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*EL PUERTO DE CHETUMAL O DESPERTAR DE UN PROFUNDO Y FARRAGOSO LETARGO*

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  1. RUSSELL CERÓN GRAJALES

 

 

A Chetumal suele referírsele como bahía, mas no como puerto.

 

Condición geográfica y natural, la primera. Cualidad por marítima infraestructura y funcionalidad, la segunda.

 

Para la Academia oficial de nuestro idioma, puerto es un “Lugar en la costa o en las orillas de un río que por sus características naturales o artificiales, sirve para que las embarcaciones realicen operaciones de carga y descarga, embarque y desembarco, etc.”.

 

En otra de sus acepciones: “Asilo, amparo o refugio”.

 

Por tanto, cómo tendrían que disponerse las cosas, para que la capital de Quintana Roo pueda reinventarse y, de una buena vez por todas, decida asumir, a plenitud, su latente, pero adormilada condición de puerto marítimo.

 

Una cuestión que en la presente administración gubernamental local, empieza a tomar debida forma.

 

En primer término, por la vía de la industrialización en marcha. Y que puesta en mayor desarrollo, habrá de cambiar el perfil y la historia, no sólo de Chetumal, y de su área contigua de influencia, sino de todo el Estado.

 

El desarrollo industrial habrá de mostrar que Quintana Roo no sólo es monolítico y monocorde discurso turístico, por más importante que éste sea. Sino que puede también suscribirse como un actor más completo y competente, en el orden productivo, que retroalimente y exitosamente provea al conglomerado de servicios asociados al ramo viajero. En efecto multiplicador para la economía toda.

 

Nadie puede pervivir, por los siglos de los siglos, haciéndose depender tanto de uno solo de sus platos componentes. Los vientos suelen, al tiempo, activar nuevas competencias, y competidores. Se precisa de un juego de equilibrios. De prospectiva. Ejemplos claros, y rotundos, abundan. Dentro y fuera de nuestro país.

 

Sin duda, una personalidad más industrial e industriosa será factor exponencial para la reproducción del comercio interno e internacional; de la propagación de servicios y de la proveeduría. En virtuosa consonancia con la actividad turística, y con la prosperidad general.

 

Y como brillante cereza en el pastel, otra prominente y estelar obra: el dragado y ampliación del Canal de Zaragoza. Franja para la unión y habilitación de la bahía de Chetumal con el Mar Caribe (vía Xcalak).

 

Un sueño en vísperas de hacerse feliz realidad.

 

Obra acondicionada para la detonación del comercio internacional y del turismo marítimo.

 

Con la habilitación de tan importante canal artificial, la zona capitalina estará preparándose no sólo para el asentamiento de una Marina, y su correlativa interconexión con la Escalara Náutica del Caribe, sino que el potencial atavío infraestructural de Chetumal como verdadero y operativo puerto comercial, podrá ser mucho más viable y exitoso.

 

Al tiempo.

 

Vítores y fanfarrias por la visión y altas miras de un gobernante dispuesto a cumplir su palabra, y sus aún frescas promesas.

 

Y cesen las sistemáticas y lastimeras quejas de ciertas fuerzas, tan afectas a la costumbrista descalificación de siempre.

 

Y a una ruidosa y borrascosa victimización, tan localista, sin utilidad y sin sentido.

 

Cambio de chip.

 

 

Ciudad de México, 19 de noviembre de 2019

russellceron@hotmail.com

 

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