A través de un abogado los ejidatarios de Cozumel buscaron ampararse ante un juez de Distrito para cultivar cannabis con fines industriales y medicinales, en cuatro mil 500 Hectáreas y hoy están en busca de inversores locales y extranjeros.

El Comisariado Emilio Novelo Flores reconoció el trabajo de los legisladores en aprobar la iniciativa para el cultivo de cannabis y están a la espera de que los demás estados puedan avalarlo, pues se requiere que 17 de los 32 Congresos les den visto bueno.

El ejido entra en la etapa de producción, pues buscan el permiso cooperativo, ya que una persona no puede tener más de una hectárea sembrada. Para el productor el precio del gramo de cannabis cuesta 2 dólares (40 pesos), y su cultivo puede ser a cielo abierto o invernaderos.

De igual manera invitan a los laboratorios a poner su base en Cozumel, pues si se logran cultivar las 4 mil 500 hectáreas de cannabis van a necesitar que sean transformadas para uso médico, lúdico e industrial.

“Este recurso que pueda generar, se pueda dedicar a seguridad, para combate a las adicciones y para la educación para los gastos que los estados puedan tener. Debe ser una paraestatal que maneje este recurso para la transparencia de las concesiones que se otorguen”, detalló Novelo Flores.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) dio a conocer los lineamientos en materia de control sanitario del cannabis y sus derivados, que incluye regulación para fines médicos y científicos; los involucrados respetarán los criterios sanitarios para la comercialización, exportación e importación de productos con uso industrial que contengan derivados del cannabis.

Con más de dos años y medio de retraso, la Secretaría de Salud ha publicado el proyecto de reglamento para la producción, investigación y uso medicinal del cannabis y sus derivados. Este proyecto busca aterrizar las reformas a la Ley General de Salud que permitan el uso medicinal de la planta.

Este lunes el proyecto fue enviado a la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), la cual incluye una Manifestación de Impacto Regulatorio, por lo que el documento está a consulta de los interesados, antes de ser publicado en el Diario Oficial.

El reglamento dará facultades al Gobierno para vigilar la producción de cannabis con fines de investigación para la salud, farmacológica y agronómica, así como para fabricación industrial de medicamentos, que podrán recetar, mediante formatos controlados con código de barras.

Con esto se prevé permitir la importación a México de materia prima, complejos moleculares, derivados farmacológicos y medicamentos, tal y como ordenó la Corte, cuya sentencia exige regular toda la cadena de producción, desde la obtención y almacenamiento de semillas, hasta la distribución y comercialización de los fármacos.

Este reglamento no tiene relación con el consumo recreativo del cannabis, autorizado por la Primera Sala de la Corte, en varios amparos concedidos a particulares a partir de 2015.

La producción primaria de la planta se hará en “sitios confinados permitidos” aislados de la población, y cada titular de un registro sanitario deberá contar con laboratorio de control de calidad, autorizados por la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), para dar seguimiento al proceso de fabricación.

Por otra parte, las autoridades involucradas serán el SAT y la Secretaría de Economía, en la parte aduanera y de impuestos al comercio exterior; el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), para la aplicación de la Ley Federal de Sanidad Vegetal, y el Servicio Nacional de Inspección y Calificación de Semillas (SNICS), para regular la producción de semillas.

“El Proyecto de Reglamento en Materia de Control Sanitario para la Producción, Investigación y uso Medicinal de la Cannabis y sus Derivados Farmacológicos, no representa impactos económicos a los particulares, ya que las disposiciones se encuentran armonizadas con las aplicables a medicamentos controlados”, afirmó la Secretaría de Salud ante la Conamer.