Comerciantes establecidos y vecinos de Playa del Carmen pidieron a las autoridades municipales reforzar la vigilancia en la Quinta Avenida ante la presencia de menores de edad que recorren la zona turística ofreciendo souvenirs a visitantes. Para quienes expresaron su preocupación, esta situación no solo implica una posible vulneración de derechos, sino también riesgos físicos para niñas y niños que pasan varias horas bajo el sol y en espacios de alta afluencia.
El tema volvió a colocarse en la discusión pública luego de que comerciantes de la zona señalaran que es común ver a menores acompañando a adultos para vender artesanías y otros productos. De acuerdo con sus testimonios, algunos no superan los 10 años de edad, lo que, a su juicio, confirma la necesidad de una intervención más firme por parte del gobierno municipal.
Preocupación por riesgos y derechos de la niñez
Federico Martínez, comerciante de la Quinta Avenida, sostuvo que los menores no deberían permanecer en la calle expuestos a condiciones climáticas adversas ni a los riesgos que implica el comercio ambulante. A su consideración, el trabajo infantil afecta su desarrollo integral y puede repercutir en su bienestar físico y emocional.
El comerciante reconoció que detrás de estas escenas puede haber problemas económicos y falta de oportunidades en los hogares, pero insistió en que el gobierno debe atender esas causas de fondo en lugar de permitir que los niños permanezcan en la vía pública.
En una postura similar, Andrés López afirmó que existe una distancia entre los discursos oficiales y las acciones que realmente se implementan. Desde su punto de vista, el gobierno municipal ha dejado en segundo plano asuntos sociales urgentes mientras concentra su atención en otros temas.
Llamado a proteger a los menores
López, quien dijo ser padre de familia, consideró que los niños pueden colaborar en tareas dentro del hogar bajo supervisión adulta, pero rechazó que deban pasar horas en la Quinta Avenida vendiendo productos. En su opinión, ese entorno no es adecuado para su edad ni para su formación.
Por su parte, la ciudadana Flor Alcudia señaló que la presencia de menores en la zona turística es frecuente y que, en varios casos, se trata de niños pequeños que acompañan a sus madres mientras ofrecen souvenirs a turistas. Para ella, lo correcto sería que los menores permanezcan en espacios seguros, acudan a la escuela y cuenten con condiciones adecuadas para aprender y desarrollarse.
Alcudia añadió que, si las familias enfrentan dificultades económicas, las autoridades deben buscar mecanismos de apoyo que no impliquen exponer a los hijos a actividades comerciales en la calle.
Anuncian operativo, pero piden resultados
De acuerdo con lo informado recientemente por las autoridades municipales, se puso en marcha un operativo en la zona turística para vigilar y evitar que menores de edad sean utilizados en la venta de productos artesanales. Sin embargo, comerciantes y ciudadanos consideran que la medida debe traducirse en resultados concretos para garantizar la protección de la niñez.
La discusión se mantiene abierta en uno de los corredores turísticos más transitados del municipio, donde el comercio informal convive con la actividad económica formal y con un flujo constante de visitantes. En ese contexto, los residentes y comerciantes que alzaron la voz insisten en que la prioridad debe ser impedir que los menores continúen expuestos a situaciones que, aseguran, afectan su bienestar y sus derechos.



