El PAN en Isla Mujeres llega al arranque de la ruta electoral de 2027 con un escenario adverso: perdió a una de sus figuras más visibles, se quedó sin una estructura sólida y aún no define quién podría encabezar una eventual candidatura competitiva por la alcaldía.
La salida de Atenea Gómez Ricalde, quien ganó la presidencia municipal en 2021 bajo las siglas panistas y después se incorporó a Morena, dejó un impacto político que el partido todavía no consigue revertir. Su caso no solo significó un cambio de militancia; también abrió una fractura interna que arrastró a operadores, simpatizantes y parte del capital político que el blanquiazul había construido durante años en el municipio.
Un PAN debilitado y sin figura de relevo
La reconfiguración golpeó también a la familia Ricalde, uno de los grupos con mayor presencia histórica dentro del panismo local. Alicia Ricalde Magaña, madre de Atenea y figura reconocida en el partido, terminó por separarse de Acción Nacional luego de que se activara un proceso para expulsarla. Con ello, el PAN perdió uno de sus referentes más identificables en la isla.
Hoy, el partido enfrenta una realidad más limitada: cuenta con representación en el Cabildo, pero no con una candidatura claramente perfilada. La dirigencia municipal está en manos de Miguel Ángel Mateo Rodríguez, aunque hasta ahora no ha logrado proyectar una figura que compita con la maquinaria política que respalda al actual gobierno municipal.
Las voces visibles en el Cabildo
Dentro del Ayuntamiento, las regidoras Dancey Geisler Fernández Loría y Karina Euán Sánchez se han convertido en las principales voces de oposición panista. Ambas han cuestionado decisiones del gobierno local, entre ellas temas relacionados con el posible cambio de uso de suelo en el aeródromo, y han pedido información sobre distintos asuntos administrativos.
Sin embargo, esa presencia institucional no se ha traducido en una estrategia más amplia de reposicionamiento electoral. Según el escenario descrito por fuentes políticas locales, el PAN no ha logrado pasar de la crítica puntual a una propuesta que conecte con un electorado que observa con desconfianza la disputa interna en la oposición.
Críticas al gobierno y poca respuesta electoral
El gobierno municipal encabezado por Atenea Gómez acumula cuestionamientos por opacidad, salarios elevados en el Cabildo, rezagos en servicios y dudas sobre el manejo de recursos. Aun así, el PAN no ha conseguido convertir esas críticas en ventaja política. No hay, por ahora, una campaña sostenida que articule denuncias, contraste de gestión y una alternativa de gobierno con posibilidades reales de crecer en preferencias.
En el entorno panista también han comenzado a mencionarse algunos nombres como posibles opciones para 2027, entre ellos Sara Borges, activista con trabajo territorial; “Chucho” Velázquez, secretario de elecciones del comité municipal; y la propia Geisler Fernández Loría. Pero ninguno aparece todavía como una carta consolidada.
La falta de unidad, la dispersión de cuadros y la ausencia de una estructura territorial robusta colocan al PAN de Isla Mujeres en desventaja frente al bloque oficialista. De cara a 2027, el partido tiene el reto de reconstruirse, ordenar sus liderazgos y definir si puede recuperar el terreno perdido en un municipio donde su principal activo político terminó del otro lado de la competencia.
Por ahora, el blanquiazul sigue administrando los efectos de una ruptura que cambió por completo el mapa local y que lo dejó sin el impulso suficiente para perfilar una contienda cerrada.
Conclusión
El PAN de Isla Mujeres enfrenta un desafío mayor que la simple definición de una candidatura: necesita recomponer su unidad, recuperar presencia territorial y construir una propuesta capaz de competir en 2027.


