En Chetumal, el colapso del drenaje sanitario ya no puede ocultarse. Lo que inicialmente se percibía como un problema focalizado en colonias como Forjadores, ahora se ha extendido rápidamente a diversos puntos de la ciudad. Lugares como las avenidas Insurgentes, Isaac Medina, Colibrí, Río Verde, Nicolás Bravo, y otros, enfrentan a diario el desbordamiento de aguas residuales, generando olores nauseabundos que afectan la calidad de vida de sus habitantes.
La respuesta de José Enrique Torres López, titular de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (#CAPA), ha sido implementar soluciones temporales, como la instalación de tuberías para bombear aguas negras de un sector a otro. Sin embargo, estas medidas no han detenido el problema. En muchas colonias, las aguas residuales han comenzado a brotar directamente dentro de las viviendas, generando una emergencia sanitaria.

La indignación crece entre los ciudadanos, quienes cuestionan la incapacidad de la CAPA para ofrecer soluciones definitivas, especialmente considerando que el organismo cobra por servicios que actualmente no cumple. La situación se agrava con el reciente escándalo de presunto desvío de recursos para inversiones en criptomonedas y viajes al extranjero, mientras la población enfrenta esta crisis.
Vecinos organizados ya contemplan protestas, e incluso llevar cubetas con aguas negras a las oficinas de Torres López, para que “conozca de primera mano” la gravedad del problema. La pregunta es: ¿Cuánto tiempo más permitirá la CAPA que los chetumaleños vivan en estas condiciones?
La solución está en manos de las autoridades, pero el tiempo se agota. Si no se toman acciones inmediatas, el colapso del drenaje podría derivar en una crisis social aún mayor.



