La falta de experiencia en la construcción de estructuras metálicas en una obra en particular está generando preocupaciones sobre su seguridad a largo plazo. Soldaduras mal aplicadas, estaciones mal ubicadas entre cerchas, y montenes mal colocados sin los adecuados recibidores son solo algunos de los fallos técnicos visibles a simple vista por cualquier transeúnte.



Estos errores no deben tomarse a la ligera, especialmente en una zona propensa a huracanes como la que nos ocupa. Un simple viento caribeño podría poner en peligro la integridad de la estructura, lo que podría tener consecuencias graves.

Este llamado no tiene intenciones de sembrar discordia ni de generar conflicto. Es simplemente una invitación a que las empresas encargadas de la obra pública, que utilizan recursos del pueblo, den el ejemplo de que en este estado hay capacidad y profesionales altamente calificados para llevar a cabo este tipo de trabajos.

Nosotros, como ciudadanos, estamos abiertos a recibir las críticas de los constructores, pero lo que pedimos es que esas críticas sean dirigidas de manera constructiva, en busca de una mejora. La seguridad y la calidad en las obras públicas deben ser siempre la prioridad, y es responsabilidad de todos asegurarnos de que se cumplan los estándares más altos.



