La historia de Yucatán no puede entenderse sin la figura de Felipe Carrillo Puerto. Más allá del estadista y el reformador social, existió un hombre profundamente influenciado por el librepensamiento y el ideal de forjar una sociedad más justa. Hoy, rescatamos del archivo de la historia la faceta masónica de este prócer y el impacto de sus ideales en la transformación de nuestro estado.

El Masón y sus Principios
Felipe Carrillo Puerto fue un destacado miembro de la hermandad masónica. A lo largo de su vida, Carrillo Puerto vivió, defendió y ejerció los principios masónicos de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Aunque ha existido debate sobre el lugar exacto de su iniciación, en nuestra institución —la Gran Logia Unida La Oriental Peninsular (G∴L∴U∴L∴O∴P∴)— se resguarda la evidencia histórica de su trabajo en la capital yucateca: en la logia “La Oriental Peninsular”, en Mérida, se conserva un documento histórico de la “Logia Yucatán”, rellenado a mano con los datos de Felipe Carrillo y con fecha del 6 de agosto de 1919. Esta acta histórica comprueba que para ese año, Carrillo ya era parte activa de la hermandad meridana, dejando a un lado las conjeturas.
La Obra Transformadora y la Reivindicación Maya
Los valores aprendidos en los talleres masónicos se tradujeron en acciones concretas. Su política estuvo firmemente dirigida hacia la reivindicación del pueblo maya. Una de las obras más visionarias e influyentes de su gestión fue la apertura de la carretera a las ruinas de Chichén Itzá en julio de 1923. Para Carrillo Puerto, este nuevo acceso, construido por manos indígenas, representaba un “puente simbólico entre la grandeza ancestral de la raza y su descendencia”.
El Círculo de Librepensadores
En su titánica labor por modernizar Yucatán, desde el impulso a los derechos civiles hasta la fundación de la Universidad Nacional del Sureste (hoy UADY), Carrillo Puerto estuvo rodeado de mentes brillantes. Destaca de manera fundamental el Dr. Eduardo Urzaiz Rodríguez, a quien designó como primer rector de la Universidad. Es imperativo reflexionar sobre la figura del Dr. Urzaiz: su profundo humanismo y su visión progresista reflejan innegablemente la influencia y sintonía con el pensamiento masónico de la época. Sin embargo, en un ejercicio de rigor histórico, debemos precisar que su pertenencia formal a nuestra Orden se mantiene en el ámbito de la especulación, al no existir registros físicos que lo vinculen administrativamente a una logia. Su legado y aportación a la educación yucateca, no obstante, comparten el mismo espíritu constructor que impulsaba a Carrillo Puerto.
“La noche del 25 de septiembre de 1923, bajo la luz de la luna llena, treinta y cinco miembros de la Gran Logia ‘La Oriental’ —nuestra actual Gran Logia Unida La Oriental Peninsular (G∴L∴U∴L∴O∴P∴)— acudieron a las majestuosas ruinas de Chichén Itzá para inaugurar un monumento cargado de misticismo: la Piedra Cúbica Piramidal.”
— Sobre la ceremonia de inauguración de la Piedra Cúbica Piramidal, 1923
El Tributo en Piedra: El Monumento en Chichén Itzá
El respeto y la fraternidad que la masonería sentía por el gobernador se materializaron de manera única en la zona arqueológica de Chichén Itzá. Como tributo al gobernante, la asociación colocó una simbólica Piedra Cúbica Piramidal en la antigua ciudad. El 25 de septiembre de 1923, un grupo de 35 personas de la Gran Logia “La Oriental” —hoy Gran Logia Unida La Oriental Peninsular— acudió a las ruinas para inaugurar este monumento, magistralmente esculpido por el artista y hermano Leopoldo Tommasi.

Piedra Cúbica Piramidal
Chichén Itzá · H∴ Leopoldo Tommasi, 1923
Fotografía
En el simbolismo masónico, la piedra bruta representa el estado de imperfección humana, la cual debe ser desbastada mediante el estudio y la virtud hasta convertirse en una piedra cúbica perfecta. Sin embargo, la Piedra Cúbica Piramidal va un paso más allá: simboliza el coronamiento de los esfuerzos, la finalización de una “obra maestra” y el triunfo definitivo del espíritu sobre la materia. Es el estado perfecto de la labor, el coronamiento de los esfuerzos y la conclusión exitosa de un hecho, en este caso, la realización de la infraestructura vial. Al colocar este monumento en Chichén Itzá, la Gran Logia no solo celebraba la apertura del camino, sino que honraba el esfuerzo, la tarea y al hermano triunfante que había culminado una magna labor social.
La ubicación y orientación del monumento no fueron dejadas al azar. La cara este de la piedra, orientada estratégicamente hacia el gran Castillo maya, exhibe un complejo mapa cósmico que incluye los símbolos del Sol, la Luna, Marte, Venus, Júpiter, Saturno y Mercurio, coronados por la geometría del universo. Es una amalgama perfecta donde el conocimiento masónico abraza el entorno natural y sagrado del Mayab. Este acto denota la clara inclusión y trascendencia de la masonería en la vida pública y política de la región hace un siglo.



