CHETUMAL, Q. Roo. — La crisis hospitalaria vuelve a golpear a la capital del estado. En el Hospital General de Chetumal, la falta de camas y camillas ha obligado a suspender cirugías programadas, dejando a decenas de pacientes en incertidumbre, algunos de ellos con meses de espera para ser atendidos.

Familiares de los afectados denunciaron que varios pacientes que requerían intervenciones quirúrgicas urgentes fueron reagendados sin fecha o incluso trasladados a hospitales de Mérida, debido a la saturación y falta de capacidad del nosocomio.
“Nos dijeron que no hay lugar, que no hay camillas… que esperemos. Pero ¿cómo se espera cuando está en juego la salud de un ser querido?”, expresó una de las familiares con evidente molestia.
Médicos y personal de enfermería hacen esfuerzos extraordinarios para continuar brindando atención, pero reconocen que trabajan al límite, enfrentando la escasez de insumos, medicamentos y equipo médico.
En algunos casos, los familiares deben comprar de su propio bolsillo materiales básicos, como mallas quirúrgicas, sondas o sueros, ante la falta de recursos en el hospital.

Lo que debería ser un espacio de atención, esperanza y recuperación, hoy refleja el deterioro del sistema de salud pública en la región. La situación ha generado preocupación entre la población, que exige respuestas claras sobre el destino de los recursos y las medidas que se tomarán para restablecer los servicios médicos.
Mientras tanto, el Hospital General de Chetumal continúa operando en condiciones críticas, símbolo de un abandono institucional que pone en riesgo la vida y la dignidad de los pacientes.




