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*VISIÓN DE ESTADO PARA UN PAÍS MÁS EXITOSO Y COMPETITIVO*

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DESPACITO Y BUENA LETRA

Russell CERÓN GRAJALES

En economía, una cosa es la competencia, y otra la competitividad.

La globalización, en sus vertientes actuales, ha pergeñado un concepto más completo y acabado de competitividad. Se trata de ser mejor no sólo respecto de los agentes similares del entorno propio, sino en extensión verdaderamente multinacional.

Los países no son ya feudos de sus empresas nacionales. Se compite, ahora, con otras del exterior.

La calidad, costo y eficiencia de variables trascendentes, como son el sistema financiero, económico, político y jurídico, entre otras, resultan decisivas para potenciar o demeritar la competitividad, tanto de las empresas como de los países.

En este marco, y conforme el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), diez son sus factores determinantes:

1. Sistema de Derecho confiable y objetivo.
2. Manejo sustentable del medio ambiente.
3. Sociedad incluyente, preparada y sana.
4. Macroeconomía estable.
5. Sistema político estable y funcional.
6. Mercados de factores (capital, mano de obra y energía) eficientes.
7. Sectores precursores de clase mundial (telecomunicaciones, transporte y sector financiero).
8. Gobierno eficiente y eficaz.
9. Relaciones internacionales benignas.
10. Sectores económicos con potencial.

Determinantes de competitividad no sólo de las empresas, sino de los países mismos. Por lo que la suerte de las variables no puede hacerse depender únicamente de la dinámica empresarial. La responsabilidad recae también, y en buena medida, en el sector gobierno y, en general, en la sociedad.

Y si como resultante de la interacción de tantos elementos componentes, puede la competitividad ser sintetizada como la capacidad de un país para atraer y retener inversiones y talento, habría que concluir en que la construcción de la antedicha plataforma, tendría que ser producto de la conjunta y armonizada operación de gobernantes, empresarios y sociedad.

El buen gobernante, para serlo, no tiene que haber sido exitoso empresario.

El empresario exitoso, no necesariamente se acredita como hombre de Estado.

El hombre de Estado sabe crear las condiciones para el justo desarrollo del talento empresarial.

El empresario que ignora o infravalora el arte y oficio de gobernar, es potencial devastador de la plataforma que incentiva y garantiza la buena operación competitiva.

El éxito del inversor privado es el éxito fiscal, financiero, económico y social del Estado.

El éxito competitivo del Estado es condición ‘sine qua non’ que favorece y estimula el espíritu inversor.

Todos necesitamos de todos.

Mirémonos en el espejo, y valoremos.

Capital de Quintana Roo, México, 27 de febrero, 2019

russellceron@hotmail.com

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SIN MAÍZ NO HAY PAÍS. Sin conocimiento tradicional tampoco habrá maíz criollo.

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Visión Intercultural
Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

El pasado 29 de septiembre festejamos el Día Nacional del Maíz. Cinco días antes, en una sesión histórica e inédita, el Senado de la República publicó la aprobación de la fecha del festejo con una votación favorable de 112 Senadores, reconociendo así que el maíz es pilar de nuestra cultura mexicana. Entre los argumentos a favor se mencionaron: el maíz es un patrimonio nacional y mundial que se necesita conservar y mejorar; estamos hechos de maíz, lo llevamos en el corazón y el alma; uno de los grandes retos es encontrar el equilibrio adecuado entre el maíz criollo, originario, y la agricultura comercial; el maíz puede y debe ser la base para reactivar la economía del campo basado en un buen precio de garantía; la conservación, en el mejor sentido de la palabra, de la cultura de los pueblos originarios es la mejor forma para garantizar que la enorme diversidad de variedades de maíz en México también se conserve y se innove, creando nuevas variedades para adaptarse a las condiciones climáticas actuales.

Entender los procesos de aprendizaje e innovación del conocimiento, que tienen las comunidades indígenas que nos han legado el maíz, y un alto número de otros cultivos y beneficios, es clave en los deseos expresados por los Senadores. Si no reconocemos, entendemos y facilitamos la aplicación de esos procesos, es posible que en poco tiempo ya no tengamos maíces criollos, que solamente tengamos variedades híbridas, o, peor aún, los genéticamente modificados. Así perderíamos tanto la soberanía como la seguridad y la suficiencia alimentaria.

La decisión del Senado se dirige hacia un proceso aún mayor; el objetivo es la creación de una ley nacional que proteja los saberes indígenas, las variedades criollas y los sistemas de producción tradicionales, como elementos que explican la gran diversidad de maíz, y otros cultivos, que hoy nos hace sentir orgullosos. De hecho, el 24 de septiembre el Senado avaló la Ley de Fomento y Protección del Maiz Nativo. Esta decisión tiene historia que no hay que olvidar porque sin memoria no hay historia.

Desde el 25 de junio de 2007 inició en México una campaña promovida por mas de 300 organizaciones sociales, ambientalistas, de derechos humanos, de la mujer y de alimentación, entre otras. Ellos respondieron a un escenario previsto en el TLC, capítulo agropecuario, que implicaba la importación de maíz y frijol.

Con el enfoque neoliberal, dominante en ese entonces, era muy alta la probabilidad de que las importaciones de maíz y frijol no solo sustituyeran la producción interna, sino que de hecho establecían condiciones para la extinción de los cientos, y quizá miles, de variedades criollas que existen en México. Bajo estas condiciones, la movilización social era indispensable. La amenaza del cultivo en México de variedades de maíz genéticamente modificadas generó mucha mas conciencia social para proteger nuestras variedades criollas, no solo de maíz, sino de las decenas de especies y variedades que México ha aportado al mundo (tomate, aguacate, chile, etc.).

Se generó entonces la Campaña Nacional Sin Maíz no hay País, que aglutina a mas de 300 organizaciones a nivel nacional, que ha expandido sus actividades hacia la salud alimentaria y que desde 2009 ha promovido el 29 de septiembre como el Día Nacional del Maíz.

La protección y conservación del maíz criollo ha sido motivo de legislación en diferentes estados, algunos ejemplos son los siguientes. En Morelos, desde el 18 de diciembre de 2013, existe la “Ley de Protección y Conservación del Maíz Criollo en su Estado Genético”. Michoacán publicó el 1 de marzo de 2011 la “Ley de Fomento y Protección del Maíz Criollo Como Patrimonio Alimentario del Estado”. Tlaxcala hace lo propio el 18 de enero de 2011. Asimismo, en 2016 el CONACyT y la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados, dieron a conocer el Programa de Conservación del Maíz Criollo en México. Hace unos días el CIMMYT publicó el plan estratégico 2030 para maíz en México. Es decir, existen buenos antecedentes y condiciones que permitirían mejorar las leyes estatales y pensar en una legislación paraguas a nivel nacional. Hay condiciones hoy, como nunca, para lograr ese objetivo. La lucha de la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País ha tenido bastante impacto.

Para la muy probable Ley de Protección al Maíz Nativo y la Soberanía, Suficiencia y Seguridad Alimentaria es indispensable, incorporar dos elementos que explican la diversidad de variedades de cultivos, no solo de maíz, que se busca proteger.

El primer elemento es reconocer que existe un alto nivel de conocimiento, altamente sofisticado, detrás de los cientos de variedades criollas. Conocimiento generado por poblaciones originarias y que se sustenta en su cultura. Entender, reconocer y potencializar –no desaparecer– las formas de aprendizaje e innovación de conocimiento que permitieron, y siguen permitiendo, esa riqueza genética, debe reflejarse en la legislación. Hay bastante información científica sobre este tema, esperando aplicarse y replicarse, útil para diseñar estrategias pedagógicas innovadoras, en educación desde nivel básico hasta nivel superior, especialmente para un enfoque intercultural.

Las variedades existentes se conservan in situ debido a que se cultivan en sistemas, como la milpa, diseñados ad hoc y respaldados por siglos de conocimientos y experiencia acumulada. Este es el segundo elemento. Los cambios en esos sistemas, y su manejo, como la incorporación de pesticidas o variedades no deseadas, pone en riesgo la conservación de las variedades criollas.

La protección de las variedades criollas pasa por el reconocimiento, protección y potencialización de las formas culturales de aprendizaje e innovación del conocimiento que tienen las comunidades originarias. Al extinguirse esas formas, con la sustitución de otras formas no afines a la cultura, también se extinguirán las variedades de plantas que queremos proteger. No lo olvidemos. ¿Estamos preparados para una Ley tan holística como lo ha sido la preservación del sistema de variedades criollas? Don Luis, quien en la comunidad de Divorciados sembró este año sus últimas semillas criollas en condiciones de sequía, desea que sí estemos preparados. Y millones como él.

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*FERVORES DE DEMOCRACIA Y POPULISMO* (Parte I)

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  1. RUSSELL CERÓN GRAJALES

 

 

El conflicto es parte del juego democrático.

 

El desacuerdo es legítimo. La polarización, no.

 

La democracia no necesariamente entraña el fin de todo conflicto. Más bien, y más allá del entramado de ideas y de estructuras que la sostienen, la democracia liberal vive y convive, por naturaleza, bajo el asedio de riesgos y peligros.

 

Pero, no obstante sus imperfecciones, el recaudo de bondades y oportunidades que la democracia liberal brinda, no tiene comparación alguna; máxime, si se sirve de un tejido de regulación eficaz y eficiente que motive la construcción de un distributivo y equilibrado desarrollo económico y social.

 

Tal es su atractivo, que los regímenes autoritarios suelen contradictoriamente pugnar porque se les reconozca como democracias.

 

El populismo, en cualquiera de sus orientaciones ideológicas, es el gran riesgo de la democracia liberal.

 

El que se esmera en dar la impresión de poder puntualmente cumplir con las inconclusas o frustradas ofertas de la democracia. El que brumosamente apela a valores democráticos, y se reviste de una suerte alterna de “democracia no liberal”.

 

Deslindando fronteras entre populismo y democracia, valdría decir que los populistas o demagogos comienzan por polarizar el clima político y social. Lo que implica la radicalización y deliberada demonización y culpabilización de la otredad: el universo que no coincide con sus calculados métodos y recursos. Y la consabida identificación de culpables favoritos, y el reproche fácil y sistemático contra ellos. Tan políticamente rentable.

 

La mesa puesta para una sofocante atmósfera de división y resentimiento, y larga mantelería para la manipulación y ocultamiento de deficiencias propias.

 

Si la crítica al adversario, al régimen político, al modelo económico; y la existencia del desacuerdo y el conflicto, son variables indisociables del juego democrático, la cuestión relevante tendría que ser: cómo un demócrata y un populista enfocan y procesan la diferencia, y cuál es el trato que dispensan al oponente.

 

Cierto es: el populismo necesita enemigos. La democracia, oposición.

 

 

Ciudad de México, 14 de octubre de 2019

russellceron@hotmail.com

 

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INGRESO A BACHILLERES O UNIVERSIDAD ¿CON O SIN EVALUACIÓN?

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Visión intercultural
Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

El Presidente AMLO ha ratificado su posición de que los estudiantes deben ingresar a educación media superior y superior, públicas, sin examen de admisión (La Jornada, 2 de oct., 2019). Considera que estas evaluaciones son un mecanismo de exclusión ya que la educación es un derecho que debe garantizar el Estado. Argumenta que la realidad es que la poca disponibilidad de espacios es lo que justifica esas evaluaciones.

Obviamente ha habido reacciones. La misma fuente menciona, en otra nota, que la UNAM señala que aún no es viable aplicar una política como la que propone el Presidente, y que la ANUIES considera que la decisión está en el ámbito de la autonomía universitaria haciendo notar que sin el instrumento de evaluación de ingreso se corre el riesgo de una enorme deserción de estudiantes.

La evaluación al ingreso es un tema bastante complejo. En Finlandia, país de referencia por sus enormes logros académicos y desarrollo, donde la educación superior es gratuita, solamente el 20% de los estudiantes que se postulan a ingresar a una universidad, lo hace. En Singapur la educación superior no es gratuita, ingresa aproximadamente el 30%.

Son pocos los países donde no es requisito el examen de admisión, especialmente uno estandarizado, para estudiar en una universidad. Entre ellos están: Argentina, República Checa, Portugal, Polonia, Nueva Zelanda. En México están: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, el TEC-Milenio y la UTEL (Universidad en línea).

Bajo el lema “Solo se puede mejorar lo que se puede evaluar” en 1994 aparece en el escenario de la educación mexicana la evaluación estandarizada, aplicada por el CENEVAL; se llama EXANI I, para media superior; EXANI II para superior; y EXANI III para posgrado. ¿Qué experiencias alternativas existen en Quintana Roo?

En el caso de la Universidad de Quintana Roo, creada el 31 de mayo de 1991, sus primeras generaciones fueron evaluadas por el College Board o la UNAM, no exactamente para determinar quien ingresa o no, sino para tener un diagnóstico de las condiciones académicas de los estudiantes. En 1994 inició la aplicación del EXANI II. Poco a poco en la UQRoo se fue implementando el modelo de puntaje obtenido en el EXANI II para decidir que estudiante era o no admitido en cada carrera. No se puso en duda la efectividad de la evaluación, fue una política pública. Se asumió que un puntaje alto se correlacionaba directa y significativamente con el aprovechamiento académico de los estudiantes y con la alta probabilidad de terminar exitosamente su carrera. La práctica arrojó otros datos.

Sin embargo, como en muchas instituciones de educación superior, cuando los estudiantes no fueron admitidos por no tener la puntuación exigida, surgieron presiones sociales y políticas, recomendaciones etc. No sé como lo resolvieron otros rectores, pero durante mi gestión, en 2003 hicimos un estudio para encontrar la correlación antes descrita; los resultados indicaron que el puntaje obtenido en el EXANI II no tenía capacidad confiable de predicción sobre el aprovechamiento académico de los estudiantes. Es decir, la misma probabilidad de éxito o fracaso tenía un estudiante de puntaje alto que otro con puntaje bajo en la evaluación de ingreso.

Pero los datos no se alineaban con la política pública y asumiendo que había varios factores que podrían afectar negativamente el desempeño del estudiante, por ejemplo, nerviosismo, o que el proceso de estandarización de la herramienta de evaluación necesitaba tiempo, decidimos que los estudiantes podrían tener dos oportunidades de presentar el EXANI II y usar el puntaje máximo para decidir si fuesen, o no, admitidos a la carrera de su elección. Esta medida redujo las presiones, pero no atendió el fondo del asunto. El número de estudiantes admitidos dependía del cupo y profesores disponibles.

En la UIMQRoo se implementó una sola aplicación del EXANI II, pero a partir de 2009 se complementó con otro instrumento elaborado internamente, se le conoce como Evaluación Institucional de Ingreso a la Universidad. El EVIIU se diseñó para detectar las ganas de los estudiantes para superar los retos académicos, sociales y económicos que enfrentarían para obtener un título universitario competitivo a nivel nacional. Reto nada fácil. El instrumento se complementó con la participación de un comité de admisión integrado por académicos, estudiantes administrativos y personas de la comunidad. El comité de admisión revisaba el proceso y ratificaba o discutía los resultados de alguno de los estudiantes; el resultado del EVIIU fue determinante en la decisión de admisión, el del EXANI funcionó para diseñar estrategias de atención a rezagos académicos.

El puntaje del EXANI de los estudiantes de la UIMQRoo, en la mayoría de los casos, no hubiera sido suficiente para ser admitidos en alguna otra universidad que haya establecido mil puntos como mínimo. Sin embargo, los resultados en la UIMQRoo, con una titulación del 100%, al menos el 50% de cada cohorte terminaba su carrera en los 4 años establecidos en el plan de estudios, con una empleabilidad mayor al 90% y con desempeños excelentes en posgrados del PNPC para los que decidieron seguir estudiando, permite afirmar que el modelo educativo es el determinante en el éxito académico y profesional de los estudiantes universitarios, no necesariamente el resultado de la evaluación de ingreso. La revista “Agroecología” de la Universidad de Murcia en España, vol. 11, núm.1, de 2016, páginas 75-82, presenta datos contundentes de esta afirmación.

En la UIMQRoo detectamos la tendencia de que aquellos estudiantes con puntaje menor a las mil unidades del EXANI II, tenían inclinación a la inducción como forma de aprendizaje. Los que obtenían arriba de mil puntos preferían la deducción. Esto es relevante desde el punto de vista de diseño de pedagogía.

Las personas tienen diferentes formas de construcción de conocimiento. El modelo educativo que entienda y atienda esta premisa y ofrezca opciones flexibles de estudios, muy posiblemente no necesite una evaluación para admitir estudiantes. ¿Podemos diseñar un sistema nacional en escuelas públicas, con estas premisas?

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