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*EL INDISCRETO ENCANTO DEL POPULISMO*

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DESPACITO Y BUENA LETRA
Russell CERÓN GRAJALES

¿DEVALUACIÓN O DEPRECIACIÓN?
El tipo de cambio expresa la relación de valor entre las monedas del mundo. Es el precio de la moneda extranjera respecto de la moneda local. Sea por vía de control de las autoridades monetarias (gobierno o banca central), o por ser libre, flotante o flexible a las fuerzas del mercado.

Se devalúa una moneda nacional si la caída de precio se produce dentro de un régimen de tipo de cambio controlado o fijo. Se deprecia, como resultado de los ajustes propios de un régimen cambiario libre.

En sentido inverso, se guardan correspondencia los términos devaluación-revaluación; depreciación-apreciación (binomio este último, más constante; de ida y vuelta).

La devaluación en México se presentaba antaño, cuando dentro de un esquema controlado del tipo de cambio –en sus diversas modalidades-, el gobierno propiciaba o decidía que la moneda nacional pasara de un valor a otro, provocando una serie de ajustes en la economía. Siendo que ahora, y desde 1995, ya no está sujeta la moneda a una paridad fija, al adoptarse un régimen de tipo de cambio flexible o de libre flotación, que se atiene a las leyes del mercado, al libre juego de la oferta y la demanda entre divisas, aunque preciso es tomar en cuenta que es la autónoma banca central mexicana la que actúa como reguladora de los movimientos cambiarios, en el comercio de divisas.

De manera que es la intervención, o no intervención, de la autoridad gubernamental, la que determina si estamos ante un escenario de devaluación o de depreciación. Saber distinguir, nos hace percibir cómo la coyuntura económica y los eventos políticos pueden llegar a incidir en el valor o precio de una moneda. El grado de confianza que ésta produce, y la economía toda.

Desapegándonos un poco de los rigores y purismos de la teoría; y mirando de manera más extensiva y literaria, y siempre en directo vínculo con la diferenciada terminología precio-valor, la depreciación de una moneda ocurre más por cuestiones circunstanciales o coyunturales, sean exógenas o endógenas, que motivan percepciones y expectativas de los reactivos y nerviosos mercados financieros. Tal es su naturaleza.

La devaluación, en cambio, es fenómeno más grave y delicado, que obedece a consideraciones de carácter más profundo o estructural, resultado de un desorden o disfuncionalidad entre los indicadores o variables fundamentales de las cuentas nacionales e internacionales de un país, detectables a través del interrelacionado estado de cosas que exhibe o denota, más particularmente, la Balanza de Pagos, que hace registro de las relaciones económico-comerciales y económico-financieras de una nación con el mundo. Que la economía internacional se desarrolla y solventa en divisa fuerte de referencia; y que competitivamente, para estar en condición de responder al tipo de tareas y caras obligaciones exteriores, hay que saber atraer, ingresar, y mejor administrar. Y nunca, pero nunca, espantar.

Se toma una decisión, e ipso facto, los mercados institucionales premian o castigan. En el peor de los casos, el impacto entre los enlazados agentes económicos o de inversión de la globalidad puede generar un multifactorial desbalance oferta-demanda de valores, con los consecuentes influjos en la determinante cuenta exterior de divisas, tan escasas como son éstas, y tan competidas y acariciadas para la sana y sostenible cumplimentación de los complejos compromisos internacionales.

Si en los últimos días hemos observado un coyuntural y negativo deslizamiento cambiario de la moneda mexicana, esperemos que tal comportamiento no se sistematice con la toma de medidas ejecutivas y legislativas de alto riesgo en su potencial de volatilidad financiera, que puedan alterar o desatar los buenos nudos de estabilidad largamente construidos, y hasta hoy mantenidos, que se contienen en los sensibles y frágiles mecanismos de equilibrio, y benéficas compensaciones, que muestran y acreditan las cuentas internacionales de México.

La gobernanza económica, de la que depende la suerte política y social de nuestro país, es cosa demasiado seria y se nutre de disciplinadas medidas técnicas, mucho más allá de ideologías de diverso cuño. Porque tiene que saberse incentivar la generación de riqueza productiva, para aspirar a la asignación de un responsable gasto social. Cuestión de sostenibilidad técnica, de balances y equilibrios. Como en la misma administración personal, familiar y empresarial.

La economía, la ciencia de la prudencial gestión de la escasez, es en esencia la administración de la casa. De la casa mayor, ciertamente. Y si no, a la rendición de cuentas. A las sanciones normativas, que no sólo políticas. Y a revisar el marco normativo, y la calidad de sus mecanismos y procedimientos.

Lo demás, efectista y seductor a los oídos y sentires del auditorio será, pero carente de sustento técnico. E insostenible en el tiempo, excepto en el plazo corto o mediano. Populismo puro.

El cautivador y embriagante canto de las sirenas.

La efímera felicidad, trastocada en delirante pesadilla.

Ciudad de México, noviembre de 2018.

russellceron@hotmail.com

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Russell CERÓN GRAJALES

El tipo de cambio expresa la relación de valor entre las monedas del mundo. Es el precio de la moneda extranjera respecto de la moneda local. Sea por vía de control de las autoridades monetarias (gobierno o banca central), o por ser libre, flotante o flexible a las fuerzas del mercado.

Se devalúa una moneda nacional si la caída de precio se produce dentro de un régimen de tipo de cambio controlado o fijo. Se deprecia, como resultado de los ajustes propios de un régimen cambiario libre.

En sentido inverso, se guardan correspondencia los términos devaluación-revaluación; depreciación-apreciación (binomio este último, más constante; de ida y vuelta).

La devaluación en México se presentaba antaño, cuando dentro de un esquema controlado del tipo de cambio –en sus diversas modalidades-, el gobierno propiciaba o decidía que la moneda nacional pasara de un valor a otro, provocando una serie de ajustes en la economía. Siendo que ahora, y desde 1995, ya no está sujeta la moneda a una paridad fija, al adoptarse un régimen de tipo de cambio flexible o de libre flotación, que se atiene a las leyes del mercado, al libre juego de la oferta y la demanda entre divisas, aunque preciso es tomar en cuenta que es la autónoma banca central mexicana la que actúa como reguladora de los movimientos cambiarios, en el comercio de divisas.

De manera que es la intervención, o no intervención, de la autoridad gubernamental, la que determina si estamos ante un escenario de devaluación o de depreciación. Saber distinguir, nos hace percibir cómo la coyuntura económica y los eventos políticos pueden llegar a incidir en el valor o precio de una moneda. El grado de confianza que ésta produce, y la economía toda.

Desapegándonos un poco de los rigores y purismos de la teoría; y mirando de manera más extensiva y literaria, y siempre en directo vínculo con la diferenciada terminología precio-valor, la depreciación de una moneda ocurre más por cuestiones circunstanciales o coyunturales, sean exógenas o endógenas, que motivan percepciones y expectativas de los reactivos y nerviosos mercados financieros. Tal es su naturaleza.

La devaluación, en cambio, es fenómeno más grave y delicado, que obedece a consideraciones de carácter más profundo o estructural, resultado de un desorden o disfuncionalidad entre los indicadores o variables fundamentales de las cuentas nacionales e internacionales de un país, detectables a través del interrelacionado estado de cosas que exhibe o denota, más particularmente, la Balanza de Pagos, que hace registro de las relaciones económico-comerciales y económico-financieras de una nación con el mundo. Que la economía internacional se desarrolla y solventa en divisa fuerte de referencia; y que competitivamente, para estar en condición de responder al tipo de tareas y caras obligaciones exteriores, hay que saber atraer, ingresar, y mejor administrar. Y nunca, pero nunca, espantar.

Se toma una decisión, e ipso facto, los mercados institucionales premian o castigan. En el peor de los casos, el impacto entre los enlazados agentes económicos o de inversión de la globalidad puede generar un multifactorial desbalance oferta-demanda de valores, con los consecuentes influjos en la determinante cuenta exterior de divisas, tan escasas como son éstas, y tan competidas y acariciadas para la sana y sostenible cumplimentación de los complejos compromisos internacionales.

Si en los últimos días hemos observado un coyuntural y negativo deslizamiento cambiario de la moneda mexicana, esperemos que tal comportamiento no se sistematice con la toma de medidas ejecutivas y legislativas de alto riesgo en su potencial de volatilidad financiera, que puedan alterar o desatar los buenos nudos de estabilidad largamente construidos, y hasta hoy mantenidos, que se contienen en los sensibles y frágiles mecanismos de equilibrio, y benéficas compensaciones, que muestran y acreditan las cuentas internacionales de México.

La gobernanza económica, de la que depende la suerte política y social de nuestro país, es cosa demasiado seria y se nutre de disciplinadas medidas técnicas, mucho más allá de ideologías de diverso cuño. Porque tiene que saberse incentivar la generación de riqueza productiva, para aspirar a la asignación de un responsable gasto social. Cuestión de sostenibilidad técnica, de balances y equilibrios. Como en la misma administración personal, familiar y empresarial.

La economía, la ciencia de la prudencial gestión de la escasez, es en esencia la administración de la casa. De la casa mayor, ciertamente. Y si no, a la rendición de cuentas. A las sanciones normativas, que no sólo políticas. Y a revisar el marco normativo, y la calidad de sus mecanismos y procedimientos.

Lo demás, efectista y seductor a los oídos y sentires del auditorio será, pero carente de sustento técnico. E insostenible en el tiempo, excepto en el plazo corto o mediano. Populismo puro.

El cautivador y embriagante canto de las sirenas.

La efímera felicidad, trastocada en delirante pesadilla.

Ciudad de México, noviembre de 2018.

russellceron@hotmail.com

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EL INSTITUTO NACIONAL DE PUEBLOS INDÍGENAS, GARANTE DEL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN Y A LA EDUCACIÓN DE CALIDAD DE LOS INDÍGENAS

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Visión Intercultural
Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

Como estaba anunciado por la Comisión de Pueblos Indígenas de la LXIV Legislatura de la H. Cámara de Diputados, el pasado 10 de noviembre, se llevó a cabo en Valladolid el Foro de Consulta sobre la Ley que crea el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas en sustitución de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, CDI. Estuvieron presentes unas 1,500 personas, de acuerdo con estimaciones personales.

El Instituto Nacional Indigenista, INI, primera dependencia de gobierno dirigido a atender las necesidades de los Pueblos Indígenas, creado en 1948 en el sexenio de Miguel Alemán, básicamente tuvo como objetivo principal la “mexicanización” de los pueblos y sus culturas con pérdidas lamentables en la riqueza de identidad, conocimiento y cultura de nuestro país. Posteriormente la CDI; creada en 2003 durante el sexenio de Vicente Fox, atendió principalmente asuntos relacionados con la infraestructura que necesitaban los Pueblos Indígenas (carreteras, hospitales, educación, universidades, etc.) bajo un esquema de desarrollo que atendió algunos de los derechos de las comunidades indígenas pero su diseño no permitió atender otros derechos que reflejan temas estructurales de mayor calado.

Las políticas actuales reflejan una visión: los indígenas no somos considerados sujetos, sino que somos objetos de civilización. El cambio de objeto a sujeto, en materia de derecho en general, justicia y otros temas relacionados con el desarrollo sostenible, las metas de las Naciones Unidas para el año 2030, y varios temas de carácter ético, social y económico, hace una enorme diferencia. Esta diferencia debe reflejarse en reformas del andamiaje normativo actual, que permitan la participación de los pueblos indígenas en el diseño de su propio desarrollo. En otras palabras ¡no mas paternalismo!

No será tarea fácil, por eso es necesario la modificación de la CDI a un Instituto que tenga relación y acuerdos directos con el ejecutivo y efectos a nivel transversal en todas las dependencias de gobierno. Insisto no será tarea fácil, son varias las aristas y los temas que hay que atender de modo que los foros se convierten en una fuente importante de participación y aportación. Aquí van dos propuestas.

La primera es que el nuevo Instituto debe garantizar que los pueblos y comunidades indígenas tengan el derecho a la alimentación, seguridad y soberanía alimentaria, reconocida por la FAO en la XVII Asamblea Ordinaria del Parlamento Latinoamericano que se llevó a cabo el 30 de noviembre al 1 de diciembre de 2012 en Panamá. Los pueblos y comunidades indígenas tienen el derecho de preservar sus formas tradicionales de producción de alimentos, de no ser afectados por el uso de pesticidas o presionados para usar tecnologías contaminantes y que generan dependencia económica de germoplasma y especialmente de saberes. Tienen el derecho de mantener sus formas locales de creación de conocimiento que es el que les ha permitido la domesticación, adaptación y creación de especies y variedades de plantas, animales, insectos, etc., usados en su alimentación. Tienen el derecho de recibir información en forma previa, oportuna, culturalmente pertinente y libre para tomar decisiones que impacten los cambios en sus usos y costumbres, especialmente cuando se trata de proyectos de “desarrollo”. Tienen derecho a participar en la toma de decisiones cuando se refiera al uso o afectación de su territorio. ¡Y sus opiniones deben ser tomados en cuenta! En este sentido es importante insistir en la implementación de carreras sobre Agroecología en todo el país.

El otro derecho es el de acceso a educación de calidad. ¿Cómo es posible que las escuelas donde hay estudiantes indígenas son las que menos inversión tienen en infraestructura, mantenimiento y calidad de servicios, incluyendo el nivel de educación? ¿Cómo es posible que habiendo numerosos estudios sobre formas de aprendizaje de los indígenas no sean incorporadas en la pedagogía y arreglos curriculares? ¿Como es posible que haya escándalos relacionados con la integridad ética de sus directivos? No es pensar mal, las evidencias demuestran un desprecio a los saberes locales y menosprecio simplemente por ser indígenas. Como si a través de una malísima calidad educativa, que pareciera diseñada a propósito, incluyendo el nivel superior, se quiere extinguir a las culturas locales. Estas actitudes, provocados por malas políticas públicas, por corrupción e impunidad que ilustran falta de valores, experiencia conocimientos y humildad, crean mayores brechas entre grupos sociales, provocando divergencias en crecimiento y desarrollo, caldo de cultivo para escenarios de perder-perder. ¡Mala noticia para todo el estado y país! En este sentido la mejor opción para que las Universidades Interculturales superen los grandes rezagos que tienen (presupuesto, mala gestión, corrupción, etc.) es que se conviertan en instituciones federales totalmente.

El nuevo Instituto, sin duda, nacerá con retos enormes que resultan de políticas públicas actuales equivocadas combinadas con soberbia, inexperiencia, corrupción e impunidad, reflejo de la visión de un estado colonizador; esto es insostenible, tiene que terminar. Para superar esos retos nuestra participación es necesaria, indispensable y pertinente, logrando la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y las reformas estructurales necesarias que permitan un desarrollo sostenible inclusivo, intercultural.

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SUR Y COSTA,SUS CONTRASTES

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Por EUSEBIO AZUETA VILLANUEVA.

Los que descendemos de los Payobispenses y de los viejos formadores y forjadores de esta frontera, que estuvimos tantos años incomunicados a la patria, con ese sentimiento no de abandono, al contrario nos sentíamos mas mexicanos, razon por la cual los motivos para luchar por nuestro estado se manifestaron en la lección cívica que se escribió en pos de nuestra creacion.

Por estos motivos convivimos mas con nuestros vecinos de Honduras Britanicas, que crea una hermandad por la facilidad para trasladarnos con un permiso sencillo y respetado, cruzábamos la panga sobre el Rio Hondo, para mediante el sello migratorio , trasladarnos a comprar, estudiar, de paseo o holide , derivado de hollidey, torneos deportivos y como vivíamos en la época postrevolucionaria nuestros padres hacían sus ceremonias religiosas de matrimonio y muchos fuimos bautizados en la aldea de Corozal, HB.

Puede el lector comprender que nuestras costumbres estaban muy ligadas a esta vecindad, intentamos hablar el criollo y ellos el español, muchas negritas santas nos crecieron, nos cuidaron ademas del servicio domestico que ejercían con honestidad y nobleza, también nuestros hombres se unieron a ellas formando respetables familias,aprendimos a comer sus comidas y ellos las nuestras, rico sere, rice and beans, corned beff, queso holandes, leche rainbow, tulip, tats, queques con leche de coco, ajiaco de tortuga, pescado sazonado con leche de coco,arroz chino, en fin.


Compartimos festejos, asistíamos en masa a su festejo de independencia y ellos a nuestros carnavales a los que le daban sabor africano y caribeño, ustedes comprenderán por que la guayabera y el therno no son fueron tan usados, observaran la diferencia de los trajes de la chetumaleña.

Las familias nacidas en el norte y costa de Estado, por natural distancia ligaron los mismos lazos con el estado de Yucatan y son mas inclinados a esa cultura, pero son procesos lógicos en las circunstancias que a cada región le toco vivir, ademas la migración natural de la guerra de castas se inclino hacia las ínsulas, llevando de igual manera sus costumbres y tradiciones.

Mi padre me contaba que en Cozumel , cuando había baile o vaquería , se acostumbraba a tirar una soga para dividir a los huayes de la sociedad .

Por lo separado de nuestras regiones estatales , imagínense a la zona maya. crecimos en un crisol diferente,así es Quintana Roo, siempre en la esperanza de la unidad que nos fortalezca, que a quien le vaya bien no se olvide ahora, no se olvide que durante nuestro acontecer los beneficios de la explotación de la madera y el chicle, así como de la zona libre fueron para todos.

Cuando joven e inquieto nos manifestábamos en contra de yucatecos y campechanos por razones limítrofes, un día me dice mi padre, hijo yo nací en 1904, dos años después de crearse el territorio, pero mis padres eran yucatecos porque todos éramos yucatecos, se juicioso y respeta todo origen que gente buena y mala, no es cuestión de nacimiento es de naturaleza humana, lección que conservo.

Una reflexión mas que espero sea razonada y nos explique porque aparentemente somos diferentes sin ser enemigos.

NOVIEMBRE DE 2O15

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