En Playa del Carmen, el acceso a una vivienda propia se ha vuelto cada vez más difícil para quienes dependen de un salario fijo. Trabajadores del sector hotelero consultados en la ciudad señalaron que los precios de los inmuebles han escalado a niveles que rebasan su capacidad de compra, aun cuando cuentan con años de empleo formal y derecho a crédito.
De acuerdo con los testimonios recogidos, en el mercado local pueden encontrarse departamentos desde 900 mil pesos, pero también opciones de 1.5 millones y hasta 4 millones de pesos. Para personas con ingresos de base salarial, esas cifras hacen prácticamente imposible cubrir el enganche o completar el monto financiado por los esquemas tradicionales de crédito.
Créditos insuficientes y renta permanente
Ana María Solano, trabajadora del sector hotelero, explicó que lleva una década laborando en la industria y, aun así, no le alcanza el crédito de vivienda que podría obtener. Mientras tanto, sigue pagando renta. Su caso refleja una situación que, según dijo, se repite entre empleados con antigüedad que no logran acceder a una casa o departamento dentro de su rango de financiamiento.
Otro empleado del ramo, Oscar López, contó que sí consiguió adquirir una vivienda, pero solo después de recurrir a un préstamo adicional de 200 mil pesos para cubrir los trámites y otros gastos. Según su experiencia, las opciones disponibles en Playa del Carmen se ubican por encima de lo que cubren muchos créditos, ya que incluso las viviendas más accesibles se ofertan en alrededor de 1.5 millones de pesos.
Viviendas más caras, espacios más reducidos
Los trabajadores entrevistados también cuestionaron que la oferta presentada como vivienda de interés social o para familias trabajadoras en realidad corresponde a espacios más pequeños, similares a minidepartamentos. En algunos casos, dijeron, se trata de unidades pensadas para parejas sin hijos, lo que limita todavía más su utilidad para hogares de mayor tamaño.
La percepción entre quienes buscan comprar es que, aunque existe oferta, esta no responde a la capacidad económica de la clase trabajadora. Para familias de dos adultos y dos niños, señalaron, los espacios reducidos resultan poco funcionales y hasta estresantes.
La postura del sector construcción
En contraste, Manuel Moguel, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción (CMIC) en Quintana Roo, sostuvo que el incremento en los costos de los materiales ha impulsado el alza en el precio final de las viviendas. Aun así, consideró que los programas federales de vivienda pueden abrir una vía de acceso para trabajadores con ingresos de uno o dos salarios mínimos.
El dirigente explicó que las llamadas viviendas del bienestar están dirigidas a ese sector y que la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) será una de las instituciones encargadas de coordinar este tipo de oferta habitacional. Añadió que se trata de casas de 60 metros cuadrados, con servicios completos, pensadas como una alternativa más accesible frente a inmuebles que superan el millón de pesos.
El contraste entre los precios del mercado privado y los ingresos de buena parte de la fuerza laboral mantiene abierto el debate sobre si la oferta disponible en Playa del Carmen realmente responde a las necesidades de quienes sostienen actividades clave como el turismo y los servicios.
Conclusión
La discusión sobre la vivienda en Playa del Carmen refleja una brecha cada vez más amplia entre los precios del mercado y la capacidad real de compra de los trabajadores. Mientras el sector construcción ve en los programas federales una vía de acceso, en el terreno cotidiano persiste la dificultad para dejar la renta y aspirar a una vivienda propia.



