Chetumal, Quintana Roo. 8 de abril de 2026. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Quintana Roo se prepara para un nuevo liderazgo. El próximo miércoles, Víctor Gasca Martínez asumirá el cargo de delegado, en un movimiento que, según fuentes oficiales, busca “eficientar el servicio” y acercar la gestión al derechohabiente. Sin embargo, la interrogante persiste: ¿será este un cambio que realmente transforme la institución o solo una rotación de nombres?

Gasca Martínez, especialista en Medicina Interna por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y con una Maestría en Administración de Hospitales y Salud Pública, llega con la encomienda de implementar un “nuevo modelo de salud más cercano a la población”. Su designación fue avalada por el Consejo Técnico del IMSS, junto con otros 10 titulares de Órganos de Operación Administrativa Desconcentrada (OOAD) en el país, tras un proceso que se describe como de “cambio horizontal y concurso de oposición”.

El nuevo delegado, quien rendirá protesta ante el director general Zoé Robledo Aburto, tiene la instrucción de enfocar su gestión en cinco ejes principales:
•Calidad en el servicio: Mejorar la atención y los procesos internos.
•Supervisión territorial: Atención directa en unidades médicas.
•Eficiencia y honestidad en el gasto: Optimización de recursos.
•Vinculación local: Fortalecer la relación con autoridades y derechohabientes.
•Alineación con prioridades nacionales: Asegurar trato digno, abasto de medicamentos y programas de procuración de la salud.

Un Pasado Reciente Marcado por la Crisis
La llegada de Gasca Martínez se da en un contexto de profunda insatisfacción. Su antecesor, Javier Michael Naranjo García, quien estuvo en el cargo desde el 9 de enero de 2024, deja una gestión marcada por controversias. Durante su período, el IMSS en Quintana Roo fue escenario de movimientos de protesta por parte de los trabajadores, quienes denunciaron irregularidades y condiciones laborales inadecuadas, llegando incluso a realizar paros parciales de labores.

Pero las quejas no se limitaron al personal. Los derechohabientes también manifestaron su inconformidad de manera recurrente, señalando deficiencias y dilación en la prestación de servicios, presuntas vejaciones a los derechos humanos y un persistente desabasto de medicamentos. Estas problemáticas han generado un clima de desconfianza y preocupación entre la población que depende de los servicios del IMSS.
La expectativa ahora recae en si la experiencia y el nuevo enfoque de Víctor Gasca Martínez serán suficientes para revertir la situación y cumplir con la promesa de un IMSS más eficiente y humano en Quintana Roo, o si, como temen algunos, “todo seguirá igual o peor”.



