En una actualización alentadora, la NASA ha reducido a la mitad la probabilidad de que el asteroide 2024 YR4 impacte la Tierra. Inicialmente, el riesgo de colisión había alcanzado un 3.1%, pero con nuevas observaciones realizadas en las últimas horas, el riesgo ha sido recalculado a solo un 1.5%.
Causas de la reducción del riesgo
El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA ha ajustado sus cálculos gracias a las mejoras en las condiciones de observación, que anteriormente estaban complicadas por la luna llena. Cada nueva observación ha permitido afinar con más precisión la trayectoria del asteroide, lo que ha resultado en una disminución del riesgo para la humanidad.
El 2024 YR4, un asteroide de entre 40 y 90 metros de diámetro, había registrado una probabilidad de impacto inusualmente alta para su tamaño, lo que generó gran preocupación. Sin embargo, los datos más recientes han reducido esa incertidumbre, lo que ha sido recibido con optimismo por la comunidad científica.
Vigilancia constante y defensa planetaria
La NASA recalca la importancia de seguir recolectando datos para que los expertos en defensa planetaria puedan determinar con certeza la trayectoria del asteroide y cualquier potencial riesgo en el futuro. A medida que avancen las observaciones, la zona de posibles ubicaciones del asteroide se reducirá aún más.
Colaboración internacional
El 2024 YR4 también ha activado protocolos de vigilancia internacional a través de dos organismos respaldados por la ONU: la Red Internacional de Alerta de Asteroides (IAWN) y el Grupo Asesor de Planificación de Misiones Espaciales (SMPAG), quienes se reúnen semanalmente para analizar los datos.
Además, el Telescopio Espacial James Webb se integrará en el monitoreo del asteroide, ayudando a confirmar su órbita y evaluando cualquier posible riesgo de impacto para los próximos años.
Próximo acercamiento en 2028
Este asteroide regresará en diciembre de 2028, y se espera que se pueda observar con mayor detalle a través del James Webb desde la primavera de 2028. Esta será una oportunidad crucial para afinar su órbita y continuar descartando cualquier posibilidad de impacto a largo plazo.
La vigilancia constante y los esfuerzos científicos internacionales aseguran que, aunque el riesgo se ha reducido, la comunidad científica sigue alerta para garantizar la seguridad de la Tierra.
Con información: La República



