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Visión Intercultural

DESARROLLO Y ECONOMÍA EN COMUNIDADES INDÍGENAS. El derecho a una vida digna

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Francisco J. Rosado May
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fjrmay@hotmail.com

La historia de vida de don Cipriano y doña María coincide con la de millones de personas indígenas en México y el mundo. El contexto cultural en el que podrían tener un mejor desarrollo humano ha sido reemplazado por otros contextos, muy diferentes, ante los cuales están prácticamente inermes. Por ejemplo, la producción de alimentos en las culturas indígenas se basa en biodiversidad y con recursos naturales; en la cultura dominante se privilegia al monocultivo y con insumos externos de fuentes fósiles. La familia y cooperación comunitaria son determinantes en el desarrollo social y personal, diferente a la cultura de la individualidad y competencia. El aprendizaje es con base en el ritmo y participación de cada niño, independientemente de la edad, en actividades de todo tipo en el hogar y cuentan con todo un sistema comunitario de apoyo; en la otra cultura el aprendizaje es casi sinónimo de un sistema de ensamblaje, las escuelas seleccionan por edad y nivel a los niños bajo la idea de que con la misma edad se tiene una preparación mental casi homogénea para incrustar cierto tipo de enseñanza.

Hay otros contextos que explican la impotencia de todos los Ciprianos y Marías de México y el mundo. Por un lado los programas gubernamentales diseñadas para combatir la pobreza inician con un impulso que arroja cifras importantes pero después de un tiempo se estancan. Así lo revela para México el Informe de Movilidad Social 2019, realizada por el Centro de Estudios Espinoza Yglesias. Este mismo informe indica que el sur de México y península de Yucatán son las regiones donde la probabilidad de salir de la pobreza es casi nula. En otras palabras, el combate a la pobreza se estanca en un porcentaje semejante al de la población indígena en México.

Otro contexto es el sistema económico y políticas públicas implementadas con base en modelos económicos dominantes (en México ha sido el neoliberal fuertemente impulsado desde el sexenio de Miguel de la Madrid, 1982, hasta Peña Nieto, 2018). La competencia, monocultivo y alta producción sin tomar en cuenta efectos ambientales, principios básicos para el modelo de desarrollo económico neoliberal, han permitido diseñar el concepto de cadena de valor, concepto linear, unidireccional y controlado por el mercado.

Este concepto no ha podido implementarse en los sistemas de producción que manejan las comunidades indígenas, provocando opiniones negativas acerca de que no hay voluntad entre los indígenas para mejorar su economía. Por supuesto que hay contradicciones que las políticas públicas no han entendido. No es lo mismo aplicar una cadena de valor a un monocultivo que a policultivos y multisistemas que manejan los indígenas. El concepto incluso se convierte en una camisa de fuerza, es linear y gira alrededor de una especie ancla.

Hay que desarrollar nuevos conceptos y metodologías, pero no hay que inventar el agua tibia. Existe el concepto de redes de valor, que permitiría diseñar estrategias de crecimiento económico, lo suficientemente flexible, en espacio y tiempo, como para articular a los diferentes productores. Adicionalmente se puede fortalecer la red de valor con conceptos innovadores de etnomarketing, bidireccional, y de negocios sostenibles interculturales. Los conceptos, red de valor, etnomarketing e interculturalidad, articulados en un territorio y entre territorios, pueden ofrecer el cimiento sólido para implementar políticas públicas alrededor de la justicia social, economía y emprendimiento social, solidaria, comunitaria, así como crecimiento y desarrollo sostenible (no puede haber desarrollo sostenible sin crecimiento económico también sostenible).

La visita que hizo a México Muhammad Yunus, Premio Nobel de Paz por el diseño y éxito de los micropréstamos en Bangladesh, a mediados de junio de este año, y las conversaciones que sostuvo con empresarios, estudiantes y políticos, en medio de la discusión sobre alternativas al neoliberalismo, hace pensar que nuestro país está tratando de consolidar esquemas de economía social. Después de unos 35 años, al menos, de políticas neoliberales y resultados pobres en el combate a la pobreza en general, y fracasos en materia de desarrollo para los pueblos indígenas, se puede concluir que ese modelo económico ha demostrado su ineficiencia en el combate a la pobreza. ¿Porqué seguir insistiendo en un modelo que ha demostrado su ineficiencia? En referencia a la expresión “es la economía, estúpido”, acuñado por James Caville, asesor de Bill Clinton en la carrera por la presidencia de los Estados Unidos en 1992, Barack Obama añadió “no podemos resolver los problemas del siglo XXI con técnicas y métodos del siglo anterior”. Lo mismo aplica para nuestro país actualmente, crecimiento económico con justicia social.

Si, es la economía que debe crecer para avanzar en el combate a la pobreza, para lograr un mejor desarrollo, no solo de los pueblos indígenas sino para todo el país. Pero se deben explorar alternativas viables, diferentes a las que nos han conducido a la situación actual. En otras palabras, mejores políticas públicas y mejores ejecutores de esas políticas.

En el caso de los Mayas, no necesitamos partir de cero. Hay investigaciones que demuestran una excelente y sofisticada habilidad para el comercio e intercambio. Un ejemplo es el libro de Hutson y colaboradores, publicado en 2017, titulado “Ancient Maya commerce. Multidisciplinary research at Chunchucmil”, publicado por la editorial de la Universidad de Colorado. También se puede hacer una búsqueda en internet con las palabras “intercultural business”.

Con base en lo anterior es posible refutar fuertemente a las personas que acuden a la expresión “los pobres son pobres porque quieren” para explicar la pobreza. Nada mas lejos de la verdad ni nada mas cerca al desconocimiento de contextos, oportunidades y políticas públicas inadecuadas culturalmente.

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HANAL PIXAN Y CULTURA

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Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

El 1 y 2 de noviembre, los mexicanos destacamos en el mundo por nuestras tradiciones de día de muertos. ¿Quién no se acuerda de aquella película de acción donde un personaje inglés, espía, tiene excelentes tomas en medio de un desfile de catrinas y calaveras en la ciudad de México? ¿Recuerdan aquella otra película de caricaturas, de un niño con una guitarra, con escenas en el mismo contexto? Estas imágenes tienen su origen en tradiciones provenientes del altiplano de nuestro país.

En la península de Yucatán tenemos lo nuestro, el hanal pixan, en los mismos días. Sin embargo, las actividades de estos días han estado manifestando cambios en los últimos diez años que vale la pena revisar, de visibilizar. ¿Cómo estamos transformando nuestra cultura? ¿Qué dirección está tomando?

Los elementos principales en la celebración de día de muertos, en el centro del país, son las flores, el altar, las ofrendas, las velas, las calaveritas, las fotos, las frutas. La flor de muertos, cempazuchitl, tiene como nombre nahua “cempoalli”, es originaria del centro del país, pero ha sido introducida en los altares en la península de Yucatán. Las calaveritas inspiraron lo que hoy llamamos tradición de pintarse el rostro, para que en diversas formas artísticas se represente una calavera. No hay evidencia de que en épocas prehispánicas o coloniales las personas se pinten el rostro durante la celebración de día de muertos, ¡mucho menos que hayan puesto fotografías de sus difuntos!

Al parecer las calaveras en los altares de día de muertos tiene su origen en la cultura azteca. En el templo mayor ubicado a espaldas de la Catedral en ciudad de México, hay una pared formada de calaveras. Esta combinación de tradición náhuatl y calaveras presentes en día de muertos inspiró a José Guadalupe Posadas para introducir en 1910 la figura inicialmente llamada “garbancera” –la calavera solo tenia sombrero, no tenía ropa–, Diego Rivera la rebautizó como “la catrina” y le puso ropa para representar personajes de la época. Esta figura fue usada durante los gobiernos de Benito Juárez hasta Porfirio Díaz como una forma de denuncia y crítica social.

Las escenas de “muertos” y catrinas en las películas referidas en el primer párrafo, ejemplifican la transformación de nuestras tradiciones. No hay registros históricos ni coloniales ni mucho menos prehispánicos de dicho desfile, que en su versión internacional inició en 2016 en la ciudad de México. Sin embargo, el desfile ha demostrado un enorme potencial turístico con derrama económica importantísima.

El día de muertos en el altiplano central de nuestro país, tiene semejanzas con el hanal pixan de la península de Yucatán. Ambos dedican ofrendas a los difuntos y en los altares se encuentran también elementos en común.

Hoy también podemos observar que en la península de Yucatán ya se hace desfile de calaveras y catrinas, y que en el hanal pixan ya hay adultos y niños con los rostros pintados como en el centro del país. Lamentablemente para muchos, incluyendo propios y turistas, es muy común confundir que la forma de celebración del hanal pixan con rostros pintados y los desfiles, representan una forma de conservación de tradiciones Mayas. Nada mas lejos de la verdad.

La fecha del hanal pixán no siempre fue a principios de noviembre, como tampoco lo fue el día de muertos en los valles centrales de nuestro país. Poco a poco ha habido una homogeneización de los días 1 y 2 de noviembre, que fue conveniente por los cambios en las relaciones religiosas, laborales y comerciales que hoy dominan nuestra sociedad de consumo.

Si bien las transformaciones culturales son naturales, se corre el gran riesgo de tergiversar la cultura cuando sin el debido cuidado, estudio y educación, se presenten celebraciones que se conviertan en un factor de exterminio de la cultura que se “busca” preservar.

En parques de comunidades, en centros turísticos y en festejos de graduaciones universitarias he visto representaciones de “cultura” maya que abonan al exterminio de esta. Sin tener respaldo documental, ni investigación, ni discusión, ni respeto a la cultura, se atreven a presentar cuadros, danzas, “artísticas” que usan movimientos iguales al de los concheros del altiplano, usando exhalaciones de fuego provocado por gasolina o keroseno, incluso creando peligro de incendios involuntarios. Son vistosas, posiblemente bien aceptadas por los turistas, pero no tienen sustento alguno de la cultura local. ¡Los Mayas conocieron y manejaron el fuego, pero no tenían ni gasolina ni keroseno!

Nikolai Grube publicó en 1992, volumen 3, número 2, de la revista Ancient Mesoamerica, un estudio considerado de lectura obligada para conocer las características de la danza Maya clásica, basado en evidencias jeroglíficas e iconográficas. Grube no reporta ni exhalaciones de fuego, ni el uso de castañuelas en los tobillos (las castañuelas son las frutas del ayoyote, Thevetia peruviana). Posiblemente los responsables de presentaciones de danzas mayas prehispánicas no han leído ni a Grube ni a ningún otro investigador de alto nivel, pero con sus presentaciones no están contribuyendo a la preservación de la cultura Maya, sino a su exterminio. Si los responsables son profesores de danza o de artes ¿Qué nivel de formación están ofreciendo a sus estudiantes? Mantener esta tendencia del arte (¿?) que representa la cultura Maya, sin crítica, dibuja un escenario muy preocupante por que el discurso de la conservación de la cultura que la acompaña es hueco.

Danzado llegó la muerte, disfrazada de difunto con el rostro pintado.
Los danzantes al verla no se preocuparon.
De un jalón la muerte los llevó, directo a Xibalbá.
Hoy siguen penando, porque aun exhalan fuego.

La muerte también se llevó.
Al autor de esta entrega.
Para ver si aun mantiene.
Su visión intercultural.

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SIN MAÍZ NO HAY PAÍS. Sin conocimiento tradicional tampoco habrá maíz criollo.

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Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

El pasado 29 de septiembre festejamos el Día Nacional del Maíz. Cinco días antes, en una sesión histórica e inédita, el Senado de la República publicó la aprobación de la fecha del festejo con una votación favorable de 112 Senadores, reconociendo así que el maíz es pilar de nuestra cultura mexicana. Entre los argumentos a favor se mencionaron: el maíz es un patrimonio nacional y mundial que se necesita conservar y mejorar; estamos hechos de maíz, lo llevamos en el corazón y el alma; uno de los grandes retos es encontrar el equilibrio adecuado entre el maíz criollo, originario, y la agricultura comercial; el maíz puede y debe ser la base para reactivar la economía del campo basado en un buen precio de garantía; la conservación, en el mejor sentido de la palabra, de la cultura de los pueblos originarios es la mejor forma para garantizar que la enorme diversidad de variedades de maíz en México también se conserve y se innove, creando nuevas variedades para adaptarse a las condiciones climáticas actuales.

Entender los procesos de aprendizaje e innovación del conocimiento, que tienen las comunidades indígenas que nos han legado el maíz, y un alto número de otros cultivos y beneficios, es clave en los deseos expresados por los Senadores. Si no reconocemos, entendemos y facilitamos la aplicación de esos procesos, es posible que en poco tiempo ya no tengamos maíces criollos, que solamente tengamos variedades híbridas, o, peor aún, los genéticamente modificados. Así perderíamos tanto la soberanía como la seguridad y la suficiencia alimentaria.

La decisión del Senado se dirige hacia un proceso aún mayor; el objetivo es la creación de una ley nacional que proteja los saberes indígenas, las variedades criollas y los sistemas de producción tradicionales, como elementos que explican la gran diversidad de maíz, y otros cultivos, que hoy nos hace sentir orgullosos. De hecho, el 24 de septiembre el Senado avaló la Ley de Fomento y Protección del Maiz Nativo. Esta decisión tiene historia que no hay que olvidar porque sin memoria no hay historia.

Desde el 25 de junio de 2007 inició en México una campaña promovida por mas de 300 organizaciones sociales, ambientalistas, de derechos humanos, de la mujer y de alimentación, entre otras. Ellos respondieron a un escenario previsto en el TLC, capítulo agropecuario, que implicaba la importación de maíz y frijol.

Con el enfoque neoliberal, dominante en ese entonces, era muy alta la probabilidad de que las importaciones de maíz y frijol no solo sustituyeran la producción interna, sino que de hecho establecían condiciones para la extinción de los cientos, y quizá miles, de variedades criollas que existen en México. Bajo estas condiciones, la movilización social era indispensable. La amenaza del cultivo en México de variedades de maíz genéticamente modificadas generó mucha mas conciencia social para proteger nuestras variedades criollas, no solo de maíz, sino de las decenas de especies y variedades que México ha aportado al mundo (tomate, aguacate, chile, etc.).

Se generó entonces la Campaña Nacional Sin Maíz no hay País, que aglutina a mas de 300 organizaciones a nivel nacional, que ha expandido sus actividades hacia la salud alimentaria y que desde 2009 ha promovido el 29 de septiembre como el Día Nacional del Maíz.

La protección y conservación del maíz criollo ha sido motivo de legislación en diferentes estados, algunos ejemplos son los siguientes. En Morelos, desde el 18 de diciembre de 2013, existe la “Ley de Protección y Conservación del Maíz Criollo en su Estado Genético”. Michoacán publicó el 1 de marzo de 2011 la “Ley de Fomento y Protección del Maíz Criollo Como Patrimonio Alimentario del Estado”. Tlaxcala hace lo propio el 18 de enero de 2011. Asimismo, en 2016 el CONACyT y la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados, dieron a conocer el Programa de Conservación del Maíz Criollo en México. Hace unos días el CIMMYT publicó el plan estratégico 2030 para maíz en México. Es decir, existen buenos antecedentes y condiciones que permitirían mejorar las leyes estatales y pensar en una legislación paraguas a nivel nacional. Hay condiciones hoy, como nunca, para lograr ese objetivo. La lucha de la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País ha tenido bastante impacto.

Para la muy probable Ley de Protección al Maíz Nativo y la Soberanía, Suficiencia y Seguridad Alimentaria es indispensable, incorporar dos elementos que explican la diversidad de variedades de cultivos, no solo de maíz, que se busca proteger.

El primer elemento es reconocer que existe un alto nivel de conocimiento, altamente sofisticado, detrás de los cientos de variedades criollas. Conocimiento generado por poblaciones originarias y que se sustenta en su cultura. Entender, reconocer y potencializar –no desaparecer– las formas de aprendizaje e innovación de conocimiento que permitieron, y siguen permitiendo, esa riqueza genética, debe reflejarse en la legislación. Hay bastante información científica sobre este tema, esperando aplicarse y replicarse, útil para diseñar estrategias pedagógicas innovadoras, en educación desde nivel básico hasta nivel superior, especialmente para un enfoque intercultural.

Las variedades existentes se conservan in situ debido a que se cultivan en sistemas, como la milpa, diseñados ad hoc y respaldados por siglos de conocimientos y experiencia acumulada. Este es el segundo elemento. Los cambios en esos sistemas, y su manejo, como la incorporación de pesticidas o variedades no deseadas, pone en riesgo la conservación de las variedades criollas.

La protección de las variedades criollas pasa por el reconocimiento, protección y potencialización de las formas culturales de aprendizaje e innovación del conocimiento que tienen las comunidades originarias. Al extinguirse esas formas, con la sustitución de otras formas no afines a la cultura, también se extinguirán las variedades de plantas que queremos proteger. No lo olvidemos. ¿Estamos preparados para una Ley tan holística como lo ha sido la preservación del sistema de variedades criollas? Don Luis, quien en la comunidad de Divorciados sembró este año sus últimas semillas criollas en condiciones de sequía, desea que sí estemos preparados. Y millones como él.

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INGRESO A BACHILLERES O UNIVERSIDAD ¿CON O SIN EVALUACIÓN?

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Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

El Presidente AMLO ha ratificado su posición de que los estudiantes deben ingresar a educación media superior y superior, públicas, sin examen de admisión (La Jornada, 2 de oct., 2019). Considera que estas evaluaciones son un mecanismo de exclusión ya que la educación es un derecho que debe garantizar el Estado. Argumenta que la realidad es que la poca disponibilidad de espacios es lo que justifica esas evaluaciones.

Obviamente ha habido reacciones. La misma fuente menciona, en otra nota, que la UNAM señala que aún no es viable aplicar una política como la que propone el Presidente, y que la ANUIES considera que la decisión está en el ámbito de la autonomía universitaria haciendo notar que sin el instrumento de evaluación de ingreso se corre el riesgo de una enorme deserción de estudiantes.

La evaluación al ingreso es un tema bastante complejo. En Finlandia, país de referencia por sus enormes logros académicos y desarrollo, donde la educación superior es gratuita, solamente el 20% de los estudiantes que se postulan a ingresar a una universidad, lo hace. En Singapur la educación superior no es gratuita, ingresa aproximadamente el 30%.

Son pocos los países donde no es requisito el examen de admisión, especialmente uno estandarizado, para estudiar en una universidad. Entre ellos están: Argentina, República Checa, Portugal, Polonia, Nueva Zelanda. En México están: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, el TEC-Milenio y la UTEL (Universidad en línea).

Bajo el lema “Solo se puede mejorar lo que se puede evaluar” en 1994 aparece en el escenario de la educación mexicana la evaluación estandarizada, aplicada por el CENEVAL; se llama EXANI I, para media superior; EXANI II para superior; y EXANI III para posgrado. ¿Qué experiencias alternativas existen en Quintana Roo?

En el caso de la Universidad de Quintana Roo, creada el 31 de mayo de 1991, sus primeras generaciones fueron evaluadas por el College Board o la UNAM, no exactamente para determinar quien ingresa o no, sino para tener un diagnóstico de las condiciones académicas de los estudiantes. En 1994 inició la aplicación del EXANI II. Poco a poco en la UQRoo se fue implementando el modelo de puntaje obtenido en el EXANI II para decidir que estudiante era o no admitido en cada carrera. No se puso en duda la efectividad de la evaluación, fue una política pública. Se asumió que un puntaje alto se correlacionaba directa y significativamente con el aprovechamiento académico de los estudiantes y con la alta probabilidad de terminar exitosamente su carrera. La práctica arrojó otros datos.

Sin embargo, como en muchas instituciones de educación superior, cuando los estudiantes no fueron admitidos por no tener la puntuación exigida, surgieron presiones sociales y políticas, recomendaciones etc. No sé como lo resolvieron otros rectores, pero durante mi gestión, en 2003 hicimos un estudio para encontrar la correlación antes descrita; los resultados indicaron que el puntaje obtenido en el EXANI II no tenía capacidad confiable de predicción sobre el aprovechamiento académico de los estudiantes. Es decir, la misma probabilidad de éxito o fracaso tenía un estudiante de puntaje alto que otro con puntaje bajo en la evaluación de ingreso.

Pero los datos no se alineaban con la política pública y asumiendo que había varios factores que podrían afectar negativamente el desempeño del estudiante, por ejemplo, nerviosismo, o que el proceso de estandarización de la herramienta de evaluación necesitaba tiempo, decidimos que los estudiantes podrían tener dos oportunidades de presentar el EXANI II y usar el puntaje máximo para decidir si fuesen, o no, admitidos a la carrera de su elección. Esta medida redujo las presiones, pero no atendió el fondo del asunto. El número de estudiantes admitidos dependía del cupo y profesores disponibles.

En la UIMQRoo se implementó una sola aplicación del EXANI II, pero a partir de 2009 se complementó con otro instrumento elaborado internamente, se le conoce como Evaluación Institucional de Ingreso a la Universidad. El EVIIU se diseñó para detectar las ganas de los estudiantes para superar los retos académicos, sociales y económicos que enfrentarían para obtener un título universitario competitivo a nivel nacional. Reto nada fácil. El instrumento se complementó con la participación de un comité de admisión integrado por académicos, estudiantes administrativos y personas de la comunidad. El comité de admisión revisaba el proceso y ratificaba o discutía los resultados de alguno de los estudiantes; el resultado del EVIIU fue determinante en la decisión de admisión, el del EXANI funcionó para diseñar estrategias de atención a rezagos académicos.

El puntaje del EXANI de los estudiantes de la UIMQRoo, en la mayoría de los casos, no hubiera sido suficiente para ser admitidos en alguna otra universidad que haya establecido mil puntos como mínimo. Sin embargo, los resultados en la UIMQRoo, con una titulación del 100%, al menos el 50% de cada cohorte terminaba su carrera en los 4 años establecidos en el plan de estudios, con una empleabilidad mayor al 90% y con desempeños excelentes en posgrados del PNPC para los que decidieron seguir estudiando, permite afirmar que el modelo educativo es el determinante en el éxito académico y profesional de los estudiantes universitarios, no necesariamente el resultado de la evaluación de ingreso. La revista “Agroecología” de la Universidad de Murcia en España, vol. 11, núm.1, de 2016, páginas 75-82, presenta datos contundentes de esta afirmación.

En la UIMQRoo detectamos la tendencia de que aquellos estudiantes con puntaje menor a las mil unidades del EXANI II, tenían inclinación a la inducción como forma de aprendizaje. Los que obtenían arriba de mil puntos preferían la deducción. Esto es relevante desde el punto de vista de diseño de pedagogía.

Las personas tienen diferentes formas de construcción de conocimiento. El modelo educativo que entienda y atienda esta premisa y ofrezca opciones flexibles de estudios, muy posiblemente no necesite una evaluación para admitir estudiantes. ¿Podemos diseñar un sistema nacional en escuelas públicas, con estas premisas?

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