Pasajeros y turistas han vuelto a poner bajo la lupa el funcionamiento del Aeropuerto Internacional de Cancún, donde señalan cobros elevados, problemas en el estacionamiento y falta de control en el transporte de salida. Las quejas, recogidas entre viajeros nacionales y extranjeros, describen un entorno de servicios costosos y con deficiencias operativas que afecta la experiencia de quienes llegan al destino.
Entre los reclamos más frecuentes está el costo de los traslados. Usuarios consultados afirmaron que los servicios de transporte dentro y fuera del aeropuerto pueden resultar significativamente más caros de lo esperado, especialmente en taxis. También señalaron la presencia de unidades que, presuntamente, operan sin la regulación adecuada, así como dificultades para distinguir entre vehículos autorizados y opciones vinculadas a plataformas digitales.
La situación no se limita al transporte. En el área de estacionamiento, algunos viajeros reportaron fallas en las máquinas de cobro, lo que agrava la molestia por las tarifas. De acuerdo con los testimonios, los equipos pueden rechazar billetes o monedas, además de no entregar cambio o comprobantes después del pago. Esas incidencias generan incertidumbre entre los usuarios y complican una operación que, en teoría, debería ser ágil.
Señalamientos sobre falta de control
Las denuncias apuntan a un problema de fondo: la supervisión insuficiente sobre los servicios que operan en el aeropuerto. Comerciantes, transportistas y hoteleros han sostenido en distintos momentos que la ausencia de una regulación efectiva permite que se mantengan prácticas irregulares, desde cobros arbitrarios hasta la circulación de vehículos sin concesión.
En el caso del transporte, el señalamiento principal es que siguen operando unidades particulares y operadores no registrados sin que exista una respuesta contundente de las autoridades. Esto, además de generar inconformidad entre los pasajeros, afecta la imagen turística de Cancún, uno de los principales destinos del país.
Operativos insuficientes y presión sobre la autoridad
El debate también incluye el papel de la Guardia Nacional en la terminal aérea. A más de cinco años de su creación, algunos actores del sector consideran que los resultados no han sido suficientes para imponer orden. Desde la salida de la Policía Federal en 2019, aseguran, se perdió experiencia en la operación aeroportuaria y persisten las denuncias por revisiones excesivas, malos tratos y presuntos abusos de autoridad.
De acuerdo con las quejas recogidas, los operativos para retirar transporte irregular han sido limitados frente a la magnitud del problema. En 2025, acciones de la Guardia Nacional habrían permitido sacar apenas 30 vehículos irregulares en tres días, una cifra que contrasta con la operación cotidiana de unidades no autorizadas en la zona.
La discusión coincide, además, con un dato que encendió alertas en torno a la actividad aérea: este martes se reportaron 286 operaciones en el aeropuerto, la cifra más baja desde la pandemia, según lo referido en los testimonios recopilados. Aunque no se establece una causa única para esa caída, el contexto refuerza la percepción de tensión en uno de los puntos más importantes de entrada y salida de Quintana Roo.
Para viajeros y prestadores de servicios, el desafío es claro: mejorar el control, corregir fallas operativas y garantizar que el aeropuerto funcione con reglas transparentes. Mientras eso no ocurra, las quejas sobre precios altos y servicios deficientes seguirán marcando la experiencia de quienes pasan por Cancún.
Conclusión
Las quejas de pasajeros y prestadores de servicios muestran que el Aeropuerto Internacional de Cancún enfrenta retos de control, costos y operación que impactan directamente en la experiencia de los viajeros y en la imagen del destino.


