Chetumal, Quintana Roo, 24 de septiembre de 2025.– El Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (ConComercio Pequeño) alertó que la propuesta del Gobierno Federal para incrementar los impuestos al tabaco y a las bebidas azucaradas, incluida en el Paquete Económico 2026, podría afectar gravemente a tiendas de abarrotes, misceláneas y pequeños comercios de Quintana Roo y el resto del país.

De acuerdo con la organización, el aumento de la carga fiscal no logrará reducir el consumo ni elevar de manera significativa la recaudación, pero sí provocará una disminución en las ventas de los establecimientos que dependen en gran medida de estos productos.

El presidente de ConComercio Pequeño, Gerardo López Becerra, recordó que en 2010 ya se aplicó un incremento de siete pesos por cajetilla de cigarros con la promesa de desincentivar el consumo y recaudar más de 42 mil millones de pesos en 2011. Sin embargo, los resultados fueron contrarios: la recaudación apenas alcanzó los 30 mil millones, lo que significó una pérdida de más de 12 mil millones de pesos, mientras que el consumo de tabaco no se redujo.

Según la propuesta de la Secretaría de Hacienda, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) al tabaco se elevaría a más del 30% del precio por cajetilla, lo que implicaría un aumento mínimo de 20 pesos a partir de 2026.
López Becerra advirtió que esta medida también podría alentar el comercio ilegal de cigarros, un problema creciente en México. Recordó que apenas en agosto pasado la Agencia Nacional de Aduanas decomisó más de 10 millones de cajetillas ilegales en el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán.

“El encarecimiento del producto no desincentiva el consumo, pero sí genera un mercado paralelo de cigarros ilícitos, lo que pone en riesgo tanto la salud de los consumidores como la seguridad de los comerciantes, quienes son amenazados y presionados para vender mercancía ilegal”, subrayó.
El dirigente destacó que el impacto del alza impositiva no debe analizarse de manera aislada, ya que las tiendas de abarrotes y negocios familiares enfrentan otros retos como la competencia desleal, la inseguridad, la extorsión y el crecimiento del mercado informal.

ConComercio Pequeño pidió a las autoridades federales reconsiderar la medida y buscar alternativas que fortalezcan la recaudación sin poner en riesgo la estabilidad de miles de pequeños comercios que forman parte esencial de la economía nacional.



