Trabajo honrado y eficiente

Por: Normando Medina


La política es de circunstancias, momentos, escenarios inducidos la mayoría de las veces por los mismos actores, las aproximadamente veinte familias más poderosas, dueños del tablero político mexicano en el que mueven a su antojo, interés y conveniencia a sus caballos, alfiles, peones, etcétera. Lo que en un momento se vislumbra como avance seguro para algunos, puede transformarse rápidamente en retroceso o freno que provoca ser rebasado, sin la posibilidad de evitarlo cuando se sirve al mismo sistema.

Hasta hace algunos meses, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se veía en la depresión total. Parecía, en ese momento, que ninguno de sus posibles candidatos a la Presidencia de la República para el 2018 le garantizaba la victoria al sistema político mexicano, ése que no cambia aún cuando gobierne otro partido de diferentes siglas al PRI. Se mencionan varios nombres como posibles candidatos del PRI a la presidencia del país: Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray, Aurelio Nuño, Enrique Ochoa Reza. Al final, ninguno ha subido en las encuestas en los niveles en que puedan contender contra quien parece ser el enemigo del sistema político mexicano, el tabasqueño líder nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

En ese escenario, la cúpula priísta estaba debilitada y no era impensable que su destino era adherirse, de manera formal o informal, a quien resultara abanderado del Partido Acción Nacional (PAN), al menos para garantizar impunidad y no ser juzgados en el siguiente gobierno. Los posibles abanderados del panismo, en ese tiempo específico, tenían mucha mayor rentabilidad electoral en Margarita Zavala, Ricardo Anaya o Rafael Moreno Valle.

Ahora todo ha cambiado. Margarita Zavala se vio obligada a renunciar al PAN para buscar una candidatura independiente a la Presidencia de la República. El presidente nacional del blanquiazul, Ricardo Anaya, luego de conformar un Frente Ciudadano junto con los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) ha recibido una embestida mediática brutal. Moreno Valle permanece al acecho, pero ahora con un perfil más bajo. La veleidosa política mexicana actualmente presenta un panorama muy distinto. El PRI vuelve por sus fueros. Se veía venir desde que comenzaron a preparar el escenario del retiro de candados a las candidaturas en su XXII Asamblea Nacional, realizada los días 9 y 10 de agosto.

Los priístas salieron de su asamblea, todavía con algunas voces que al interior se oponían a nombrar candidatos sin militancia, pero al fin se impuso la mayoría de dóciles y optimistas. El nombre que se menciona desde entonces con mayor insistencia dentro del PRI es el de José Antonio Meade Kuribreña. Hombre cercano al poderoso canciller Luis Videgaray, a quien sucedió como secretario de Hacienda y con quien coincidió en el ITAM cuando cursó la licenciatura en economía y finanzas. Presume que no ha estado afiliado a ningún partido político, aunque por allí ha trascendido que estuvo en la escuela de cuadros del PRI y ha ocupado la titularidad de cinco secretarías de Estado en los dos últimos gobiernos federales encabezados por el panista Felipe Calderón y el priísta Enrique Peña Nieto.

En el gobierno del PAN ocupó las secretarías de Energía y de Hacienda. En el actual gobierno del PRI ha ocupado las secretarías de Desarrollo Social, Relaciones Exteriores y ahora es el titular de Hacienda. Sin lugar a dudas es el idóneo paladín del sistema político mexicano en la circunstancia actual. Su vida ha estado exenta de grandes escándalos. Es innegable su experiencia dentro del gobierno y su formación académica. Además es un férreo defensor del actual modelo económico que sigue nuestro país, tal como hizo patente en su reciente comparecencia en el senado.

Ese modelo neoliberal que se ha convertido en una eficiente fábrica de pobres y que Meade asegura, según expresó al ser cuestionado por Alejandro Encinas, ha reducido 2.2 millones la cifra de mexicanos en pobreza extrema. Si alguien tenía dudas sobre la marcha de Meade Kuribreña hacia la candidatura del PRI a la presidencia de México , quedaron disipadas con esa comparecencia ante el senado hace una semana. Los senadores del PRI, liderados por el inefable pasajero de helicópteros de la Armada de México para transportarse a jugar golf, el sempiterno, Emilio Gamboa Patrón, no disimularon, siquiera por un mínimo pudor y se lanzaron a la cargada. Defendieron con todo a su quasi abanderado, algunos sin talento, con la clásica patética lambizconería e hicieron su propia fiesta, aún con los cuestionamientos puntuales y pertinentes del panista Francisco Búrquez y el morenista Manuel Bartlett. Mención aparte merece el senador chiapaneco Zoé Robledo Aburto, estaba en el PRD y pasó a las filas de Morena, el legislador preguntó de manera directa a José Antonio Meade por quién votó para Presidente de México en 2012 cuando formaba parte del gobierno panista de Felipe Calderón y el flamante secretario de hacienda le respondió claramente que por Enrique Peña Nieto. Eso explica muchas cosas.

Cuando se viven tiempos electorales en nuestro México lindo y querido, se sueltan todos los demonios, quizá fuera más preciso decir que se exacerban. Las mentiras, calumnias, difamaciones y todo el arsenal posible para denostar a los opositores se ponen a la orden del día. Quintana Roo no es excepción en esto. Por eso la ciudadanía tiene que cuidar las fuentes, medios, contenidos de la información que recibe. Con el auge de las redes sociales abunda la información apócrifa y mal intencionada. Si ya es complicado encontrar medios y periodistas que honren la verdad, es mucho más complicado encontrarla en publicaciones apócrifas.

La institucionalidad es honrar a las instituciones, no es adoptar actitudes serviles con los jefes. No se honra a las instituciones cuando se ambicionan los puestos de los jefes y se quiere acceder a ellos mediante la intriga, la mentira y la calumnia que terminan por debilitar y dañar la vida institucional. Se honra a las instituciones cuando se hace carrera y se buscan ascensos mediante el trabajo honrado y eficiente. El conjunto de actitudes, resultados y hechos dicen quien es quien.

Todo parece indicar la que presidencia municipal de Bacalar la disputarán Rivelino Valdivia y Tania Casamadrid, sobre la base de equidad de género, las encuestas y la alianza morenista con el Partido del Trabajo (PT). Los demás aspirantes tienen demasiados lastres que parecen insuperables por el momento.

¡Hasta la Próxima!

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