El legado político de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano convocó a representantes de distintas generaciones y corrientes partidistas durante las ceremonias posteriores a su fallecimiento. Este viernes, el Palacio de Bellas Artes abrirá sus puertas para que la ciudadanía participe en el homenaje de cuerpo presente al fundador de una de las principales fuerzas opositoras del México contemporáneo.
La ceremonia está programada para las 16:00 horas del 30 de octubre. La decisión de realizar un acto abierto al público modificó los planes iniciales de la familia, que contemplaban una despedida privada y la cremación de sus restos el jueves. Las muestras de reconocimiento recibidas durante el velorio llevaron a organizar un homenaje público para que más personas pudieran despedirse del político michoacano, quien murió a los 92 años.
El primer encuentro tuvo lugar en el Panteón Francés, donde familiares, colaboradores y figuras de la vida pública acudieron a presentar sus condolencias. Entre ellas estuvo la presidenta Claudia Sheinbaum, quien permaneció cerca de 40 minutos, montó una guardia de honor junto a Lázaro y Cuauhtémoc Cárdenas Batel y resumió el significado de la trayectoria del ingeniero en tres palabras: “congruencia, democracia y dignidad”.
La presencia de funcionarios y dirigentes de diferentes partidos convirtió el velorio en un espacio de reconocimiento político. Acudieron la jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada; la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel; el secretario de Economía, Marcelo Ebrard; la fiscal general de la República, Ernestina Godoy, así como Ricardo Monreal e Higinio Martínez, entre otros representantes públicos.
También estuvieron presentes figuras que en distintos momentos se encontraron en el lado opuesto de las disputas electorales de Cárdenas. Francisco Labastida Ochoa, quien contendió por la Presidencia en 2000 bajo las siglas del PRI, afirmó que habría preferido que el ingeniero obtuviera el triunfo en aquella elección en lugar de Vicente Fox.
La asistencia de Jorge de la Vega Domínguez tuvo una relevancia particular por su papel en los comicios de 1988. Como dirigente nacional del PRI, fue quien anunció entonces el triunfo de Carlos Salinas de Gortari, en medio de las denuncias de fraude que marcaron aquella contienda. Años después abandonó el partido y reconoció que la victoria había sido arrebatada a Cárdenas. Durante el funeral lo recordó como un personaje fundamental para la democracia, la paz y el desarrollo nacional.
Otros asistentes destacaron la influencia del ingeniero en la transformación política del país. Ernestina Godoy evocó su contribución a la apertura democrática; Marcelo Ebrard lo reconoció como uno de los referentes centrales de la izquierda mexicana, mientras Ricardo Monreal afirmó que la existencia de Morena está vinculada con la trayectoria política de Cárdenas.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, había planteado inicialmente realizar el homenaje el 5 de diciembre, fecha en que Cárdenas asumió en 1997 como primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal elegido mediante el voto ciudadano. Finalmente, el acto se adelantó y tendrá como sede el máximo recinto cultural del país.
La ceremonia en Bellas Artes permitirá que la despedida trascienda el círculo familiar y político que acudió al velorio. El homenaje reconocerá públicamente a una figura cuya participación en las elecciones de 1988, la construcción de una alternativa opositora y el desarrollo de la izquierda dejó una huella en la historia política mexicana.




