DESPACITO Y BUENA LETRA

DR. RUSSELL CERÓN-GRAJALES DOCTOR EN DERECHO Y PROFESOR-INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. CANDIDATO A DOCTOR EN ECONOMÍA POR LA UNAM.

 

A partir de la desgravación a tarifa cero del conjunto de sectores comprometidos en el TLCAN, las tres naciones de América del Norte pasaron de ser competidoras entre sí, a la superior condición de socios económicos y comerciales.

Y ya como socios, en ruta de integración y consolidación como una verdadera economía regional. Una economía de escala, presta y dispuesta a la gran competencia global.

Es por ello que resultan tan desafinadas e insostenibles algunas de las medidas que con tal desenfado ha dictado la actual administración nacional, en materia energética y de inversión directa, principalmente. Medidas de jurídica inconsistencia, puesto que los pactos internaciones en vigor son ley suprema de toda la Unión, conforme las determinaciones del artículo 133 constitucional, y de la correlativa Convención de Viena.

Reductos de contencioso potencial, y cuya deshonra sólo terminaría por exponer la viabilidad de México como parte integrante del T-MEC, y como actor relevante de la competitiva economía internacional.

Un nuevo ciclo político está por iniciar en los Estados Unidos de América. Decurso que habrá de incidir en notables reajustes y redefiniciones para nuestro país. El caudal de obligaciones que impone el T-MEC, no podrá tan impunemente desconocerse y quedar a merced de estridentes y provincianas decisiones.

Muchos no están aún tan claros de que, desde el TLCAN-94, México está participando, muy de lleno, en las más competitivas ligas mayores, y no precisamente en torneos interbarrios. Y lo está haciendo en equipo con la mayor potencia del mundo. No con los más perfumados forajidos del rumbo.

En la conducción de la gran nave vecina, un piloto serio, profesional y muy experimentado. Y junto con él, una poderosa y formal vicepresidenta, de gran talante por su liderazgo y escrúpulo en el mundo de la alta judicatura estadounidense.

No es ya la era de un incierto y errático magnate, curtido en el mundillo de los particulares negocios inmobiliarios, y de los frívolos y superficiales ‘reality shows’ y certámenes universales de la belleza.

Ser socio plus de la potencia prima, así como de otra de las más prósperas economías, como es Canadá, debería ser acicate para una conducción mexicana más seria y razonable, que pugne por fortalecer la integración exitosa del selecto equipo de los tres.

¡Venturoso Nuevo Año!

Durante la celebración de Halloween en Quebec, Canadá, un hombre vestido con traje medieval atacó a transeúntes con un sable japonés dejando un saldo de dos muertos y cinco heridos. Los ataques ocurrieron en el centro histórico de la ciudad, cerca del Chateau Frontenac y la Asamblea Nacional, la zona más turística de la capital.

Según tres testigos citados por el diario de Quebec “Le Soleil”, el atacante degolló a su primera víctima cerca del hotel “Chateau Frontenac”, donde quedó esparcida la sangre. El segundo asesinato se habría producido en la calle “des Remparts”, mientras que en el camino hacia el Viejo Puerto el hombre habría aprovechado para lastimar a otras cinco personas.

Luego de una persecución, el agresor se terminó entregando a la policía. En el momento de su arresto, el hombre se encontraba tendido en el suelo, descalzo e hipotérmico, por lo cual fue trasladado a un hospital para ser evaluado.

De igual manera los cinco heridos fueron llevados a un hospital para luego ser dados de alta, pues sus vidas no parecían correr peligro alguno.

El jefe del servicio de policía de Quebec, Robert Pigeon, “nos sumergimos en una noche de horror cuando un hombre de 24 años, que no vive en Quebec, se acercó a nosotros con la intención de causar el mayor número de víctimas posible”.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, calificó lo ocurrido como una “terrible tragedia”, mientras que la vice primera ministra de la región, Geneviève Guilbault, denunció los ataques como “bárbaros” y dijo que “todo Quebec está de luto esta mañana”.

Debido a la pandemia de coronavirus, las calles del centro histórico de Quebec estaban poco transitadas en el momento de los ataques.