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Puerta al mundo neciamente cerrada

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Por: Óscar González


¿En serio debemos conformarnos con ser líderes nacionales en las industrias relacionadas con el turismo, como la propiamente dicha –hotelera y de servicios–, la de la construcción y la inmobiliaria? ¿De plano no se nos ocurre otra cosa, alternativas que nos permitan fortalecer nuestra economía más allá de uno que otro tentempié de traspatio, que sexenio a sexenio, entre tinajas de tilapias, “megainvernaderos” en los que lo único que se cultiva es la ratería gubernamental e incubadoras de sueños guajiros no han robustecido nada, salvo nuestra capacidad de escepticismo?

No hay que pensar en que la industria turística es de riesgo. Es lo nuestro; es fundamental. Frágil sí es: los factores más insólitos la pueden afectar severamente, pero asimismo tiene una capacidad de recuperación sorprendente, tanto en lo que se refiere a la productividad como a la rapidez. El turismo es como el crecimiento de nuestra selva baja: a la semana de pasado un ciclón ya cuesta trabajo distinguir sus estragos.

Aquí no tratamos de pintar catástrofes. Del extraordinariamente destructivo huracán Wilma de octubre de 2005, que se ensañó especialmente con el principal destino turístico de México, surgió en tiempo récord un Cancún renovado y todavía más pujante; de la económicamente tan recesiva epidemia –más cerebral de nuestros funcionarios que real en cuanto morbilidad y mortandad– llamada influenza H1N1 de 2009 ya casi sólo quedan como recuerdo los dislates de la todavía encarcelada líder magisterial Elba Esther Gordillo al pronunciar dicha identificación de cepa.

Acaba de pasar el Día Mundial del Turismo, sector que para México en general y en particular para Quintana Roo es fundamental. Nuestro país sigue en el top ten de las naciones receptoras de visitantes mientras que nuestra economía en general, que llegó a estar en esta selecta decena, pero ahora se ubica en el lugar 15. Nuestro estado ronda el 40 por ciento de participación en el mercado turístico cotizado en dólares y tiene con mucho la mayor infraestructura y la mejor conectividad.

Tendría que estar loco quien repudiara a la industria turística –¡chin!: no faltan fanáticos verdes que lo hacen a diario–, que ha sido a la economía en el sexenio de Enrique Peña Nieto lo que fue el petróleo a esa de los tiempos de Vicente Fox Quesada.

HELADA MADRINA

Desde principios del milenio –por lo menos desde 2001– se habla de la ubicación estratégica de Quintana Roo, como una entidad con frontera con Centroamérica, el Caribe, la costa este de Estados Unidos –la más poblada e industrializada del gigante norteamericano– y el interior de México. Nuestra situación geoeconómica y geopolítica es única. De nuestra prometedora infraestructura tenemos ya como realidad el aeropuerto internacional de Cancún, segundo en volumen de pasajeros y primero en operaciones internacionales del país, con su emblemática torre de control, que es la más alta de América Latina. Este importante puerto aéreo situado al norte estatal se comunica con el sur y la capital a través de una moderna carretera federal que desde luego admitiría modernizaciones y es vecino de la zona hotelera de primer nivel más grande y demandante del país y el subcontinente.

Cancún está conectado a través de una excelente carretera con la importante ciudad de Mérida, que tiene prácticamente como suburbio al histórico Progreso, que a base de dragados insistentes ha logrado situarse entre los 16 puertos de altura del país. De la capital yucateca parte una carretera que se conecta con la compleja red que penetra en el territorio nacional.

De cara al sur, la capital estatal, Chetumal, que cuenta con un aeropuerto internacional que ha venido ampliándose en la imaginación desde los tiempos de Mamá Carlota, además de tener ya una conexión terrestre más que digna hacia el interior del país cuenta con un proyecto ejecutivo para la carretera Caobas-Arroyo Negro, que comunicaría a nuestro país con la rica y desarrollada zona del Petén, en Guatemala, amén de un nuevo puente internacional y aduana en Subteniente López-Santa Elena, que prácticamente no se ha estrenado como no sea para que los chetumaleños acudamos a la zona libre de Corozal, Belice, a comprar el six de Miller bien heladas.

Vamos para dos décadas, y nada. Siempre que hemos platicado con las autoridades responsables han aducido inextricables busilis y vericuetos político-administrativos insalvables. Sospechamos que la comodidad que les da a los burócratas sólo atender lo que funciona casi por sí solo –el “casi” es un coqueto y vistoso adorno para esta frase llena de donaire, cortesía del firmante; quítelo el lector, si le place–: el turismo.

Por las fechas en las que Carlos Joaquín González presentó su Plan Estatal de Desarrollo llegamos a albergar la esperanza, que como en la canción del Jibarito hasta ahora parece inútil, de que al “gobierno del cambio” le caería el veinte de la planeación y el desarrollo a mediano y largo plazos, pero como el dengue y la conjuntivitis, la abulia parece ser un mal caribeño endémico. Pero, ¿se puede? Terminantemente, sí. Aquí la prueba fehaciente.

LA DICHA INICUA…

A continuación glosamos ad litteram un comunicado que llegó a nuestros buzones –bendita computadora, que nos hace sentir dueños de una mansión inmensa con mucho buzones–:

“Vulcan Materials Company (VMC) la empresa líder en producción de agregados pétreos en Estados Unidos y matriz de la filial mexicana Calizas Industriales del Carmen, S.A. de C.V. (CALICA) en Quintana Roo, adquirió la compañía de agregados y logística Polaris Materials Corporation, que atiende a mercados clave en la zona Oeste de los Estados Unidos a través de operaciones estratégicamente situadas en la Provincia de Columbia Británica, en Canadá.

“La consolidación de CALICA en Quintana Roo permitió la creación de 400 empleos directos y más de dos mil empleos indirectos, por lo que es generadora de la segunda fuente de empleo más importante en la región, después de la actividad turística.

“Es así como la empresa Vulcan continúa apostando por una mayor integración en América del Norte pese a la incertidumbre de la renegociación del TLCAN entre México, Estados Unidos y Canadá”.

No. Calica no es como Hong Kong a China o como Singapur a Malasia, enclaves que tal vez por su historial colonial se desarrollaron independientemente de los grandes países que tienen por vecinos. Si bien parece algo así en términos político-territoriales pues, junto con Xel-Ha, a la creación del municipio de Solidaridad el 28 de julio de 1993, permanecieron como territorios continentales de Cozumel, este enclave industrial y portuario es totalmente territorio de Quintana Roo.

La próspera empresa –que en algún tiempo contó con capital mexicano, que recuerda el acrónimo Calica, pues la inversora nacional era Grupo ICA– no sólo encontró en Punta Venado un enorme banco de material pétreo, sino un sector costero con profundidad suficiente como para recibir embarcaciones de gran calado.

El puerto, que es uno de los de mayor profundidad en el Golfo de México y el mar Caribe y tiene la sólida mecánica de suelos de la roca claiza, cuenta con una dársena de 200 metros de ancho y 500 metros de largo, convirtiendo la longitud del canal de acceso en 300 metros. A este lugar arriban tanto cruceros internacionales como transbordadores que comunican la continental Playa del Carmen con la isla de Cozumel. El puerto permite conectar el macizo continental con las diversas islas del caribe Mexicano. Se encuentra a una distancia de ocho kilómetros al sur de Playa del Carmen, cabecera comercial de la internacionalmente famosa Riviera Maya. ¿Y aqué no saben qué? La terminal de Punta Venado, por término de concesión, ya pertenece a Quintana Roo.

De veras que sólo nosotros, como todo un estado, nos hemos visto más lentos e incapaces de aprovechar nustros privilegios geográficos que un simple consorcio internacional.

¡De veras!

HOMÚNCULOS

En estos días le preguntaron al gobernador Carlos Joaquín por el sueldo de Juan de la Luz Enríquez Kanfachi –supuestamente unos 100 mil pesos– y si lo devengaba. A lo mejor es como aquel ingeniero que llamaron para reparar una compleja máquina y lo único que hizo fue apretar un tornillo. Los contratantes brincaron cuando la factura por el servicio llegó por un millón de dólares. Ante los reclamos, el experto refacturó: por apretar un tornillo, un dólar; por saber qué tornillo apretar, 999 mil 999 dólares.

Claro que a nosotros también nos divierten las vaciladas del Grupo Tepito y grilla circunvecina, pero la verdad es que Enríquez llegó a Quintana Roo hace casi dos décadas para plantear un proyecto que tiene mucho que ver con lo que aquí platicamos, de eso que está entre lo mucho que no hemos hecho, que se llamaba Escalera Náutica. Lo empezaron el gobernador Joaquín Hendricks Díaz y el alcalde cozumeleño Carlos Hernández Blanco, pero como lo hicieron con todo –menos con los dólares– los gobiernos subsecuentes lo tiraron al tacho de la basura.

Eso sólo es parte del expertise del subrepticio asesor de Carlos Joaquín y comandante en jefe de la tepiteña falange. A ver si ahora sí le hacen caso.

GRILLOGRAMA

Misterioso…

A ver, ese niño, apúntele

Y conste que no repito

A qué vino ese “tepito”

¿Quiere saber? ¡Pregúuuntele!

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EL INSTITUTO NACIONAL DE PUEBLOS INDÍGENAS, GARANTE DEL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN Y A LA EDUCACIÓN DE CALIDAD DE LOS INDÍGENAS

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Visión Intercultural
Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

Como estaba anunciado por la Comisión de Pueblos Indígenas de la LXIV Legislatura de la H. Cámara de Diputados, el pasado 10 de noviembre, se llevó a cabo en Valladolid el Foro de Consulta sobre la Ley que crea el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas en sustitución de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, CDI. Estuvieron presentes unas 1,500 personas, de acuerdo con estimaciones personales.

El Instituto Nacional Indigenista, INI, primera dependencia de gobierno dirigido a atender las necesidades de los Pueblos Indígenas, creado en 1948 en el sexenio de Miguel Alemán, básicamente tuvo como objetivo principal la “mexicanización” de los pueblos y sus culturas con pérdidas lamentables en la riqueza de identidad, conocimiento y cultura de nuestro país. Posteriormente la CDI; creada en 2003 durante el sexenio de Vicente Fox, atendió principalmente asuntos relacionados con la infraestructura que necesitaban los Pueblos Indígenas (carreteras, hospitales, educación, universidades, etc.) bajo un esquema de desarrollo que atendió algunos de los derechos de las comunidades indígenas pero su diseño no permitió atender otros derechos que reflejan temas estructurales de mayor calado.

Las políticas actuales reflejan una visión: los indígenas no somos considerados sujetos, sino que somos objetos de civilización. El cambio de objeto a sujeto, en materia de derecho en general, justicia y otros temas relacionados con el desarrollo sostenible, las metas de las Naciones Unidas para el año 2030, y varios temas de carácter ético, social y económico, hace una enorme diferencia. Esta diferencia debe reflejarse en reformas del andamiaje normativo actual, que permitan la participación de los pueblos indígenas en el diseño de su propio desarrollo. En otras palabras ¡no mas paternalismo!

No será tarea fácil, por eso es necesario la modificación de la CDI a un Instituto que tenga relación y acuerdos directos con el ejecutivo y efectos a nivel transversal en todas las dependencias de gobierno. Insisto no será tarea fácil, son varias las aristas y los temas que hay que atender de modo que los foros se convierten en una fuente importante de participación y aportación. Aquí van dos propuestas.

La primera es que el nuevo Instituto debe garantizar que los pueblos y comunidades indígenas tengan el derecho a la alimentación, seguridad y soberanía alimentaria, reconocida por la FAO en la XVII Asamblea Ordinaria del Parlamento Latinoamericano que se llevó a cabo el 30 de noviembre al 1 de diciembre de 2012 en Panamá. Los pueblos y comunidades indígenas tienen el derecho de preservar sus formas tradicionales de producción de alimentos, de no ser afectados por el uso de pesticidas o presionados para usar tecnologías contaminantes y que generan dependencia económica de germoplasma y especialmente de saberes. Tienen el derecho de mantener sus formas locales de creación de conocimiento que es el que les ha permitido la domesticación, adaptación y creación de especies y variedades de plantas, animales, insectos, etc., usados en su alimentación. Tienen el derecho de recibir información en forma previa, oportuna, culturalmente pertinente y libre para tomar decisiones que impacten los cambios en sus usos y costumbres, especialmente cuando se trata de proyectos de “desarrollo”. Tienen derecho a participar en la toma de decisiones cuando se refiera al uso o afectación de su territorio. ¡Y sus opiniones deben ser tomados en cuenta! En este sentido es importante insistir en la implementación de carreras sobre Agroecología en todo el país.

El otro derecho es el de acceso a educación de calidad. ¿Cómo es posible que las escuelas donde hay estudiantes indígenas son las que menos inversión tienen en infraestructura, mantenimiento y calidad de servicios, incluyendo el nivel de educación? ¿Cómo es posible que habiendo numerosos estudios sobre formas de aprendizaje de los indígenas no sean incorporadas en la pedagogía y arreglos curriculares? ¿Como es posible que haya escándalos relacionados con la integridad ética de sus directivos? No es pensar mal, las evidencias demuestran un desprecio a los saberes locales y menosprecio simplemente por ser indígenas. Como si a través de una malísima calidad educativa, que pareciera diseñada a propósito, incluyendo el nivel superior, se quiere extinguir a las culturas locales. Estas actitudes, provocados por malas políticas públicas, por corrupción e impunidad que ilustran falta de valores, experiencia conocimientos y humildad, crean mayores brechas entre grupos sociales, provocando divergencias en crecimiento y desarrollo, caldo de cultivo para escenarios de perder-perder. ¡Mala noticia para todo el estado y país! En este sentido la mejor opción para que las Universidades Interculturales superen los grandes rezagos que tienen (presupuesto, mala gestión, corrupción, etc.) es que se conviertan en instituciones federales totalmente.

El nuevo Instituto, sin duda, nacerá con retos enormes que resultan de políticas públicas actuales equivocadas combinadas con soberbia, inexperiencia, corrupción e impunidad, reflejo de la visión de un estado colonizador; esto es insostenible, tiene que terminar. Para superar esos retos nuestra participación es necesaria, indispensable y pertinente, logrando la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y las reformas estructurales necesarias que permitan un desarrollo sostenible inclusivo, intercultural.

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SUR Y COSTA,SUS CONTRASTES

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Por EUSEBIO AZUETA VILLANUEVA.

Los que descendemos de los Payobispenses y de los viejos formadores y forjadores de esta frontera, que estuvimos tantos años incomunicados a la patria, con ese sentimiento no de abandono, al contrario nos sentíamos mas mexicanos, razon por la cual los motivos para luchar por nuestro estado se manifestaron en la lección cívica que se escribió en pos de nuestra creacion.

Por estos motivos convivimos mas con nuestros vecinos de Honduras Britanicas, que crea una hermandad por la facilidad para trasladarnos con un permiso sencillo y respetado, cruzábamos la panga sobre el Rio Hondo, para mediante el sello migratorio , trasladarnos a comprar, estudiar, de paseo o holide , derivado de hollidey, torneos deportivos y como vivíamos en la época postrevolucionaria nuestros padres hacían sus ceremonias religiosas de matrimonio y muchos fuimos bautizados en la aldea de Corozal, HB.

Puede el lector comprender que nuestras costumbres estaban muy ligadas a esta vecindad, intentamos hablar el criollo y ellos el español, muchas negritas santas nos crecieron, nos cuidaron ademas del servicio domestico que ejercían con honestidad y nobleza, también nuestros hombres se unieron a ellas formando respetables familias,aprendimos a comer sus comidas y ellos las nuestras, rico sere, rice and beans, corned beff, queso holandes, leche rainbow, tulip, tats, queques con leche de coco, ajiaco de tortuga, pescado sazonado con leche de coco,arroz chino, en fin.


Compartimos festejos, asistíamos en masa a su festejo de independencia y ellos a nuestros carnavales a los que le daban sabor africano y caribeño, ustedes comprenderán por que la guayabera y el therno no son fueron tan usados, observaran la diferencia de los trajes de la chetumaleña.

Las familias nacidas en el norte y costa de Estado, por natural distancia ligaron los mismos lazos con el estado de Yucatan y son mas inclinados a esa cultura, pero son procesos lógicos en las circunstancias que a cada región le toco vivir, ademas la migración natural de la guerra de castas se inclino hacia las ínsulas, llevando de igual manera sus costumbres y tradiciones.

Mi padre me contaba que en Cozumel , cuando había baile o vaquería , se acostumbraba a tirar una soga para dividir a los huayes de la sociedad .

Por lo separado de nuestras regiones estatales , imagínense a la zona maya. crecimos en un crisol diferente,así es Quintana Roo, siempre en la esperanza de la unidad que nos fortalezca, que a quien le vaya bien no se olvide ahora, no se olvide que durante nuestro acontecer los beneficios de la explotación de la madera y el chicle, así como de la zona libre fueron para todos.

Cuando joven e inquieto nos manifestábamos en contra de yucatecos y campechanos por razones limítrofes, un día me dice mi padre, hijo yo nací en 1904, dos años después de crearse el territorio, pero mis padres eran yucatecos porque todos éramos yucatecos, se juicioso y respeta todo origen que gente buena y mala, no es cuestión de nacimiento es de naturaleza humana, lección que conservo.

Una reflexión mas que espero sea razonada y nos explique porque aparentemente somos diferentes sin ser enemigos.

NOVIEMBRE DE 2O15

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ECONOMÍA Y CONECTIVIDAD

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“DESPACITO Y BUENA LETRA”

*UNA CAPITAL PARA LA MODERNIDAD Y EL DECORO*

Russell CERÓN GRAJALES

Centro y asiento que es de poderes, la fronteriza capital política y administrativa del Estado de Quintana Roo es una de las puertas internacionales de México. Puente con Centroamérica y el Caribe, y vital enclave que demanda la urgente atención de un gobierno federal que, teniendo la potestad de hacerlo, no ha cumplido aún con el muy prometido giro de manivela que provea a su justa y prioritaria conectividad.

Porque mientras lista queda la buena tierra para la siembra y cosecha -a mediano y largo plazos- que su nueva e inédita cualidad de ciudad industrial y productiva depara, la infraestructural modernización de la grata y apacible ciudad, tendría que conferirle las galas y esplendores que, expectante, espera.

La economía del Sur de Quintana Roo puede ser también incentivada y detonada a partir de un trascendente plan de obra pública que le imprima una conectividad aérea, terrestre, férrea y marítima, más empática con su jerárquica condición de capitalidad, y con el estatus de modernidad que puede todo ello suponer.

Por principio de cuentas, la inversión federal prometida, y hasta ahora incumplida, para la ampliación y modernización del Aeropuerto Internacional de la capital estatal, ha impedido no sólo la consecución del confort que, por cantidad y cualidad de espacio y servicios, un aeródromo de tal categoría comporta, sino la posibilidad de instalación de una mayor oferta de vuelos y aerolíneas, en un edificio terminal que incumple con las condiciones de decoro esperadas de la capital misma de tan turístico e internacional Estado.

Razones vagas ha esgrimido la autoridad aeroportuaria local, como pretendida justificación a la inejecución de una partida presupuestaria, ya aprobada desde ejercicios previos, para tal efecto. Y muy loable la activa y persistente gestión del Gobierno del Estado, vía la dependencia responsable de la Economía estatal, para llevar a feliz término la consabida obra.

Producto de ello, ha sido constituido el Consejo Especial para la Modernización del Aeropuerto Internacional de Chetumal, integrado por distinguidos representantes y líderes de los sectores público, empresarial y social de la ciudad, y que cuenta adicionalmente con el apoyo de prominentes miembros del Poder Legislativo local y federal.

La progresión aeroportuaria y aérea de la capital del Estado, no es cuestión sólo de prestigio y dignidad, sino asunto de urgente e impostergable gestión.

Y no únicamente desde la óptica del turismo, sino del atractivo inversor y de negocios que apunta hacia la sana diversificación económica de la entidad, y a la encadenada detonación general del emplazamiento fronterizo, en círculo virtuoso.

La sede del Poder Ejecutivo: la que concede espacio y generoso alojamiento a la estructura gubernativa estatal; la cara visible de la gran política; “la ciudad donde se parte la tarta”, donde se parlamenta, donde se toman las grandes decisiones, debe y merece ser la orgullosa capital de todos los quintanarroenses. Absolutamente de todos: los de nascencia, querencia y residencia. Sin posiciones excluyentes.

Y unidos, es como autoridades, empresarios y sociedad en su conjunto, la harán emerger.
Muchas cosas buenas se avistan, de la coordinación que se anuncia.
Gana la capital. La sociedad. El Estado todo.
No hablamos de gasto. Hablamos de inversión, y compromiso.
De conjunción de esfuerzos.
De identidad, y amor por lo propio.
De voluntad.
De futuro.
De visión política.

Ciudad de México, octubre de 2018.
russellceron@hotmail.com

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