En una reciente y polémica decisión, el gobierno de la Cuarta Transformación en Quintana Roo, liderado por Mara Lezama, ha implementado un nuevo impuesto que afectará a quienes vendan su casa en la región. Este impuesto, equivalente al 5% del total de la venta, deberá ser pagado al Estado como un derecho de venta.
La medida, aprobada por los diputados de la XVII Legislatura local, ha suscitado diversas críticas y cuestionamientos entre los ciudadanos. Muchos se preguntan sobre el destino de estos nuevos ingresos y si realmente beneficiarán a la población en general. Según la propuesta de la gobernadora morenista, el impuesto está destinado a ser de beneficio para los quintanarroenses, aunque no se han detallado específicamente los proyectos o áreas que recibirán estos fondos.
Este nuevo gravamen ha sido calificado por algunos como una acción contraria al enfoque humanista que el gobierno dice promover. Críticos de la medida sugieren que los recursos recaudados podrían beneficiar a la gobernadora y su círculo cercano, sembrando dudas sobre la transparencia y el uso adecuado de estos fondos.
A medida que esta iniciativa entra en vigor, los habitantes de Quintana Roo estarán atentos a cómo se manejarán estos nuevos ingresos y si realmente se verán reflejados en mejoras para la comunidad. La implementación de este impuesto añade una nueva capa de discusión sobre las políticas fiscales y la gestión de recursos en el estado, destacando la necesidad de claridad y rendición de cuentas en el manejo de los fondos públicos.



