En Quintana Roo, la discusión sobre el uso de teléfonos celulares en las escuelas de educación básica abrió un nuevo frente entre familias y autoridades: la Asociación de Padres de Familia en la entidad plantea que el reto no es eliminar los dispositivos, sino establecer reglas claras para su uso dentro del aula.
La postura de los padres surge en medio de la propuesta nacional que busca regular los celulares y las redes sociales en los planteles. Desde la representación de las familias, la idea de fondo es que la convivencia escolar mejore y que se reduzcan las distracciones durante las clases, pero sin romper la comunicación entre madres, padres e hijos.
Diálogo con autoridades educativas
La organización prevé sostener mesas de diálogo con las autoridades educativas para revisar los alcances de la medida. De acuerdo con su dirigente, Cecilia Manzanilla Pérez, aún no existe una determinación oficial sobre cómo se aplicaría en Quintana Roo ni tampoco una confirmación de que entrará en vigor con el inicio del próximo ciclo escolar.
Por ello, la agrupación insiste en que primero debe analizarse el tema con detalle y escuchar a las comunidades escolares. Entre los puntos que consideran indispensables está definir qué ocurriría en caso de una emergencia familiar, así como tomar en cuenta situaciones relacionadas con la salud de los estudiantes.
Uso educativo y convivencia escolar
Las familias también subrayan que el celular no solo cumple una función recreativa. En muchas actividades escolares, señalan, los estudiantes necesitan acceder a plataformas digitales, consultar contenidos en línea o utilizar herramientas tecnológicas que forman parte del aprendizaje. Por eso, consideran que cualquier medida debe distinguir entre el uso académico y el uso que distrae durante las clases.
Manzanilla Pérez sostuvo que el objetivo no es permitir el uso libre de los dispositivos en el salón, sino evitar que interfieran con la atención y la convivencia. A la vez, reconoció que un control razonable podría ayudar a que los alumnos interactúen más entre ellos y participen de manera más activa en la vida escolar.
Una medida que debe considerar derechos y necesidades
Otro de los puntos que los padres quieren poner sobre la mesa es el respeto a los derechos de niñas, niños y adolescentes. En ese análisis, consideran posible la participación de la Comisión de Derechos Humanos, con el fin de construir una propuesta que no deje fuera las distintas realidades de las escuelas y las familias.
La posición de la Asociación de Padres de Familia en Quintana Roo, en síntesis, es buscar un punto de equilibrio: celulares regulados durante la jornada escolar, pero sin convertir la medida en una prohibición total. La meta es ordenar el uso de la tecnología en las aulas sin afectar la comunicación familiar ni el aprovechamiento educativo que estos dispositivos pueden ofrecer.
Conclusión
La discusión en Quintana Roo se centra en encontrar un equilibrio entre disciplina escolar, seguridad familiar y aprovechamiento educativo de la tecnología, sin caer en prohibiciones absolutas.



