Francisco J. Rosado May: PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO
Francisco J. Rosado May: PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO

Pasó casi desapercibido en nuestro estado el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que fue el 11 de febrero. El CONACYT hizo la difusión y enfatizó que aun cuando ha habido avance en el porcentaje de mujeres que hoy integran el Sistema Nacional de Investigadores (38%) con respecto al 2000 (28.3%), el objetivo es alcanzar la paridad de género.

El mismo día, el CONACYT publicó la foto de una partera sobando el vientre de una mujer con el texto “Desde los albores de la humanidad, nuestros ancestros nacieron en sus casas, recibidos por parteras sin certificaciones ni diplomas. Hay manos que soban, que sostienen, que reciben, que bañan, que hierven, que maceran, que cosechan, que acomodan. Son manos de mujeres sabias que nos han asistido a través de los tiempos llevando con humildad a cada casa la medicina tradicional. Hoy reconocemos su aportación a los saberes que han dado forma a buena parte de las ciencias formales”.

La foto y texto casi pasaron desapercibidos en nuestro estado, pero no en otros lugares. La Jornada de Oriente, publicó el 16 de febrero un reportaje sobre las reacciones a ambos mensajes. El de los porcentajes tuvo muy pocas; pero el de las parteras tuvo una inesperada alta cantidad. De acuerdo con la publicación, la mayoría de las reacciones fueron de rechazo y burla respecto a la “afrenta” que la comunidad científica estaba recibiendo del CONACYT por haberse atrevido a asociar visualmente dos universos antitéticos. Consideraron que el reconocimiento de los saberes indígenas es un regreso a la prehistoria.

Es preocupante saber e identificar personas que se dicen científicos, pero que no tienen una formación integral ni humanística. Hace ya varios años que se ha venido documentando la validez del conocimiento indígena. Ejemplos: La ciencia de la agroecología es un resultado de ello. Gellman Murray, premio Nobel de física admite en su libro “El quark y el jaguar” la importancia de conocer a fondo el pensamiento indígena para el descubrimiento del quark. ¿Sabe usted el papel del conocimiento de los Lacandones sobre las propiedades del barbasco y su impacto en la industria de la píldora anticonceptiva?

Si los “científicos” que emitieron esos juicios racistas, clasistas y sexismo epistémico, palabras que usa Milton Gabriel Hernández García, en su nota para La Jornada de Oriente, hubieran estudiado al gigante científico mexicano en ciencias médicas, Ruy Pérez Tamayo, deberían saber que “NO EXISTE ÉL MÉTODO CIENTÍFICO, dogmático e inmutable, sino mas bien un conjunto de principios teóricos, reglas de conducta y operaciones mentales y manuales empleados por los científicos para crear conocimiento científico”.

Investigación científica demuestra que los indígenas Mayas construyen conocimiento con base en la intersección de tres pilares: observación (que lo tiene el método científico), práctica (reconocido como inducción en el método científico) y valores (que muy posiblemente falta en los científicos cuya conducta propició el uso de los términos antes señalados por el autor del artículo de la Jornada de Oriente). Estos tres pilares guían el sofisticado proceso de análisis y síntesis que explica los grandes saberes tradicionales. ¿Cuáles son los valores que guían el trabajo de los científicos en nuestro entorno? ¿Son los valores que necesita nuestra sociedad que busca salir del subdesarrollo?

Ojalá que los “científicos” que emitieron las opiniones racistas, clasistas y de sexismo epistémico, NO formen parte de algún comité de evaluación, ni de tesis, ni del SNI, ni del programa de posgrados de calidad,

ni de proyectos de evaluación ni de artículos científicos. Ojalá reconsideren sus valores y se sumen en la construcción de un mundo más justo y con oportunidades equitativas para todos.

No hay que olvidar que en algún punto de nuestra genealogía una partera intervino. Si sus saberes no hubieran sido sólidos, no estaríamos hoy leyendo esta entrega.

VISIÓN INTERCULTURAL
fjrmay@hotmail.com

Francisco J. Rosado May PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO
Francisco J. Rosado May PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO

Con el liderazgo de Miguel Borge Martín y Enrique Carrillo Barrios-Gómez, en 1990 y 1991 un grupo de personas trabajó arduamente para la creación de la Universidad de Quintana Roo. En ese entonces, nuestro estado era el único en el país sin universidad.

Con sólida experiencia internacional, el equipo de trabajo no dudó en establecer como visión y misión para la UQRoo establecer condiciones para la implementación de programas y proyectos que permitan la reducción de brechas entre los sectores de la sociedad. Desde entonces el tema de computación y digitalización formó parte de la agenda de trabajo de la universidad. Se contrató personal altamente capacitado y se equipó a la institución para ubicarse en el liderazgo a nivel estatal en materia de tecnología de información.

Cuando en Estados Unidos, en 1990 ya se usaba el correo electrónico para comunicarse dentro de una universidad, usando códigos Basic para correr el programa, en Q. Roo aún no llegaban las PC. Esta brecha continuó ampliándose más por lo que la decisión del equipo de trabajo era pertinente y visionaria. Había que reducir esa brecha a través de la formación de recursos humanos con calidad.

Hoy, la brecha tecnológica se ha ampliado en forma significativa; no solo entre países sino entre municipios y comunidades también. Un ejemplo es el pago de impuestos.

Para pagar el impuesto predial, en el municipio de Othón P. Blanco este año ya se pudo hacer en línea, aunque todavía no logran incluir en el proceso todas las variantes como por ejemplo el descuento por poseer la credencial de INAPAM. Para hacer válida esta credencial, la persona debe hacer un trámite de autorización ante una autoridad. Desde hace algunos años en OPB no era necesario presentarse con copias de pagos anteriores, el sistema lo tenía; bastaba con dar nombre y dirección, todo podía hacerse en una sola ventanilla.

En Felipe Carrillo Puerto los contribuyentes requieren de hacer cola en tres ventanillas, no es necesario llevar copias de documentos de años anteriores, ya lo tienen en sistema. Afortunadamente las tres ventanillas están en el mismo edificio.

En José María Morelos se requiere llevar copia de documentos de años anteriores, el trámite involucra dos ventanillas ubicadas en edificios diferentes.

El tiempo invertido por los contribuyentes para entregar recursos a la tesorería del municipio es muy alto, puede variar entre 1 y 6 horas, en FCP y en JMM, dependiendo de la cantidad de personas esperando hacer el mismo trámite. Quizá por ello muchos contribuyentes deciden no hacen su pago.

La brecha en tecnología se explica por la falta de recursos para invertir, aunque a largo plazo y tomando en cuenta el tiempo productivo que invierten miles de personas en un trámite que debe ser sencillo, el costo de inversión bien puede justificarse y ser redituable.

La otra explicación es, lamentablemente, la falta de interés de los tomadores de decisión o por su miopía con respecto a la importancia del tema de tecnología en la gestión pública y en educación.

No sería mala idea que nuestras autoridades, incluyendo las que resulten de las elecciones del 6 de junio 2021, se capaciten en el tema y consulten información y recomendaciones de organismos como la CEPAL-ONU; por ejemplo, el documento “Rol de las TIC en la gestión púbica y en la planificación para un desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe”. Todos saldríamos ganando.

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Francisco J. Rosado May PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO

Estimados Gaspar, Melchor y Baltazar.

De antemano sé que no hay evidencia científica de su existencia, pero no por eso dejamos de esperar con ansia cada seis de enero para plantear deseos. Es muy conveniente porque estamos apenas iniciando el año, y quizá varios de esos deseos puedan convertirse en realidad.

Ustedes seguramente ya saben que no es el Covid19 o la vacuna, ni el empleo, economía o seguridad pública; mucho menos el medio ambiente, lo que está en la mente de muchas, demasiadas, personas. Lo que domina es el tema de política, de los posibles candidatos y de los acomodos y reacomodos en las diferentes posiciones que se abren.

No entiendo esa lógica, ¿serían tan amables de explicarla? Posiblemente es porque, una vez mas, la gente confía en que sus decisiones de elección serán las adecuadas y las personas que ocupen los cargos establecerán las condiciones para la solución de los otros grandes problemas. Esta forma de pensar, tampoco la entiendo. La historia nos ha demostrado que las equivocaciones son reiteradas. Quizá valga la pena que ustedes ejerzan alguna influencia en los partidos para que apuesten por personas con buena formación, experiencia y antecedentes para nominarlas al cargo de elección popular.

Este 2021 se llevará a cabo la mas grande, por la cantidad de posiciones, de las elecciones en nuestra historia. Si bien en Quintana Roo son las diputaciones federales y presidencias municipales las que estarán en juego solamente, no estamos exentos a ser partícipes o testigos de una lucha enconada donde, de acuerdo con analistas, la guerra sucia será lo que marque el tono de las campañas. ¿Podrían ustedes, ejercer su magia para provocar un cambio donde prevalezcan las propuestas y los debates civilizados? Existe el temor fundado a que las campañas de lodo (por decir lo menos) no solo provocan polarización negativa de nuestra sociedad, sino de que nos estanquemos en nuestra urgente recuperación económica, ambiental, social, …escenario donde todos perdemos.

La pobreza será nuevamente instrumento de posicionamiento. También veremos como grupos políticos utilizan y manipulan a indígenas, cada grupo o partido tendrá alguna figura u organización indígena que le otorgue alguna legitimidad para reclamar el voto. Una vez más, sin una organización propia y sin reclamar un posicionamiento de fondo, estructural, los indígenas serán utilizados. Como entre ustedes, Reyes Magos, no hay representatividad indígena o de mujeres, espero que al menos tengan la simpatía y voluntad para entender la necesidad, mejor expresado como urgencia, de que los políticos, hombres y mujeres, tengan la sensibilidad suficiente para no cometer los mismos abusos. ¿Será mucho pedir? Divide y vencerás ha sido la fórmula que le ha dado resultados al sistema. ¿Hasta cuando?

Por las condiciones actuales, inéditas para muchas generaciones, donde enfrentamos la pandemia, pobreza y bajo, demasiado, crecimiento económico y desarrollo, la sabiduría de nuestros políticos, hombres y mujeres, debe prevalecer, estar a la altura de los retos. Nuestra sociedad necesita cambios profundos, estructurales, conceptuales, de formas de trabajo. Lo que hagamos todos, incluyendo la buena selección de candidatos y la decisión electoral este 2021, marcará nuestro futuro como nunca. ¿Cómo podrían ayudar ustedes?

No olvidemos que, como señala Jeff Bridges, estamos viviendo el pasado de nuestro futuro. ¿Cuál es el futuro que necesitamos? ¿Cuál es el que estamos construyendo? La decisión está en nuestras manos …y en nuestro voto.

¡FELIZ AÑO NUEVO!

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Francisco J. Rosado May PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO

A días de terminar este año 2020, un tema obligado en los medios es el de la pandemia. Por ejemplo, la portada y primeros artículos de Proceso del 20/12/2020, se dedican al fuerte impacto negativo que el covid19 está teniendo en personal de salud y en negocios. La publicación de El País Semanal del 19/12/2020, se titula “2020, un año maldito”, el cual dice todo; su portada, personal de salud llorando, “retrata toda la angustia, el dolor, y la incertidumbre que han marcado a fuego este 2020”.

Y como no identificarse con esos mensajes. El retroceso a semáforo rojo en varias entidades del país y en Q. Roo un decreto que declara el uso obligatorio de cubrebocas en lugares públicos, pidiendo a la población tener más cuidado, son evidencia de que la pandemia nos está rebasando.

Y sin embargo no hay la suficiente respuesta para evitar el colapso de hospitales. No solo hay aglomeraciones en las ciudades, también en pequeñas localidades no se observan las medidas. Por ejemplo, en José Ma. Morelos, en un conocido lugar donde rentas cabañas y hacen fiestas, el sábado en la noche y hasta las 5:00 h del domingo en que este artículo está siendo escrito, se llevó a cabo una fiesta. No se sabe con cuanta gente, con música estruendosa, molestando a toda la vecindad. Se notificó al 911, una patrulla de la policía llegó, no hizo absolutamente algo. Se llamó a seguridad pública, la respuesta fue que la patrulla no hizo nada porque no vio a nadie en la calle. ¿Fue fiesta de algún político o influyente? En varias ocasiones mencionaron su adhesión a un grupo político, quizá por ello no los molestaron. Prevaleció la impunidad, la corrupción, la mala actuación de servidores públicos …y el perjuicio de los vecinos.

La pandemia permitió ver la entrega profesional con altísimo contenido humano de los trabajadores de la salud. Muchos de ellos y ellas pusieron primero el interés público por delante de su propia familia y vida. Atendieron y hablaron con pacientes y familiares, dieron seguimiento, compartieron emociones: Muchos de ellos fallecieron o tuvieron que requerir intervención de sus colegas médicos y psicólogos para ser tratados cuando enfermaron del virus y albergaron en su pecho las emociones de ver tanto sufrimiento.

Tampoco dejamos de comer, los productores de los alimentos que consumimos no pararon sus actividades. Sin acceso a insumos de la tienda, para fertilizar o controlar plagas, tuvieron que crearlos. Unos echaron mano de sus conocimientos tradicionales, otros aprovecharon los aprendizajes obtenidos en el programa Sembrando Vida. Ahora saben que ya no tienen que depender de productos químicos de la tienda.

El ingenio en quienes viven del pequeño comercio también se hizo presente. Adaptándose y usando la tecnología digital y redes sociales, crearon grupos y mecanismos de distribución para mantener la actividad económica, fortaleciendo así el tejido social comunitario.

Y pensar que los de la fiesta en JMM podrían llegar a un centro de salud por haberse contagiado, cuentan con alimentos, servicios de entrega a domicilio de productos y sus hijos tienen clases a distancia, gracias a que hay personal de salud, productores de alimentos, comerciantes y profesores con alta conciencia y respetuosos de las indicaciones para evitar la diseminación del covid19.

Prefiero quedarme con los ejemplos de fortaleza y conciencia humana. El voto 2021 sabrá reconocerlo.

Reciba Ud. mis mejores deseos para estas celebraciones decembrinas y para el nuevo año. ¡Saldremos adelante!

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Francisco J. Rosado May PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO

 

La Jornada Maya dedicó el 08/12/2020 a la educación, destacando el efecto de la pandemia y las respuestas de varias instituciones para apoyar a los estudiantes. En este contexto, el Senado de la República aprobó por unanimidad una nueva Ley General de Educación Superior que obliga al Estado a garantizar el derecho de todas las personas a tener acceso gratuito a educación superior a partir del 2022. Esta Ley incluye a universidades, tecnológicos y normales.

La nueva LGES enfatiza la autonomía de las instituciones, para hacer la modificación al estatus de cualquier universidad se deberá realizar una consulta a su comunidad como mecanismo de prevención a la intervención de los Congresos Locales o del Gobernador en la vida universitaria. Además, se respeta la libertad de cátedra, frena la actividad y creación de instituciones “patito” y obliga a crear instancias para prevenir la violencia sexual y de género.

Si bien esta nueva versión de la LGES es un paso en la dirección correcta, falta conocer detalles para aterrizarla en cada institución, especialmente en el sistema de universidades interculturales. La expectativa es aprovechar los principios guía y la flexibilidad de dicha Ley para impulsar la interculturalidad en todas las instituciones de educación superior.

Hay varias ideas para escalar la interculturalidad en México. En el marco del Ciclo de Conferencias organizado con motivo del XV Aniversario de la Universidad Intercultural del Estado de Chiapas, el 23 de noviembre pasado el Subsecretario de Educación Superior mencionó que en México estamos apostando a la interculturalidad como un paradigma que guíe nuestro desarrollo. Para ello, nada mejor que la educación. El Dr. Luciano Concheiro también señaló que la SEP abrirá pronto un espacio de discusión y análisis para determinar cual sería la mejor forma para impulsar a las Universidades Interculturales ¿Será cambiando su estatus de estatal a federal? ¿Será promoviendo su autonomía? Y ¿Cómo escalar la interculturalidad en todas las instituciones educativas? Éstas y otras preguntas importantes van a demandar la intervención de los actores, especialmente de quienes tienen la experiencia y formación que permita alcanzar el objetivo de mejorar este subsistema.

La discusión debe abordar, sin tapujos, todos los factores que han limitado el desarrollo de las UI. Debe responder a preguntas como ¿qué factores explican la alta deserción de los estudiantes indígenas? Asumiendo que la calidad no será víctima, con la gratuidad de la educación superior, uno de los factores identificados es la deficiencia académica, medido con parámetros del CENEVAL, que tienen los estudiantes al entrar a educación superior. No solo indígenas.

El ingreso de los estudiantes no necesariamente debería ser por puntuación de CENEVAL; también influye, quizá más, el deseo de superación (ej. artículo de Héctor Ardisana, 2012, en revista Pedagogía Universitaria, vol 17, núm 4). Otros factores relevantes son el modelo educativo y el diseño del plan de estudios que deben tomar en cuenta las diferentes formas de aprendizaje que tienen los estudiantes y aterrizarlo en escenarios prácticos en equilibrio con lo teórico, fomentando valores y principios que articulen elementos locales e internacionales. Estos factores, a menudo ausentes o invisibles, pueden hacer la diferencia entre el éxito de la nueva LGES y la inercia de nuestro sistema educativo actual que se caracteriza por indicadores de calidad demasiado bajos en un número de instituciones de educación.

Vale la pena apostar a la calidad educativa con nuevos paradigmas y planes de estudio para que nuestro país crezca con equilibrio, en lo económico, humano y ambiental.

Sin crecimiento económico no se podrá sostener la gratuidad en educación superior. Sin calidad en la formación profesional no habrá crecimiento económico. Sin innovación en planes de estudio, criterios de selección y permanencia, para profesores y estudiantes, y en gobernanza educativa sin politiquerías ni simulaciones, no habrá calidad ni competitividad local e internacional.

En resumen, sin calidad educativa la nueva LGES será solo una lista de buenos deseos.

fjrmay@hotmail.com

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Francisco J. Rosado May PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO

 

Actualmente se están haciendo visibles las personas interesadas por un cargo de elección popular. Para ampliar el número de posibilidades de voto a favor se escuchará otra vez el argumento de sumar y multiplicar, no restar ni dividir.

Es una expresión pegajosa, con buena intención, pero mal aplicada. Y no solo en política, sino en muchos aspectos donde se simula el consenso. La mala aplicación puede explicar los retrasos o ausencia de logros, conflictos internos y, finalmente, afectaciones severas a la sociedad.

Imaginemos los siguientes escenarios en dos diferentes contextos.

Un candidato a cargo popular habla con sus enlaces territoriales y les pide que incorporen a X o Y persona a las actividades proselitistas. La persona recomendada es conocida por sus antecedentes, desde mal trato a personas hasta abuso de alcohol. La primera reacción de los enlaces es negarse porque mancharía los principios básicos sobre los cuales tratan de cimentar la narrativa de la candidatura. Político al fin, el candidato echa mano de argumentos para lograr su cometido; el más socorrido es el de la necesidad de sumar y multiplicar, no de restar ni dividir. Bajo estas circunstancias los escenarios mas probables serían: 1. Que los enlaces cedan y se dificulte muchísimo su trabajo tanto por el desequilibrio entre ellos como por la enorme dificultad de justificar la “adición”; 2. Que los enlaces renuncien dejando el proselitismo a merced de personas con antecedentes negativos. En ambos escenarios el resultado será desastroso, con muy alto costo financiero y emocional para triunfar. La sociedad pierde porque no habría condiciones para que se cumplan los compromisos de campaña.

Una institución educativa contrata a un consultor para reformar el plan de estudios de una carrera. Se llevan a cabo reuniones, se presentan buenas bases teóricas que son aceptadas por todos los actores. En la práctica, al diseñar el listado de cursos por periodo académico, el grupo dominante lleva a cabo acciones y toma decisiones que claramente se alejan de las bases teóricas. Entre los actores hay quienes tienen experiencia y conocimientos sólidos para manifestar su desacuerdo porque no hay claridad en el modelo educativo ni pedagógico, mucho menos en costos y, especialmente, en cómo se dará a los estudiantes las herramientas necesarias para garantizar una formación de calidad y competitiva en esa carrera. La respuesta del consultor es que el plan de estudios se está construyendo con la suma de propuestas, no restando. En otras palabras, la preocupación es la suma de propuestas, no su sólida fundamentación, ni, mucho menos, el interés social de garantizar una formación de calidad de los egresados. Ante estas circunstancias, los actores experimentados tienen exactamente los mismos escenarios que en el caso del candidato a cargo de elección.

No sería difícil imaginar un escenario en el que el político, con el perfil antes descrito, alcance una posición fuerte de toma de decisiones. Lo más probable es que se rodee de personas que tengan la misma forma de pensar, incluyendo, si puede, posiciones en instituciones de educación. Esta forma de operar explica la supervivencia del sistema que se retroalimenta con los mismos valores que le dieron origen. Esto es una mala noticia, por ello es importante entender el proceso y encontrar alternativas que permitan romper ese sistema que gira alrededor de un círculo vicioso.

Lo anterior suena como evidencia del efecto Dunning-Kruger, psicólogos de la Universidad de Cornell, especialistas en el razonamiento lógico detrás de las conductas sociales. En 1999 publicaron un ensayo donde concluyeron que “…aquellos con conocimiento limitado sobre algo sufren una carga dual: no solo llegan a conclusiones erróneas y cometen errores lamentables, sino que su incompetencia les quita la habilidad de darse cuenta de ello”.

Es decir, el argumento mal usado de sumar y multiplicar en lugar de restar y dividir podría ser una cortina de humo para esconder el efecto Dunning-Kruger y explicar la permanencia de un sistema que no permite avanzar en la dirección correcta a la sociedad en su conjunto, que nos mantiene en el subdesarrollo.

Romper el sistema que funciona bajo el efecto Dunning-Kruger requiere de una sociedad participativa, con visión y valores diferentes, líderes conscientes, fuerte deseo de cambio, asumir el reto y echar a andar cambios; es decir, sacudir el sistema.

Toda semejanza de lo anterior con la realidad podría no ser coincidencia.

Visión Intercultural
fjrmay@hotmail.com

Francisco J. Rosado May
PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO

COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD

INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO

El 19 de noviembre se llevó a cabo un evento bajo el título de “Innovación para la resiliencia de los alimentos” (Innovation for Food Resilience), organizado por cuatro centros de investigación, en Inglaterra, bajo el nombre de “Agri-tech Centres” (https://www.agritechcentres.com), creados con financiamiento del gobierno inglés. Se abrieron para apoyar al sector agroalimentario en su camino a la sostenibilidad y éxito. Esta narrativa es bastante atractiva, descansando en conceptos ecológicos. Pero ¿Qué es agri-tech? ¿Cómo se relaciona con agroecología?

Imaginemos que estamos en un invernadero cuyo cubrimiento está diseñado para dejar pasar la onda electromagnética de luz que más beneficia al cultivo que está dentro, el cual recibe la cantidad de nutrientes en forma exacta, cada que se requiere. Cuando aparentemente hay alguna enfermedad o plaga, usted acerca su celular y envía la imagen a un centro, en pocos segundos recibirá un mensaje con la información exacta que identifica el problema y le da una solución garantizada. El cultivo está diseñado para recibir nano partículas que resuelven problemas fitosanitarios, además, tiene cerca del 100% de probabilidad de que el producto saldrá del tamaño que se requiere para el embalaje; el producto está programado para ser cosechado en forma sincronizada con la demanda en el mercado, tomando en cuenta el tiempo de anaquel y al mejor precio posible del mercado.

Agri-tech hace posible lo anterior, lo perfecciona y también trabaja con producción de animales y plantas a cielo abierto. Está llevando la tecnología digital a otro nivel.

Por supuesto que después de varios años de vivir con tecnología digital, con una generación que nació con el chip integrado, como se dice coloquialmente, la descripción anterior es muy atractiva. Y si además se “vende” como un paquete ecológico, la probabilidad de éxito es muy alta. Pero…..,

La revolución verde de los años 1950’s con semillas híbridas, fertilizantes, pesticidas y maquinaria, representó la primera ola de transformación de los sistemas agrícolas. Sustituyó los sistemas tradicionales por agronegocios. México destacó, exportando granos y otros productos. La RV se justificó porque la población mundial crecía y lo mismo debería hacerse con la producción de alimentos.

La segunda ola, a finales del siglo XX, llegó en formato de semillas genéticamente modificadas (transgénicos), adaptadas a los pesticidas. Nuevamente se usó el argumento del crecimiento poblacional como justificación. Pero los efectos negativos, sociales, ambientales y de salud, se acentuaron y obligaron a encontrar alternativas. La agroecología se convirtió en la mejor opción y empezó a desarrollarse fuertemente a nivel mundial.

En eso llegó la tercera ola, alrededor de 2010, la que incorpora la tecnología digital como la descrita al principio de esta entrega, con la misma narrativa de relacionar el crecimiento de población con la necesidad de más producción de alimentos.

Así, quien domine la tecnología digital dominará la producción y comercialización de alimentos. La dependencia de unos países a otros seguirá, no habría certidumbre en la distribución de los alimentos ni acceso a ellos, para quienes tienen bajo poder adquisitivo. La tercera ola tampoco ofrece evidencia de mantener, mucho menos de incrementar, la diversidad ni biológica ni cultural.

El escenario antes descrito permite prever la ampliación de brecha no solo tecnológica sino de acceso a alimentos entre países. México debe decidir qué camino seguir. Sabemos que la agroecología es la mejor opción y respuesta para entender y atender la compleja problemática de producción y accesibilidad sostenible de alimentos, atendiendo cuestiones de soberanía, cambio climático, etc., pero debe hacerlo en diferentes condiciones que las actuales.

El gran despliegue de la revolución verde y las siguientes oleadas fue posible gracias a la fuerte inversión de gobiernos e iniciativa privada. Hay toda una red de centros internacionales de investigación que lo han hecho posible. Casi nada, ni siquiera cerca, de esos recursos han estado disponibles para un avance mayor y significativo de la agroecología. Por tanto, solo si el gobierno abraza y otorga el financiamiento adecuado a la agroecología, podremos ser protagonistas de nuestra soberanía alimentaria. En México tenemos recursos humanos, conocimiento local, biodiversidad cultural, pero falta el diseño y financiamiento de una estrategia que permita aprovecharlos, que permita la formación de recursos humanos, investigación, de alto nivel, la difusión de resultados y la vinculación con productores. Imaginemos, por ejemplo, un sistema de diferentes campus de una institución de educación superior bajo el nombre de “Colegio Superior de Agroecología”, presente en cada región biocultural y biomas de nuestro país.

Sin el apoyo y visión a la altura del reto, no es difícil imaginar un escenario que apunta a que seamos simplemente los que usemos el celular para enviar la imagen y aplicar lo que nos indiquen para producir alimentos. Así, la resiliencia alimentaria solo sería para las corporaciones.