Por Ramón Aguilar Fernández.
En Quintana Roo, la política no solo se hace en los pasillos del Congreso en Chetumal, también en las tradiciones que dan identidad.
Este 3 de mayo, el 178 aniversario de El Cedral fue mucho más que una fiesta religiosa; fue el escenario donde Renán Sánchez Tajonar reafirmó su respeto a su historia.
El peso del bastón de mando
“No es casualidad ver al presidente de la JUGOCOPO caminando junto a Martín Cárdenas Ávila.”
En el mundo de las formas, esa fotografía vale más que mil boletines.
Renán entiende que para gobernar un municipio tan dinámico como el de Cuzamil, hay que anclarse en las raíces.

Al comprometer el respaldo de la XVIII Legislatura no solo con palabras, sino con gestiones presupuestales para los portadores de la tradición, Sánchez Tajonar está marcando una diferencia, la política cultural también es una herramienta de gobernanza.
Al presentarse como “orgulloso cozumeleño”, el presidente de la JUGOCOPO busca arraigar su base electoral, En un estado donde los cuadros políticos suelen ser aves de paso, Renán apuesta por el arraigo.
Su cercanía con Martín Cárdenas Ávila, heredero del bastón de mando, no es gratuita, es el reconocimiento de la jerarquía tradicional para consolidar la jerarquía política.
El Cedral sigue siendo la aduana obligada.
Renán Sánchez Tajonar lo entiende y lo ejerce, en política, quien no respeta la tradición, difícilmente construye futuro.
“El reconocimiento a la familia Cárdenas Sanguino”
es un mensaje de lealtad a los orígenes.
En política, quien olvida de dónde viene, pierde el rumbo de hacia dónde va.



