La mañana de este viernes, un video que circula en redes sociales ha desatado polémica entre los habitantes de Chetumal. En las imágenes, se observa a dos hombres capturando palomas en las inmediaciones del mercado viejo Ignacio Manuel Altamirano, usando trampas caseras con pan molido. Las aves fueron colocadas en costales y trasladadas con rumbo desconocido, sin que hasta el momento exista información oficial sobre su destino.
El caso ha generado reacciones encontradas. Por un lado, ciudadanos expresaron preocupación ante la posibilidad de que las palomas estén siendo sacrificadas y vendidas como sustituto de carne de ave, en medio de una crisis inflacionaria que ha elevado el precio del pollo y otros productos básicos.
Del otro lado, hay quienes celebran la acción como una medida para controlar lo que consideran una plaga urbana, argumentando que las palomas han proliferado de forma excesiva en mercados, parques y zonas públicas.
🧬 Riesgos sanitarios
Especialistas han advertido sobre los peligros asociados con esta práctica. Las palomas urbanas son portadoras de enfermedades como Salmonella y Campylobacter, bacterias que pueden sobrevivir incluso a una cocción inadecuada, generando serios riesgos para la salud humana.
El presidente del Colegio de Médicos de Quintana Roo, Dr. Francisco Javier Lara Uscanga, advirtió que estas aves también representan una amenaza para la salud respiratoria, ya que sus excrementos, al secarse y volverse polvo, contaminan el aire especialmente en zonas calurosas como el sur del estado.
“Necesitamos una estrategia municipal de control de palomas que sea segura y respetuosa con la salud pública”, señaló el médico.
Lara Uscanga propuso alternativas como el uso de aves rapaces, métodos auditivos o estructuras disuasivas para mantener alejadas a las aves sin recurrir a medidas improvisadas o peligrosas.
🚫 Sin respuesta oficial
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades municipales no han emitido ningún pronunciamiento sobre el video viral ni sobre el posible uso indebido de estas aves para consumo humano. Sin embargo, testigos afirman que actividades similares se han observado detrás del Museo de la Cultura Maya, lo que indicaría que esta práctica podría estar extendida a otras zonas de la ciudad.
Este caso reabre el debate sobre salud pública, pobreza alimentaria y control urbano de fauna, en una ciudad que, como muchas otras del país, enfrenta brechas significativas en materia de sanidad e información ciudadana.
Con información: De Peso Quintana Roo



