Por: Inés Arroyo
Ciudad de México.- Morena elevó el tono de su discurso político al relanzar la confrontación con los gobiernos del pasado y cerrar filas con la presidenta Claudia Sheinbaum en la exigencia de esclarecer la presunta participación de agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en el traslado de un líder del Cártel de Sinaloa, un caso que el partido consideró debe explicarse con absoluta transparencia por las implicaciones que tendría para la soberanía nacional.

Durante su conferencia semanal, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, sostuvo que los resultados obtenidos por los gobiernos de la Cuarta Transformación marcan una ruptura con el modelo económico y de seguridad aplicado durante la administración del expresidente Felipe Calderón, a quien responsabilizó de haber profundizado la pobreza y la violencia en el país.
Como parte del contraste político, la dirigente aseguró que más de 13 millones de personas salieron de la pobreza durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, mientras que, afirmó, en el sexenio de Calderón cerca de 16 millones de mexicanos se incorporaron a esa condición. A ello sumó el incremento sostenido del salario mínimo, la consolidación del Banco del Bienestar y la entrega directa de programas sociales como parte de los cambios que, dijo, distinguen al actual proyecto de gobierno.
En materia de seguridad, Morena volvió a colocar en el centro del debate el caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública durante el sexenio panista, al sostener que la actual estrategia privilegia la atención a las causas de la violencia y el fortalecimiento de instituciones como la Guardia Nacional, en contraste con la política de combate frontal al crimen organizado implementada hace más de una década.

Uno de los momentos más relevantes de la conferencia fue el respaldo del partido a la postura asumida por la presidenta Claudia Sheinbaum respecto a las versiones sobre la presunta intervención del FBI en el traslado de un líder del Cártel de Sinaloa hacia Estados Unidos. Montiel señaló que el Gobierno mexicano debe conocer con precisión cómo se desarrolló ese operativo y si existió actuación de autoridades extranjeras en territorio nacional fuera de los mecanismos de cooperación establecidos entre ambos países.
La dirigente recordó que el entonces embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, había sostenido públicamente que las agencias estadounidenses no realizaban operaciones en territorio mexicano, por lo que consideró indispensable aclarar las circunstancias del caso y deslindar responsabilidades si existió una actuación distinta a la informada oficialmente.
Además de los temas de seguridad, Morena anunció la realización de su Tercer Campamento Nacional de Formación Política, programado del 24 al 26 de julio en el Estado de México, donde jóvenes de distintas entidades recibirán capacitación política como parte de la estrategia de fortalecimiento interno del partido.

La conferencia también sirvió para insistir en la narrativa de confrontación entre Morena y la oposición. Montiel cuestionó a la organización Somos México, a la que vinculó con antiguos liderazgos del PRD y con sectores que, afirmó, impulsaron alianzas con el PAN, al sostener que actualmente existen dos modelos de país claramente diferenciados.
Con este posicionamiento, Morena volvió a colocar en el centro del debate la comparación entre los gobiernos de la Cuarta Transformación y las administraciones anteriores, al tiempo que convirtió el caso del presunto operativo del FBI en uno de los principales temas de exigencia política hacia las autoridades estadounidenses y mexicanas.



