La entrada en vigor del acuerdo nacional que limita el uso de celulares y otros dispositivos electrónicos en las escuelas abrió una discusión que va más allá de la distracción en el aula: madres y padres de familia en Quintana Roo piden claridad sobre cómo se aplicará la medida, qué ocurrirá en caso de emergencia y de qué forma se comunicará una escuela con las familias si surge un incidente.
El lineamiento comenzó a aplicarse este martes 3 de noviembre en planteles públicos y particulares, de acuerdo con la Secretaría de Educación de Quintana Roo. En Educación Básica, la restricción alcanza a nivel inicial, preescolar, primaria y secundaria, donde los estudiantes no podrán usar teléfonos ni tabletas durante la jornada, incluyendo clases y recesos.
Qué cambia según el nivel escolar
La medida no opera igual en todos los niveles. En bachillerato y preparatoria, cada plantel deberá definir sus propias reglas para el resguardo de los equipos, a partir de acuerdos con su comunidad educativa. En Educación Superior, en tanto, se plantea promover un uso responsable de la tecnología en lugar de una prohibición generalizada.
De acuerdo con padres consultados, el principal punto pendiente es operativo. Aseguran que, además de restringir el uso de celulares, las escuelas deben explicar con precisión qué protocolos activarán si un alumno se lesiona, necesita atención o enfrenta una emergencia dentro del plantel.
La preocupación de las familias
Para algunas familias, la medida es positiva porque puede reducir distracciones y mejorar la concentración en clase. Así lo considera Paula Jiménez, madre de una alumna de primaria, quien ve ventajas en limitar el uso constante de teléfonos en horario escolar. En su opinión, esto también podría favorecer la convivencia entre compañeros y la atención a las actividades escolares.
Sin embargo, también pidió que las escuelas cuenten con datos de contacto actualizados de madres, padres o tutores para reaccionar con rapidez si ocurre algún incidente. La inquietud se repite entre quienes consideran que el celular sigue siendo una herramienta útil para responder ante una urgencia.
Ese es el caso de Suemy Vázquez, madre de una estudiante de secundaria, quien señaló que su hija lleva un teléfono precisamente para comunicarse en caso de necesidad. Su preocupación, dijo, es saber cómo podrá avisarle o cómo la localizarán si surge un problema mientras la alumna está en clase.
Docentes y padres ya recibieron información
Héctor Santín Gómez, presidente de Padres Aliados de la Educación en Quintana Roo, informó que los docentes recibieron detalles del acuerdo durante el Consejo Técnico Escolar del viernes. Según explicó, la indicación es que los dispositivos se retiren o resguarden al inicio de la jornada y se entreguen al final del día.
También señaló que el acuerdo contempla la posibilidad de que los estudiantes dejen sus equipos en casa. Si deciden llevarlos, deberán permanecer guardados durante toda la jornada escolar.
Entre los estudiantes, la respuesta mezcla comprensión y adaptación. Aarón Juárez, universitario, reconoció que puede resultar difícil dejar el celular de lado, pero consideró que la medida puede ayudar a prestar más atención a las clases y a convivir más con otros compañeros.
En el fondo, el debate que se abre en Quintana Roo no gira solo en torno al uso del teléfono, sino a la manera en que las escuelas equilibrarán disciplina, seguridad y comunicación con las familias. La aplicación efectiva del acuerdo dependerá ahora de reglas internas claras y de protocolos que despejen las dudas que ya manifestaron madres y padres.



