Por: Héctor Herrera
Un ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacan dejó un saldo de dos personas muertas —entre ellas el agresor— y al menos seis visitantes lesionados, en un hecho que provocó el cierre inmediato del sitio y la movilización de fuerzas de seguridad federales y estatales.
De acuerdo con información oficial, el atacante abrió fuego contra turistas en las inmediaciones de la Pirámide de la Luna, generando escenas de pánico entre visitantes nacionales y extranjeros. La víctima mortal fue una mujer de origen canadiense, mientras que entre los heridos se identificaron personas de Canadá, Colombia y Rusia.
El agresor, quien presuntamente actuó solo, intentó huir tras la agresión y se enfrentó con elementos de la Guardia Nacional, que desplegaron un operativo para contenerlo. Testigos reportaron múltiples detonaciones —al menos 20— y señalaron que algunos turistas quedaron momentáneamente retenidos en la estructura, lo que provocó crisis nerviosas y lesiones durante la evacuación.
Minutos después del intercambio de disparos, el atacante se privó de la vida. En el lugar fueron aseguradas un arma de fuego, un arma blanca y cartuchos útiles, mientras peritos iniciaron las diligencias correspondientes.
Las personas lesionadas fueron trasladadas a hospitales en Axapusco e Ixtapaluca, donde reciben atención médica. Autoridades de salud informaron que todos se encuentran fuera de peligro, aunque un menor requirió atención especializada.
Tras los hechos, la presidenta Claudia Sheinbaum instruyó al Gabinete de Seguridad realizar una investigación exhaustiva para esclarecer lo ocurrido y garantizar apoyo a las víctimas. En paralelo, la Secretaría de Relaciones Exteriores estableció comunicación con las embajadas de los países afectados para brindar asistencia consular.
Gobiernos como el de Canadá, Estados Unidos y Reino Unido emitieron mensajes de solidaridad y activaron protocolos de atención para sus ciudadanos, mientras que autoridades mexicanas reiteraron su compromiso de colaboración internacional.
A nivel local, el gobierno municipal de San Martín de las Pirámides descartó, de manera preliminar, vínculos con el crimen organizado, al señalar que el presunto responsable presentaba problemas de índole personal. No obstante, se anunció el reforzamiento de medidas de seguridad en la zona, así como la revisión de actividades turísticas.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia lamentó lo sucedido en uno de los sitios más emblemáticos del país, al tiempo que reiteró su disposición para colaborar con las autoridades.
El ataque impacta directamente en la percepción de seguridad de uno de los destinos turísticos más importantes de México, lo que obligará a un replanteamiento de los protocolos de vigilancia en espacios de alta afluencia internacional.



