Habitantes de Cozumel y representantes de distintas organizaciones realizaron una marcha para expresar su rechazo al proyecto de rehabilitación del malecón, al que consideran una obra que no debería avanzar sin antes atender necesidades urgentes en la isla.
De acuerdo con los participantes, el planteamiento central es que los 136 millones de pesos previstos para la intervención podrían destinarse a servicios e infraestructura que, aseguran, tienen rezagos desde hace años. Entre sus principales demandas mencionaron el abasto de agua potable, el mantenimiento de calles, la recolección de basura y la atención de problemas ambientales relacionados con los arrecifes.
Una discusión sobre prioridades públicas
La movilización reunió a vecinos que cuestionan al gobierno municipal por dar prioridad al proyecto del malecón en lugar de resolver carencias en colonias con necesidades acumuladas. Según lo expuesto durante la protesta, la inconformidad no se centra únicamente en la obra, sino en el orden en que se están definiendo las inversiones públicas.
Guadalupe Cab, representante de CIMAC en Cozumel, señaló que entre los reclamos también se encuentran deficiencias en servicios básicos y en la infraestructura urbana. Los manifestantes sostienen que antes de ejecutar una obra de este tamaño se debería revisar el destino del presupuesto y valorar alternativas que atiendan primero a la población.
En el recorrido también participaron comerciantes. Víctor Cárdenas, pequeño comerciante del centro, advirtió que el malecón es una zona clave para la economía local y que cualquier intervención tendría que considerar tanto el impacto durante las obras como los beneficios concretos para los habitantes y negocios.
Colonias con rezagos y preocupación ambiental
Otro de los puntos planteados fue la situación de colonias irregulares, donde los manifestantes afirman que hay familias que llevan años sin acceso a servicios básicos. Bertha Tamaño, vecina de la colonia Las Fincas, insistió en que esas necesidades también deberían formar parte de las decisiones presupuestales relacionadas con infraestructura.
Además de la discusión urbana, los asistentes hicieron referencia a la condición ambiental de la isla. En particular, expresaron preocupación por los arrecifes y por la necesidad de atender problemas de contaminación y conservación, al considerar que su deterioro afecta directamente al entorno de Cozumel.
Un acceso limitado durante la marcha
Durante la movilización se registró un incidente cuando algunos participantes dijeron que elementos de seguridad les impidieron incorporarse al recorrido porque no aparecían en una lista. Según su versión, tuvieron que marchar en paralelo. Hasta el momento, no se cuenta con una postura oficial de la corporación sobre ese hecho.
Los manifestantes afirmaron que su petición no es únicamente detener la obra, sino abrir la discusión sobre cómo deben distribuirse los recursos públicos. También han planteado que el proyecto sea socializado y que se conozcan con claridad sus alcances antes de cualquier ejecución.
Con la protesta, los habitantes de Cozumel dejaron sobre la mesa un debate más amplio: si la rehabilitación del malecón debe ser la prioridad inmediata o si el presupuesto disponible debería redirigirse a servicios básicos, infraestructura social y atención ambiental en la isla.
Conclusión
La protesta en Cozumel reflejó una inconformidad más amplia sobre el uso del presupuesto público y la urgencia de atender carencias en colonias, servicios básicos y protección ambiental antes de avanzar con la rehabilitación del malecón.


