La historia de un avión de la compañía United Airlines que partió del Aeropuerto de Denver hacia Honolulu y que en el trayecto su turbina se incendió, ha recorrido el mundo ya que afortunadamente no resultaron víctimas mortales del incidente.

El avión modelo Boeing 777-200 registró fallas en su motor derecho instantes posteiores al despegue por lo que fue obligado a realizar maniobras de emergencia para retornar al aeropuerto de donde había partido.

En la aeronave se encontraban 241 pasajeros incluyendo a los 10 miembros de la tripulación, todos resultaron ilesos tras el aterrizaje, sin embargo, las imágenes del motor en llamas sacan a relucir la magnitud del accidente y cómo se evitó una gran tragedia.

Del otro lado de la historia, habitantes de una zona residencial en Broomfield, Colorado reportaron haber escuchado una fuerte explosión de la cual posteriormente “llovieron” partes metálicas de un avión, que era el mismo que realizaba maniobras para regresar.

Las imágenes de grandes partes de la aeronave postradas en patios y calles de la zona residencial se tornaron virales; tampoco resultaron heridos.

Debido a ello, 128 aviones Boeing 777 que usaban el mismo motor Pratt & Whitney que había fallado durante el vuelo de Denver, fueron inmovilizados en tierra ya que se están realizando las investigaciones pertinentes relacionadas con el caso.

De igual forma un incidente similar se registró en un avión que partió de Cancún a Houston, Texas, y que tuvo que aterrizar de emergencia en Nueva Orleans tras perder un motor a mitad del Golfo de México.

Tampoco resultaron víctimas mortales, pero este es el segundo vuelo registrado de United Airlines que registró fallas mecánicas.