El municipio de Playa del Carmen, antes un tranquilo poblado pesquero dentro de Solidaridad, creció de forma vertiginosa desde los años 90.
Con ese crecimiento llegaron oportunidades, pero también retos: expansión urbana desordenada, presión sobre los servicios públicos y una brecha social cada vez más visible.
En ese contexto histórico, gobernar Playa del Carmen no es tarea menor.

No se trata solo de administrar, sino de ordenar, equilibrar y proyectar el futuro de una ciudad que nunca ha dejado de crecer.
En una ciudad que ha estado gobernado por mujeres y cada una ha dejado la vara muy alta, el reto cada día es más grande.



