Montevideo fue la primera escala de la gira apostólica de León XIV por Sudamérica. En su visita a Uruguay, el pontífice centró su mensaje en la atención médica accesible, la dignidad de las personas enfermas, la libertad religiosa y la protección de la vida en todas sus etapas.
La visita comenzó con actos oficiales en la capital uruguaya, donde el Papa fue recibido por autoridades del país y por el presidente Yamandú Orsi. Posteriormente, recibió las llaves de Montevideo en una ceremonia realizada en el Cabildo, uno de los edificios históricos de la ciudad. Su llegada estuvo acompañada por un despliegue de seguridad y por personas que se congregaron para saludarlo a lo largo del recorrido.
Salud para todos y dignidad de los enfermos
En su primer discurso, León XIV hizo referencia a su experiencia reciente con la enfermedad y agradeció la atención que recibió. A partir de ello, subrayó la importancia de garantizar servicios de salud accesibles para toda la población, sin que los recursos económicos sean un obstáculo para recibir diagnóstico y tratamiento.
El pontífice también insistió en que la fragilidad no disminuye el valor de nadie dentro de la sociedad. En ese sentido, llamó a reforzar el acompañamiento médico, familiar y comunitario para quienes atraviesan momentos de vulnerabilidad, incluidos los pacientes en etapas avanzadas de enfermedad.
Diálogo, paz y libertad religiosa
Durante la bienvenida oficial, Orsi expresó coincidencias con el mensaje del Papa sobre la necesidad de privilegiar el diálogo y rechazar la guerra. El mandatario sostuvo que la política debe ofrecer alternativas pacíficas a los conflictos y defendió el multilateralismo como herramienta para la convivencia internacional.
León XIV también se refirió al carácter laico del Estado uruguayo. Según dijo, la neutralidad institucional debe permitir la convivencia respetuosa entre creyentes y no creyentes, sin relegar la dimensión religiosa al ámbito privado. Además, remarcó que nadie debe ser obligado a actuar contra su conciencia ni impedido de hacerlo conforme a ella, dentro de los límites establecidos.
Protección de la vida y acompañamiento al final
Otro de los ejes de su discurso fue la defensa de la vida desde el nacimiento. El Papa afirmó que quienes aún no han nacido forman parte de la familia humana y que su dependencia no reduce la dignidad que merecen. También señaló que la responsabilidad de acoger una nueva vida recae en la familia y en la sociedad, que deben generar condiciones para cuidar a los hijos.
Más adelante, advirtió sobre el aislamiento, la soledad y la angustia que pueden afectar a muchas personas, incluso dentro del hogar. Frente a ello, planteó que la atención médica, los vínculos familiares y la cercanía comunitaria son indispensables, especialmente cuando alguien enfrenta pensamientos suicidas o una etapa de gran sufrimiento.
Al final de su intervención, León XIV pidió que toda persona pueda vivir con dignidad y recibir acompañamiento hasta su muerte natural.
La visita a Uruguay concluirá el 8 de noviembre. Después, el pontífice viajará a Argentina y luego a Perú, país donde desarrolló parte de su labor pastoral y donde continuará su recorrido por distintas ciudades y comunidades.



