Una mujer acusa a Bush padre de agarrar sin consentimiento su trasero cuando era presidente

Las acusaciones a George H.W. Bush por tocamientos a mujeres sin su consentimiento subieron este viernes de tono al incluir por primera vez una denuncia de la etapa en que el republicano era presidente de Estados Unidos. Una mujer de Michigan asegura que Bush agarró su trasero durante la toma de una fotografía en abril de 1992 en un evento de la campaña de las elecciones que perdió frente a Bill Clinton. Ya son siete las mujeres que han denunciado en las últimas semanas la misma conducta de Bush. Y llegan en plena oleada de acusaciones de abuso sexual a personalidades en EE UU, como el productor de cine Harvey Weinstein o el político republicano Roy Moore.

La séptima mujer, que ahora tiene 55 años, explicó, en declaraciones a la cadena CNN, que en su momento creyó que el tocamiento de Bush, de 93 años, fue “probablemente un accidente”. Pero ahora ante la avalancha de similares acusaciones ha decidido contar su presunto caso y tratar de desmontar el argumento del portavoz del expresidente sobre que es una persona mayor y con problemas de movilidad y médicos. “Todo el foco ha sido en que ‘es mayor’. De acuerdo, pero no era mayor cuando me ocurrió a mí”, agrega la mujer. En ese momento, Bush tenía 69 años.

Hasta ahora la última acusación la había hecho el pasado lunes Roslyn Corrigan, que asegura que el exmandatario agarró su trasero en un evento en noviembre de 2003 cuando ella tenía 16 años y Bush tenía 79. Las seis primeras acusaciones tienen su origen en la toma de fotografías en eventos celebrados entre 2004 y 2016.

“George Bush no tiene en su corazón [la intención] de causar intencionalmente daño o aflicción a nadie, y vuelve a disculparse a cualquiera al que pueda haber ofendido durante una fotografía”, dijo el portavoz del expresidente, Jim McGrath, a la revista Time, que fue la que desveló la última acusación.

Cuando surgió el segundo caso, el portavoz admitió que Bush, de 93 años, en ocasiones “ha dado una palmada a los traseros de mujeres de una manera pretendidamente buena”. “Algunos lo han visto como algo inocente, otros claramente como inapropiado. A cualquiera que haya podido ofender, el presidente Bush ofrece sus más sinceras disculpas”, agregó.

En su intento de disculpa, McGrath recordó que el que fue presidente y vicepresidente de EE UU, así como director de la CIA, está postrado desde hace cinco años en una silla de ruedas y que “su brazo cae en la cintura de gente con las que se toma fotografías”. El padre del también expresidente George W. también sufre una variante de parkinson y problemas respiratorios, pero hasta hace poco se ha mantenido muy activo en actos públicos.

El argumento, sin embargo, se deshace como el azúcar en el caso de Corrigan porque el evento que propicia la acusación es de 2003 y en él Bush aparece perfectamente erguido. “Tan pronto se iba a tomar la fotografía, bajó sus manos de mi cintura hacia mis nalgas y le dio una bonita apretada, lo que explicaría que en la fotografía mi boca está completamente abierta”, declaró a Time la mujer, que entonces era menor de edad. Explicó que se sintió atónita y que no se atrevió a decirle nada a Bush. El suceso tuvo lugar en una oficina de la CIA en Texas en la que el padre de Corrigan celebró un encuentro con Bush y otros exagentes de espionaje.

La primera acusación a Bush la hizo a finales de octubre la actriz Heather Lind, que alega que el presidente de EE UU entre 1989 y 1993 le agarró el trasero mientras posaba junto a su esposa Barbara para una fotografía en la presentación de una serie de televisión en 2013.

Le siguió la actriz Jordana Grolnick, que dijo que Bush la tocó sin su consentimiento cuando fue a saludar, también junto a su esposa, a los actores de una obra en un teatro de Maine en 2016. Al poco de esa acusación, la escritora Christina Baker Kline aseguró que en 2014 en Texas el expresidente la tocó en un acto de la fundación de Barbara Bush.

Las siguientes acusaciones fueron de años en que Bush no iba en silla de ruedas. Amanda Staples, una excandidata política de Maine, asegura que sufrió tocamientos en 2006 y Liz Allen, una experiodista de Pensilvania, acusa al exmandatario de hacer lo mismo durante la toma de una fotografía en un acto en 2004.

Fuente: EL PAÍS

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