A casi 28 años de haber asumido la operación del Aeropuerto Internacional de Cancún, Aeropuertos del Sureste (Asur) sigue en el centro de señalamientos relacionados con el transporte de pasajeros, los cobros para salir de la terminal y las condiciones de acceso para distintos prestadores de servicio.
Las inconformidades no son nuevas. De acuerdo con los antecedentes recopilados, el aeropuerto ha enfrentado disputas desde antes de que Asur tomara el control de la terminal en noviembre de 1998. Con el paso de los años, los conflictos han incluido denuncias por presuntas prácticas monopólicas, acusaciones sobre sobrerregulación y quejas por la presencia de unidades no autorizadas.
Quejas recientes por tarifas y controles de acceso
En 2026, transportistas y usuarios volvieron a colocar el tema sobre la mesa. Empresas autorizadas han señalado la operación de vehículos que consideran irregulares, mientras pasajeros cuestionan las tarifas para salir del aeropuerto y las restricciones que enfrentan los conductores de plataformas digitales para recoger usuarios dentro de las instalaciones.
Además, en agosto de 2024, transportistas turísticos acudieron ante la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) para denunciar lo que consideraron cobros excesivos y una sobrerregulación por parte de Asur en los traslados de entrada y salida de pasajeros. También expresaron inconformidad por los requisitos para obtener tarjetas de identificación aeroportuaria.
La AFAC resolvió entonces que la concesionaria sí tenía facultades para solicitar esa documentación. Sin embargo, los inconformes mantuvieron sus críticas al esquema de operación.
Antecedentes de conflictos en la terminal
Uno de los episodios más visibles ocurrió en 2020, cuando se reportó la presencia de alrededor de 750 unidades irregulares en el aeropuerto, equivalentes a cerca de 30% del parque vehicular que operaba en la terminal. En ese contexto, Asur afirmó que realizaba operativos para retirarlas y pidió apoyo de la Guardia Nacional para reforzar las acciones.
Antes de ello, en 2019, la entonces Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) impuso una multa de 72 millones 540 mil pesos al Aeropuerto de Cancún, S.A. de C.V., por una práctica monopólica relativa conocida como “negativa de trato”, vinculada con el acceso de nuevos participantes al mercado de taxis.
Según ese expediente, la autoridad estimó que la terminal tenía poder sustancial por tratarse de una infraestructura indispensable para quienes ofrecen ese servicio. También calculó un daño al mercado superior a 98 millones de pesos, con base en un sobreprecio promedio estimado de 8% que habría impactado millones de viajes.
Una disputa que viene desde antes de Asur
Las tensiones por el transporte dentro del aeropuerto comenzaron incluso antes de la concesión actual. En 1997, cuando la terminal aún estaba bajo administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes de Quintana Roo denunció obstáculos para prestar el servicio de transporte turístico precontratado.
Entre sus reclamos estaban la negativa para formalizar un contrato y el cobro de cuotas de arrendamiento que consideró discriminatorias. La entonces Comisión Federal de Competencia abrió una investigación y, en 1998, ordenó suspender una práctica monopólica relativa por discriminación de trato. Esa resolución fue confirmada en enero de 1999, cuando Asur ya operaba la terminal.
Hoy, con nuevas denuncias sobre vehículos irregulares, tarifas elevadas y restricciones a servicios de plataforma, el aeropuerto de Cancún vuelve a quedar bajo escrutinio. A casi 28 años de la llegada de Asur, las controversias en torno al transporte y al acceso a la terminal siguen sin resolverse del todo.
Conclusión
El caso del aeropuerto de Cancún refleja una disputa prolongada por el control del transporte y el acceso a la terminal. Aunque Asur ha defendido sus facultades de operación, las quejas de usuarios y transportistas muestran que el tema sigue abierto y bajo observación.


