Una caravana migrante proveniente de Honduras y conformada por aproximadamente 9 mil personas, se abrió paso hasta llegar a Guatemala de donde planeaban cruzar a México para posteriormente llegar a Estados Unidos en busca del famoso “sueño americano”.

Azotados por la pandemia de covid-19 y poderosos huracanes, los hondureños abandonaron su país en busca de mejores condiciones de vida; hasta que fueron detenidos y reprendidos en Guatemala.

Habían logrado colarse de manera ilegal por el puesto fronterizo denominado “El Florido”, ubicado en el departamento de Chiquimula a 200 km de la ciudad de Guatemala.

Las fuerzas de seguridad en Guatemala impusieron una barrera para evitar el paso de alrededor de 6,000 migrantes hondureños, mientras que otros 3,000 han logrado avanzar en algunos casos o han decidido regresar a su país.

Tiempo después los migrantes varados decidieron romper la barrera por lo que los elementos de del Ejército de Guatemala y la Policía Nacional Civil utilizaron la fuerza para reprenderlos; los obligaron a retroceder con palazos y también bombas lacrimógenas.

El director general de Migración en Guatemala, Guillermo Díaz, advirtió que las personas de la caravana “no van a poder pasar” y lamentó que durante la marcha estuvieran presentes infantes y personas de la tercera edad.

De igual forma invito a los hondureños a retornar a su país de manera voluntaria, incluso pusieron a su disposición camiones y autobuses para que puedan regresas. De acuerdo a últimos reportes, cerca de un millar de personas ya habían sido devueltas a la frontera.