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*ESE OSCURO O LUMINOSO OBJETO DE LA POLÍTICA*

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“DESPACITO Y BUENA LETRA”
Por RUSSEll CERÓN GRAJALES

En el sentido más amplio y límpido del término, el hombre es un animal político. Verdad como un templo.
Es su ser inmanente.

Y cuando exclama no serlo, tal sentencia conlleva -aun de manera inconsciente- una cierta y determinada postura política.
No hay acto, omisión o circunstancia que no tenga -directa o indirectamente- connotación política.
La política es ciencia social, que no exacta. Es arte. Es oficio.

En el primer caso, porque conceptúa, organiza, sistematiza y presenta una teorética basada en preceptos, acciones, mecanismos, procedimientos, prácticas y resultados que, en su figurada reiteración, marca pauta y tendencia de conocimiento.

Como arte, se representa como una serie de conocimientos, talentos, capacidades, agudezas y habilidades que facultan para el diálogo; la contrastación de ideas y escenarios; la operación, preparación y arribo hacia acuerdos entre los diferentes u opuestos. Porque más que esperar lógicos o previsibles resultados entre iguales o similares, el mérito estriba en la conquista o construcción no sólo de aquello que puede estimarse como lo mejor posible, sino de lo mayor, lo superior; y gestionado entre desiguales o contrarios.

Ahora que el oficio político comporta vocación, disposición y dedicación para hacer el bien social. En la praxis, lo ejerce quien concibe y redacta la normativa; quien dicta y ejecuta las políticas económicas; quien impulsa el turismo, el crecimiento y el desarrollo económicos; quien dirige las relaciones internacionales; quien trabaja en favor de la comunidad; de las comunidades.

Actividad honorable que, para serlo, presupone la portación de dotes: cultura, conocimiento, principios, valores universales. E indefectiblemente, de un bien escaso llamado ética.

Deseable resulta la promoción de esquemas idóneos de profesionalización, a la que no alcancen infamantes artilugios, de sobada recurrencia en el cotidiano quehacer de quienes en nombre de la Política, la desdoran y demeritan en forma tan supina.
El Estado es el aparato jurídico-político que se compone de territorio, población, y cuyo rasgo más característico es la detentación del poder político soberano.

El Estado es la sociedad políticamente organizada. Que no lo mismo que Gobierno.Porque es precisamente el poder político del Estado, el operado vía el aparato material de gobierno.Luego, el poder político es uno. Uno sólo.

Y ha sido la ilustrada y liberal evolución histórica y social, la que, para efectos metodológicos y prácticos, lo ha reconfigurado en una subdivisión dirigida a la creación de equilibrios: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial.
De modo que cada uno de ellos ejerce poder político. Más bien, ejerce el gran poder político del Estado.

Y lo hace a partir de una condición eminentemente atributiva, porque se cogobierna administrativa, legislativa y judicialmente.
Cuestiones todas que dan pauta para la mejor y más técnica comprensión de lo que es, y puede significar, un régimen político. Y un sistema político.

Y cómo pueden éstos conducirse.
Con principios, ética y responsabilidad.
O sin ellos.

Ciudad de México, octubre de 2018.
russellceron@hotmail.com

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Verdades Ocultas

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por Enrique Leal Herrera

Cuando se está comprometido con un Proyecto de Gobierno se nota así lo ha demostrado la Presidenta Municipal de Solidaridad LAURA BERISTAIN NAVARRETE, al rechazar el mando único, decir no a los aumentos, ella expreso que no subirá los impuestos y ofreció un descuento del 50% por ciento en alumbrado público, sobre el mando único de la Policía fijo su postura de que solo puede ser el presidente electo ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR quien lo instituya cuando él entre en funciones lo pida y ella encantada aceptaría.

LAURA BERISTAIN NAVARRETE dejo en claro que tendrá una coordinación muy fuerte con el Gobierno Federal, la Cámara de Senadores y Diputados para beneficio del Municipio de Solidaridad el cual recibió en lamentables condiciones carente de orden “es decir sin pies ni cabeza”.

En el Partido Revolucionario Institucional en sus oficinas ubicadas en el Municipio de Benito Juárez, las cuales parecen un desierto ya que ni las moscas se paran, eso es sinónimo de una grave falta de liderazgo, pero donde si hay un líder y está muy pendiente de sus agremiados es en el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Ayuntamiento DELIA ALVARADO ha demostrado ser una mujer que vive siempre buscando lo mejor para sus agremiados, prueba de esto es que entrego uniformes junto a la presidenta municipal MARA LEZAMA para los trabajadores del ayuntamiento, una Administración que comienza a destacar por sus problemas internos y más aun con los regidores, donde la Regidora NIURKA SALIVA acusa de dictadura ya que les quieren imponer muchas cosas como las comisiones asignadas a principio de la Administración, expreso que hoy los pre cabildeos son una burla y pérdida de tiempo porque nunca son para tomar acuerdos además critico dura y acertadamente el mando único de la Dirección de Policía.
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lealenrique1@hotmail.com

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*EL INDISCRETO ENCANTO DEL POPULISMO*

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DESPACITO Y BUENA LETRA
Russell CERÓN GRAJALES

¿DEVALUACIÓN O DEPRECIACIÓN?
El tipo de cambio expresa la relación de valor entre las monedas del mundo. Es el precio de la moneda extranjera respecto de la moneda local. Sea por vía de control de las autoridades monetarias (gobierno o banca central), o por ser libre, flotante o flexible a las fuerzas del mercado.

Se devalúa una moneda nacional si la caída de precio se produce dentro de un régimen de tipo de cambio controlado o fijo. Se deprecia, como resultado de los ajustes propios de un régimen cambiario libre.

En sentido inverso, se guardan correspondencia los términos devaluación-revaluación; depreciación-apreciación (binomio este último, más constante; de ida y vuelta).

La devaluación en México se presentaba antaño, cuando dentro de un esquema controlado del tipo de cambio –en sus diversas modalidades-, el gobierno propiciaba o decidía que la moneda nacional pasara de un valor a otro, provocando una serie de ajustes en la economía. Siendo que ahora, y desde 1995, ya no está sujeta la moneda a una paridad fija, al adoptarse un régimen de tipo de cambio flexible o de libre flotación, que se atiene a las leyes del mercado, al libre juego de la oferta y la demanda entre divisas, aunque preciso es tomar en cuenta que es la autónoma banca central mexicana la que actúa como reguladora de los movimientos cambiarios, en el comercio de divisas.

De manera que es la intervención, o no intervención, de la autoridad gubernamental, la que determina si estamos ante un escenario de devaluación o de depreciación. Saber distinguir, nos hace percibir cómo la coyuntura económica y los eventos políticos pueden llegar a incidir en el valor o precio de una moneda. El grado de confianza que ésta produce, y la economía toda.

Desapegándonos un poco de los rigores y purismos de la teoría; y mirando de manera más extensiva y literaria, y siempre en directo vínculo con la diferenciada terminología precio-valor, la depreciación de una moneda ocurre más por cuestiones circunstanciales o coyunturales, sean exógenas o endógenas, que motivan percepciones y expectativas de los reactivos y nerviosos mercados financieros. Tal es su naturaleza.

La devaluación, en cambio, es fenómeno más grave y delicado, que obedece a consideraciones de carácter más profundo o estructural, resultado de un desorden o disfuncionalidad entre los indicadores o variables fundamentales de las cuentas nacionales e internacionales de un país, detectables a través del interrelacionado estado de cosas que exhibe o denota, más particularmente, la Balanza de Pagos, que hace registro de las relaciones económico-comerciales y económico-financieras de una nación con el mundo. Que la economía internacional se desarrolla y solventa en divisa fuerte de referencia; y que competitivamente, para estar en condición de responder al tipo de tareas y caras obligaciones exteriores, hay que saber atraer, ingresar, y mejor administrar. Y nunca, pero nunca, espantar.

Se toma una decisión, e ipso facto, los mercados institucionales premian o castigan. En el peor de los casos, el impacto entre los enlazados agentes económicos o de inversión de la globalidad puede generar un multifactorial desbalance oferta-demanda de valores, con los consecuentes influjos en la determinante cuenta exterior de divisas, tan escasas como son éstas, y tan competidas y acariciadas para la sana y sostenible cumplimentación de los complejos compromisos internacionales.

Si en los últimos días hemos observado un coyuntural y negativo deslizamiento cambiario de la moneda mexicana, esperemos que tal comportamiento no se sistematice con la toma de medidas ejecutivas y legislativas de alto riesgo en su potencial de volatilidad financiera, que puedan alterar o desatar los buenos nudos de estabilidad largamente construidos, y hasta hoy mantenidos, que se contienen en los sensibles y frágiles mecanismos de equilibrio, y benéficas compensaciones, que muestran y acreditan las cuentas internacionales de México.

La gobernanza económica, de la que depende la suerte política y social de nuestro país, es cosa demasiado seria y se nutre de disciplinadas medidas técnicas, mucho más allá de ideologías de diverso cuño. Porque tiene que saberse incentivar la generación de riqueza productiva, para aspirar a la asignación de un responsable gasto social. Cuestión de sostenibilidad técnica, de balances y equilibrios. Como en la misma administración personal, familiar y empresarial.

La economía, la ciencia de la prudencial gestión de la escasez, es en esencia la administración de la casa. De la casa mayor, ciertamente. Y si no, a la rendición de cuentas. A las sanciones normativas, que no sólo políticas. Y a revisar el marco normativo, y la calidad de sus mecanismos y procedimientos.

Lo demás, efectista y seductor a los oídos y sentires del auditorio será, pero carente de sustento técnico. E insostenible en el tiempo, excepto en el plazo corto o mediano. Populismo puro.

El cautivador y embriagante canto de las sirenas.

La efímera felicidad, trastocada en delirante pesadilla.

Ciudad de México, noviembre de 2018.

russellceron@hotmail.com

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*EL INDISCRETO ENCANTO DEL POPULISMO*

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Russell CERÓN GRAJALES

El tipo de cambio expresa la relación de valor entre las monedas del mundo. Es el precio de la moneda extranjera respecto de la moneda local. Sea por vía de control de las autoridades monetarias (gobierno o banca central), o por ser libre, flotante o flexible a las fuerzas del mercado.

Se devalúa una moneda nacional si la caída de precio se produce dentro de un régimen de tipo de cambio controlado o fijo. Se deprecia, como resultado de los ajustes propios de un régimen cambiario libre.

En sentido inverso, se guardan correspondencia los términos devaluación-revaluación; depreciación-apreciación (binomio este último, más constante; de ida y vuelta).

La devaluación en México se presentaba antaño, cuando dentro de un esquema controlado del tipo de cambio –en sus diversas modalidades-, el gobierno propiciaba o decidía que la moneda nacional pasara de un valor a otro, provocando una serie de ajustes en la economía. Siendo que ahora, y desde 1995, ya no está sujeta la moneda a una paridad fija, al adoptarse un régimen de tipo de cambio flexible o de libre flotación, que se atiene a las leyes del mercado, al libre juego de la oferta y la demanda entre divisas, aunque preciso es tomar en cuenta que es la autónoma banca central mexicana la que actúa como reguladora de los movimientos cambiarios, en el comercio de divisas.

De manera que es la intervención, o no intervención, de la autoridad gubernamental, la que determina si estamos ante un escenario de devaluación o de depreciación. Saber distinguir, nos hace percibir cómo la coyuntura económica y los eventos políticos pueden llegar a incidir en el valor o precio de una moneda. El grado de confianza que ésta produce, y la economía toda.

Desapegándonos un poco de los rigores y purismos de la teoría; y mirando de manera más extensiva y literaria, y siempre en directo vínculo con la diferenciada terminología precio-valor, la depreciación de una moneda ocurre más por cuestiones circunstanciales o coyunturales, sean exógenas o endógenas, que motivan percepciones y expectativas de los reactivos y nerviosos mercados financieros. Tal es su naturaleza.

La devaluación, en cambio, es fenómeno más grave y delicado, que obedece a consideraciones de carácter más profundo o estructural, resultado de un desorden o disfuncionalidad entre los indicadores o variables fundamentales de las cuentas nacionales e internacionales de un país, detectables a través del interrelacionado estado de cosas que exhibe o denota, más particularmente, la Balanza de Pagos, que hace registro de las relaciones económico-comerciales y económico-financieras de una nación con el mundo. Que la economía internacional se desarrolla y solventa en divisa fuerte de referencia; y que competitivamente, para estar en condición de responder al tipo de tareas y caras obligaciones exteriores, hay que saber atraer, ingresar, y mejor administrar. Y nunca, pero nunca, espantar.

Se toma una decisión, e ipso facto, los mercados institucionales premian o castigan. En el peor de los casos, el impacto entre los enlazados agentes económicos o de inversión de la globalidad puede generar un multifactorial desbalance oferta-demanda de valores, con los consecuentes influjos en la determinante cuenta exterior de divisas, tan escasas como son éstas, y tan competidas y acariciadas para la sana y sostenible cumplimentación de los complejos compromisos internacionales.

Si en los últimos días hemos observado un coyuntural y negativo deslizamiento cambiario de la moneda mexicana, esperemos que tal comportamiento no se sistematice con la toma de medidas ejecutivas y legislativas de alto riesgo en su potencial de volatilidad financiera, que puedan alterar o desatar los buenos nudos de estabilidad largamente construidos, y hasta hoy mantenidos, que se contienen en los sensibles y frágiles mecanismos de equilibrio, y benéficas compensaciones, que muestran y acreditan las cuentas internacionales de México.

La gobernanza económica, de la que depende la suerte política y social de nuestro país, es cosa demasiado seria y se nutre de disciplinadas medidas técnicas, mucho más allá de ideologías de diverso cuño. Porque tiene que saberse incentivar la generación de riqueza productiva, para aspirar a la asignación de un responsable gasto social. Cuestión de sostenibilidad técnica, de balances y equilibrios. Como en la misma administración personal, familiar y empresarial.

La economía, la ciencia de la prudencial gestión de la escasez, es en esencia la administración de la casa. De la casa mayor, ciertamente. Y si no, a la rendición de cuentas. A las sanciones normativas, que no sólo políticas. Y a revisar el marco normativo, y la calidad de sus mecanismos y procedimientos.

Lo demás, efectista y seductor a los oídos y sentires del auditorio será, pero carente de sustento técnico. E insostenible en el tiempo, excepto en el plazo corto o mediano. Populismo puro.

El cautivador y embriagante canto de las sirenas.

La efímera felicidad, trastocada en delirante pesadilla.

Ciudad de México, noviembre de 2018.

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