Cuando parecía que el lema de la Cuarta Transformación, “primero los pobres”, se desdibujaba entre discursos y realidades contradictorias, un hecho reciente vino —irónicamente— a “callar bocas”. Y es que, al menos en José María Morelos, los más necesitados parecen estar recibiendo importantes beneficios.
Resulta que el presidente municipal de José María Morelos, Erik Borges Yam, militante de Morena, fue presentado oficialmente como nuevo socio concesionario del Sindicato de Taxistas de José María Morelos, un hecho que no pasó desapercibido y que ha generado comentarios, críticas y cuestionamientos entre la ciudadanía.

Para muchos, la noticia representa un “logro más” de la Cuarta Transformación y del nuevo Instituto de Movilidad del Estado de Quintana Roo, aunque no precisamente en el sentido que promueve el discurso oficial. La entrega o asignación de concesiones de taxi ha sido históricamente una demanda de sectores populares que ven en ellas una oportunidad de sustento económico; sin embargo, el caso cobra otra dimensión cuando quien resulta beneficiado es un alcalde en funciones.

La inconformidad surge al contrastar el mensaje de justicia social con la realidad: mientras decenas de ciudadanos esperan durante años una concesión para mejorar sus condiciones de vida, un presidente municipal logra integrarse como socio concesionario, avivando la percepción de privilegios y conflictos de interés.

Aunque no se ha informado oficialmente si el edil solicitó la concesión antes de asumir el cargo o si cumple con todos los requisitos legales, el hecho abre un debate público sobre la congruencia entre el discurso político y las prácticas reales del poder.
Así, una vez más, la frase “primero los pobres” queda sujeta a interpretación. Porque, al menos en este caso, parece que la transformación sí llegó… pero primero a quienes ya gobiernan.



