La llamada Ley Silla sigue sin reflejarse, al menos en la práctica, dentro del Aeropuerto Internacional de Cancún. Guardias de seguridad privada asignados a la Terminal 2 aseguran que trabajan durante largas jornadas sin contar con asientos suficientes ni con áreas adecuadas para descansar, una situación que vuelve a poner bajo la lupa las condiciones laborales al interior de una de las terminales más importantes del país.
De acuerdo con los testimonios recogidos, la principal queja no es únicamente contra las empresas que contratan al personal de vigilancia, sino también contra la administración aeroportuaria, a cargo de ASUR, por operar el espacio donde se presta el servicio sin que, según los trabajadores, existan medidas suficientes para garantizar condiciones dignas durante la jornada.
Jornadas largas y descansos limitados
Una de las guardias consultadas afirmó que permanece de pie durante prácticamente todo el turno y que no dispone de un lugar adecuado para sentarse. Otra trabajadora señaló que en ocasiones llega a cubrir hasta 16 horas de servicio cuando acepta doblar turno, aunque aclaró que esa decisión no fue producto de una imposición. En ambos casos, el problema descrito fue el mismo: la falta de espacios para descansar.
La legislación conocida como Ley Silla establece la obligación de proporcionar asientos con respaldo y permitir descansos periódicos cuando la naturaleza del trabajo lo permita. Sin embargo, en el aeropuerto la aplicación de esa disposición parece desigual. Mientras algunos empleados sí cuentan con áreas para sentarse, otros señalan que éstas son insuficientes.
Incluso entre otros trabajadores y usuarios del aeropuerto se repite la percepción de escasez de espacios. Un maletero consultado afirmó que, aunque sí puede sentarse en ciertos momentos, las sillas disponibles no alcanzan para todos. Por su parte, un pasajero nacional relató que, ante un retraso de varias horas, él y otros viajeros terminaron sentados en el piso por falta de áreas de espera.
Un problema que se suma a otras quejas
Las denuncias laborales se suman a una lista más amplia de inconformidades que durante años han acompañado la operación del aeropuerto de Cancún. Comerciantes, transportistas, trabajadores y turistas han señalado de manera recurrente conflictos por servicios, cobros, transporte irregular, restricciones y deficiencias en la atención al público.
En este contexto, el reclamo de los guardias vuelve a colocar en discusión el papel de ASUR como administradora del aeropuerto, no sólo por los ingresos que obtiene a partir del tráfico de pasajeros y la renta de espacios comerciales, sino también por las condiciones que ofrece dentro de sus instalaciones a quienes laboran ahí todos los días.
La propia empresa reconoce el peso de Cancún en sus resultados. En 2025, el aeropuerto representó 58.4 por ciento de los ingresos de ASUR y más de 72 por ciento de su tráfico de pasajeros en México, según los datos citados en la información de referencia. Esa relevancia económica contrasta con las quejas sobre condiciones básicas de trabajo y de estancia para empleados y usuarios.
Inspecciones y vigilancia del cumplimiento
En Quintana Roo, la Secretaría del Trabajo inició desde enero inspecciones para verificar el cumplimiento de la Ley Silla. Aun así, en la terminal aérea persisten los señalamientos, al menos entre los guardias de seguridad entrevistados.
El caso pone sobre la mesa una pregunta que va más allá de la contratación del personal de vigilancia: quién debe garantizar, en un espacio concesionado y de alto flujo, que las reglas laborales se cumplan y que existan condiciones mínimas para descansar durante la jornada. Por ahora, los trabajadores sostienen que en el aeropuerto de Cancún esa respuesta sigue pendiente.
Conclusión
Las denuncias en el aeropuerto de Cancún reavivan el debate sobre las condiciones laborales en espacios concesionados y sobre la responsabilidad de quienes administran la infraestructura para asegurar que se cumplan derechos básicos como el descanso durante la jornada.


