El día de ayer, un grupo de vecinos de Sisal, una pequeña comisaría en el municipio de Hunucmá, se enfrentaron con agentes de la Policía Estatal, la Guardia Nacional, y el Ejército Mexicano. La causa del conflicto fue la clausura de un terreno que los pobladores reclaman como espacio para establecer sus viviendas.
La clausura fue ejecutada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) luego de que se detectara que los pobladores habían destruido 23,000 metros cuadrados de manglar para abrir paso a la urbanización de la zona. Este daño ambiental fue reportado a través de las redes sociales, lo que llevó a las autoridades a intervenir.
Ante la fuerte presencia policial, los pobladores, armados con palos y piedras, intentaron resistirse a la clausura y pidieron una solución pacífica al problema. Aseguran que su única intención era encontrar un espacio para vivir y evitar que empresarios y extranjeros se adueñaran de los terrenos frente al mar.
Además, el grupo realizó una protesta fuera de la Unidad Académica de la UNAM en Sisal, exigiendo que se resguardara y dividiera este terreno para que las familias locales pudieran acceder a un lugar donde vivir, sin depender de la especulación de terrenos.
A pesar de la tensión, las fuerzas de seguridad se retiraron del lugar para evitar que la confrontación se intensificara. Los habitantes de Sisal esperan ahora poder dialogar con las autoridades estatales y federales para encontrar una solución que permita un desarrollo ordenado y justo para la comunidad.



