Columna de opinión Pulsosur.com
En política internacional no existen los hechos aislados, existen los mensajes. Cada movimiento de las grandes potencias responde a una lógica de poder que, aunque parezca lejana, termina impactando en lo local: la economía, la inversión y la fortaleza de las marcas territoriales.
La estrategia real de cómo se dividen el mundo y con la intervención de Estados Unidos en Venezuela debe analizarse como una jugada estratégica dentro del tablero global.
No es solo un asunto sudamericano; es un mensaje directo a Rusia y a China. Y ambos lo están entendiendo.
“Nada es inmediato Todo será gradual.”
Pero el rumbo es claro: en el ajedrez geopolítico nadie quiere ser el rival más débil.
Venezuela vuelve al centro de la discusión por el petróleo. Con las mayores reservas probadas del mundo, su peso energético influye directamente en los mercados internacionales. Para Estados Unidos, asegurar suministro es respaldar al dólar, para el resto del mundo, es asumir que América Latina vuelve a ser una región estratégica.
“Rusia juega su propia partida”
El control de Crimea y la presión sobre Ucrania no responden únicamente a razones territoriales, sino al dominio de rutas energéticas hacia Europa. El gas natural se ha convertido en un instrumento de poder político y económico.

“China observa con paciencia estratégica”
Taiwán, responsable de más del 60% de los semiconductores avanzados del planeta, representa el “petróleo del siglo XXI”. Cualquier escalada en esa región impactaría de forma inmediata a la economía global, encareciendo la tecnología y alterando cadenas de suministro clave.
Quintana Roo no está al margen
Las marcas turísticas de Quintana Roo ,Cancún, Riviera Maya, Cozumel, Bacalar, Tulum, dependen de la estabilidad económica internacional, del precio de la energía, del poder adquisitivo de los turistas y de las inversiones.
Cada tensión geopolítica:
• Incrementa costos operativos.
• Presiona la inflación en los mercados emisores de turistas.
• Reduce el consumo y la movilidad internacional.
Pero este reacomodo global también abre oportunidades.
La relocalización de cadenas productivas, el nearshoring y la redefinición de rutas comerciales pueden beneficiar a regiones con conectividad, infraestructura y visión estratégica. Quintana Roo tiene ventajas competitivas claras, en estos días el aeropuerto de Cancún, llegó a más de 700 vuelos en un solo día,por ello el próximo gobernador o gobernadora en el 2027, requiere liderazgo político que entienda el contexto global y actúe con planeación.
Hoy el mundo vuelve a organizarse en bloques. Rusia y China fortalecen su alianza.
Estados Unidos refuerza la suya con Europa, Asia y América Latina. En este escenario, los destinos turísticos también compiten: por inversión, conectividad aérea.
La política define la economía.
La economía define el turismo.
Y el turismo define buena parte del futuro de Quintana Roo.
Por eso, más allá de campañas y cifras, la cosa es la política, y comprender su impacto global es clave para proteger y fortalecer las marcas turísticas del estado.



