La dirigente nacional saliente de Morena, Luisa María Alcalde, se despidió oficialmente del cargo tras un año y medio de gestión, en un mensaje en el que agradeció la confianza del Congreso Nacional y llamó a mantener la unidad dentro del movimiento político.
Durante su intervención, Alcalde subrayó que el momento actual exige cohesión interna para garantizar la continuidad del proyecto de transformación. En ese sentido, enfatizó que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, “merece y requiere un movimiento unido”, capaz de responder sin divisiones a los retos del país.
La exdirigente sostuvo que Morena debe mantenerse firme ante lo que calificó como intentos de debilitamiento por parte de la oposición, a la que acusó de promover desinformación y de buscar recuperar privilegios perdidos. Aseguró que el partido cuenta con una base social sólida que respalda su proyecto.
En su mensaje, Alcalde también hizo un recuento de los principios fundacionales del movimiento, entre los que destacó la lucha contra la pobreza, la reducción de la desigualdad y el combate a la corrupción, el racismo y el clasismo. Reiteró que Morena nació con la misión de defender la soberanía, los recursos naturales y la identidad nacional.
“Somos millones que defendemos a Morena”, afirmó al llamar a la militancia a cerrar filas en una etapa que consideró clave para la consolidación del proyecto político.
La salida de Alcalde ocurre en el marco de su incorporación al gabinete federal, donde asumirá como consejera jurídica de la Presidencia, reforzando el equipo cercano de la administración encabezada por Sheinbaum.
Con este relevo, la dirigencia del partido entra en una nueva etapa, marcada por llamados a la unidad interna y la continuidad del proyecto político en el poder.



