Puebla, Pue.– Después de casi seis décadas de actividad industrial en el estado, la empresa Stanley Black & Decker cerró de manera definitiva su planta de producción en Puebla, dejando sin empleo a alrededor de 600 trabajadores entre personal operativo y administrativo.

El cierre se concretó este jueves 4 de junio, luego de que la compañía determinara que la operación había dejado de ser rentable debido a problemas económicos que afectaron su desempeño financiero. La decisión puso fin a 59 años de presencia de la firma en territorio poblano.
De acuerdo con testimonios de empleados, la noticia tomó por sorpresa a toda la plantilla laboral, ya que la empresa no había informado previamente sobre la situación que enfrentaba. Fue apenas la noche anterior cuando los trabajadores recibieron la instrucción de presentarse a primera hora en las instalaciones para recibir un anuncio importante.



Al arribar a la planta alrededor de las 7:00 de la mañana, los empleados descubrieron que ya no podían registrar su entrada. Minutos después, representantes de la compañía les comunicaron que las operaciones cesarían de manera definitiva debido a que la planta operaba en números rojos, iniciando de inmediato el proceso de liquidación conforme a lo establecido por la ley.

Los trabajadores afectados pertenecían a diversas áreas de la empresa, incluyendo calidad, mantenimiento, operadores generales, inducción, inyección, tratamientos técnicos, taller de herramientas y departamentos administrativos.
El cierre representa un duro golpe para cientos de familias poblanas que dependían de la fuente de empleo generada por la compañía, considerada durante décadas una de las industrias manufactureras más importantes de la región.

Hasta el momento, la empresa no ha emitido un posicionamiento público detallado sobre las razones específicas que llevaron al cierre definitivo de la planta, mientras que los trabajadores afectados continúan con los trámites correspondientes para recibir sus liquidaciones.



