Pese al cierre de la basílica, las calles del centro histórico de la Ciudad de México lucen abarrotadas por miles de feligreses. Personal del gobierno de la CDMX anuncia el riesgo de permanecer en esa zona de alta afluencia de personas.

En vialidades como José María Pino Suárez y Corregidora, donde se comercializan los productos navideños, como árboles y adornos, decenas de personas caminan por las banquetas. El área también se encuentra delimitada con vallas metálicas para organizar el sentido en el que caminan las personas y no se encuentren de frente, pero se observa a algunos ciudadanos no utilizan el cubrebocas.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, indicó que este sábado 12 de diciembre, con el aval del sector empresarial, los secretarios de Gobierno, Alfonso Suárez del Real y de Desarrollo Económico, Fadlala Akabani, anunciarán un operativo especial para el Centro Histórico, así como para otras zonas de la capital en donde el flujo vehicular y peatonal no ha disminuido.

La pandemia de COVID-19 ha provocado que por primera vez se cancele el ritual religioso que realizan millones de personas en México para celebrar a la Virgen de Guadalupe en la Basílica. Desde el 10 de diciembre, y hasta el día 13, permanecerá cerrada la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México, para evitar aglomeraciones por la emergencia sanitaria.

Sin embargo, ni la pandemia ni las restricciones sanitarias han impedido que se celebrara a la Virgen de Guadalupe.

Fueron identificados los cadáveres mutilados que transportaba un presunto integrante de La Unión Tepito en un “diablito” en el centro histórico de la Ciudad de México; se trata de Alán Yahir y Héctor Efraín, dos jóvenes mazahuas que desaparecieron hace más de siete días.

Los padres de ambos menores, que vivían una vecindad ubicada en la calle Pensador Mexicano de la Ciudad de México (CDMX), identificaron ayer sus restos, que fueron recuperados de las manos de un sujeto que los llevaba en cajas de plástico, el domingo por la madrugada.

Alán Yahir, de 12 años de edad, y Héctor Efraín, 14 años de edad, desaparecieron la noche del martes 27 de octubre; la última vez que se les vio fue cerca de las calles Donceles y Allende, en el Centro Histórico capitalino.

El día de su desaparición, los padres de Héctor Efraín le llamaron a su teléfono celular, el cual respondió un hombre desconocido, quien solo dijo, “bueno”, y luego colgó. El celular marcó como última ubicación una vecindad de Belisario Domínguez.

Las pruebas forenses arrojaron que Alán y Héctor fueron torturados y mutilados; el sujeto que los transportaba, presuntamente pretendía abandonar los restos en el Centro Histórico.

La noche de su desaparición, los jóvenes se vieron a la 21:30 horas, como siempre lo hacían todas las noches, porque vendían dulces en la calle Donceles, sobre Eje Central.