En los años 70s y 80s, el auge de las importaciones trajo derrama económica de todo el sureste a Chetumal. Los propietarios de las tiendas eran gente local que dispersaba sus ganancias en la ciudad. Aún con la devaluación de los 80s, las empresas salieron adelante.
En los 90s se terminó ese auge por las importaciones, pero el crecimiento turístico de la zona norte del estado creó una fuente de empleo para toda la maquinaria burocrática estatal y federal que tenía su sede en la capital; los salarios de secretarios, subsecretarios y prácticamente todos los niveles operativos dejaban una derrama económica saludable para la cuidad.
A partir de los años 2000, las secretarías se fueron yendo a la zona norte dado que ahí estaba lo más fuerte de la administración. La apertura de la zona libre de Belice trajo turismo e ingreso a algunos mexicanos que apostaron a ese mercado. También gente de Belice se veía atraída por la constante devaluación del peso que les beneficiaba para sus compras en México. Eso dio tranquilidad después de la pérdida de los empleos burocráticos.

Las fuentes externas de ingreso disminuyeron y la ciudad creció sin aumentar su economía.
La construcción del Tren Maya le dio un respiro a la ciudad e incluso creó nuevas microempresas para satisfacer la demanda de los obreros que gastaban sus recursos en Chetumal; esto solo fue un paliativo que duró poco y que luego obligó al cierre de negocios que ya no pudieron seguir al término de la obra.
En estos días ya no hay importación que sea atractiva, las secretarías se fueron a Cancún u operan con menos gente y niveles de salario bajos, aunado a la llegada de empresas foráneas y la paridad del dólar que encarece los precios para los beliceños.
Si bien hay turismo en Bacalar que pernocta en Chetumal, es muy poco el ingreso que llega al pequeño empresario para subsistir.
Hago este análisis como comerciante que ha visto la subida y la caída de la economía. Mantener los empleos es la principal preocupación para las pequeñas empresas. De crecer… mejor ni hablamos.
colaborador : Edmundo Delgado



