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*EURO VS DÓLAR (I). DISPUTA MONETARIA GLOBAL

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Russell CERÓN GRAJALES

Aunque muchos son los factores imperantes, la competencia global tiene uno de sus escenarios más determinantes en la tasa de cambio que una moneda ofrece respecto de otras. Máxime si se trata del valor representativo de las geoeconómicamente mejor catalogadas. Las divisas internacionales por excelencia: Euro y Dólar.

Las más estratégicas y protagónicas. Las que compiten por preponderar en el mundo de los negocios. Las que aspiran a prevalecer en el especializado mundo de las relaciones financieras y comerciales internacionales. Las que pugnan por consolidarse como referente mayor del sistema monetario de la globalidad.

Pero si tarde o temprano, de manera directa o indirecta, la suerte de ambas a todos concierne o afecta: ¿bajo qué parámetros debiéramos evaluar, justipreciar y conocer el valor estructural de una moneda? Es decir, su valor inmanente, de fondo. El real y exponencial, más allá de marcos circunstantes, situacionales o transitorios. Las bases y razones que explican su poder intrínseco y extrínseco. El poder que está llamado a detentar en el concierto no sólo del mercado monetario, sino del económico y político mundiales.

Nada que ver con su sintomático y subjetivo vaivén cotidiano y cortoplacista. Con su precio de coyuntura en mercados financieros. Pero sí mucho, con el trazo y trasfondo de la economía que la respalda para su suerte y destino en el largo plazo. Que lo económico no se agota en la lógica de lo estrictamente financiero.

Me refiero, en efecto, a su valor, y no sólo a su precio. A la densidad y magnitud del contexto. A la capacidad y peso de la maquinaria que la sustenta, más allá de registros cambiarios y de mercados al día.

No podemos quedarnos con la sola percepción de mercados veleidosos o de acentuado nivel especulativo. Con la lógica e ilógica de su naturaleza nerviosa. Que para la ganancia inmediatista o especulativa: la decisión oportunista. Y para el rédito económico-productivo de quien se suscribe o se la juega a favor del crecimiento y el desarrollo: el conocimiento de fondo, la información acreditada y la asesoría experta. No los mediáticos pseudoanálisis que tanto abundan y desinforman, y que suelen presentarse revestidos de formas fatuamente sugestivas y convincentes. Se precisa, en realidad, de estructura, y no sólo de cosmética y coyuntura.

Lo que viene a colación en razón de que son muchos los medios del mundo que han pretendido motivar el análisis de largo aliento, recurriendo a criterios estrechos y pletóricos de subjetivismo y relativismo. Informes de dudosa solvencia metodológica y rigor técnico. La pretenciosidad valorativa de una moneda, a partir de resultados y tendencias de ocasión. Porque desde hace ya tiempo, y hasta el comienzo de la última crisis financiera y económica global detonada en 2008, que importantes medios de comunicación europeos alentaron la idea, casi unívoca, de que el Euro estaba en vías de suplantar el liderazgo del Dólar estadounidense: como refugio de valor o ahorro, y como medio para las transacciones y negocios internacionales. Y todo, a título de su relativo mayor precio cambiario, y constante apreciación, por sobre el Dólar.

En principio, y por simple regla económica, tendríamos que considerar que el precio cambiario de una moneda va determinándose en función de una relación coyuntural de mercado: oferta y demanda monetarias, que motiva que una moneda se fortalezca o aprecie; o se debilite o deprecie.

Cuando se apuesta por una moneda, se expresa confianza y respaldo a una economía; a su política económica; a su estructuración macroeconómica; a la capacidad de gestión pública; a su viabilidad. En fin, a su realidad presente; pero, sobre todo, a su potencial de crecimiento, y a las expectativas que genera.

Y para evaluar las condiciones de una posición larga de inversión, o de vislumbrar la suerte misma de una moneda respecto de otra, habrá que estar a la comparativa de las economías sede: EE UU y la Europa unida del Euro. Sus maquinarias y pertrechos. Sus medidas y expectativas. Las economías detrás de las monedas.

Sin duda, hay cosas que tienen precio, y cosas que tienen valor. No es lo mismo. Y a título intermonetario, tampoco. El plus, el valor añadido, etéreo y sutil suele ser. No siempre se ve. Pero siempre presente está.

Y hay que saber ver, y no sólo mirar. Que las decisiones cortas y reactivas, de la mano del nervio y de la ocasión van. Y las largas y trascendentes, de la perspectiva amplia, profunda, y mejor procesada y ponderada.

Espejismo o sustentación. Cimentación o ausencia de sustrato. Propensión al fondo y trasfondo, o a una simple y aventurada correlación fenomenológica.

De la misma calidad del axioma será el corolario.

Estructura, y no sólo coyuntura. Luces largas o luces cortas. Posiciones cortas o posiciones largas. Euro versus Dólar. Entramos en materia. La disquisición apenas inicia.

Ciudad de México, 8 de abril, 2019

russellceron@hotmail.com

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