La presencia de un jaguar en el antiguo inmueble de José Juárez Gil, conocido como “Pepe Tigre”, volvió a colocarse en el centro de la atención pública en Cancún, luego de que autoridades ambientales intentaran revisar al ejemplar y no pudieran ingresar al predio.
El caso cobró fuerza tras la circulación de videos en redes sociales y en canales de creadores de contenido, donde se observa al felino dentro del inmueble ubicado en la Zona Hotelera, así como a visitantes que presuntamente le entregan alimento. Esa difusión reactivó las dudas sobre el estado del animal, su origen y las condiciones en que permanece.
Intento de inspección sin acceso al predio
De acuerdo con la información disponible, el 24 de septiembre personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) acudió al kilómetro 6.5 de la Zona Hotelera de Cancún con la intención de verificar la salud del jaguar, su manejo, procedencia y situación jurídica. En la diligencia participaron veterinarios y personal de apoyo.
Sin embargo, la visita no pudo concretarse porque Juárez Gil negó el acceso al inmueble. Ante esa situación, los inspectores levantaron un acta circunstanciada, pero no fue posible realizar una valoración física del ejemplar. Hasta ahora, por esa razón, no existe un dictamen veterinario oficial de PROFEPA sobre su estado de salud.
Qué ha dicho la autoridad y qué sostiene el propietario
La autoridad ambiental ha señalado que seguirá con las actuaciones administrativas correspondientes. En paralelo, Juárez Gil afirma que el jaguar está en buenas condiciones y que cuenta con documentación relacionada con SEMARNAT, PROFEPA y CITES. No obstante, esa documentación no ha sido verificada de forma independiente en público, por lo que no es posible confirmar su vigencia o alcance.
Además del inmueble de la Zona Hotelera, PROFEPA realizó prospecciones en otros predios ante versiones sobre la posible presencia de más felinos. En un terreno de Alfredo V. Bonfil, actualmente bajo administración de AGEPRO, la dependencia encontró cinco estructuras antiguas que habrían funcionado como jaulas, aunque no localizó ejemplares de fauna silvestre o exótica.
Un caso con antecedentes
La relación de Juárez Gil con los grandes felinos no es nueva. Según su propio relato, esta se remonta a la década de 1980, cuando su restaurante Pepe’s Tigers se volvió un sitio conocido por la presencia de tigres, jaguares y otros animales. Más tarde, tras el paso del huracán Wilma en 2005, el establecimiento sufrió afectaciones y dejó de operar como en sus años de mayor actividad.
El expediente también tiene antecedentes oficiales. En abril de 2011, PROFEPA informó sobre el aseguramiento de ocho tigres y dos jaguares vinculados con instalaciones de Pepe Jaguar Kingdom, al reportar problemas de alimentación, higiene, seguridad y dudas sobre la procedencia legal de algunos ejemplares. Posteriormente, uno de los tigres murió y una pantera negra fue devuelta a Juárez Gil después de que acreditó su posesión y procedencia legal.
La discusión vuelve a redes y autoridades
La reciente exposición del jaguar ha provocado reacciones divididas: por un lado, simpatizantes de Juárez Gil han expresado apoyo y pedido una revisión del caso; por otro, persisten cuestionamientos sobre el bienestar del animal y la legalidad de su permanencia en el lugar. También han circulado versiones sobre otros felinos y supuestas muertes de jaguares, pero esas afirmaciones no han sido confirmadas oficialmente por PROFEPA.
En medio de esta controversia, simpatizantes convocaron a una manifestación pacífica para el domingo 27 de septiembre. Por ahora, el punto central para las autoridades es claro: lograr una inspección que permita conocer directamente las condiciones del jaguar y definir su situación jurídica.
Conclusión
El caso del jaguar en Cancún sigue abierto y pendiente de una inspección directa que permita aclarar su condición y resolver las dudas sobre su manejo y estatus legal.



