• El Instituto Finlay y otros centros de biotecnología estatales de Cuba comenzaron a desarrollar sus propias vacunas contra el Covid-19 con la esperanza de que al menos una de ellas fuese efectiva.

La apuesta de desarrollar vacunas contra el covid-19, por parte de los centros de biotecnología y del Instituto Finlay comenzaron a dar resultados, luego de que en un preprint del 6 de noviembre publicado en medRxiv, Vérez Bencomo y sus colegas informaran que una de las vacunas del instituto, Soberana 02, es más del 90% efectiva para proteger contra la infección sintomática por el Covid-19 cuando se usa en combinación con una vacuna relacionada.

Es importante destacar que la combinación parece ser eficaz contra la variante Delta altamente transmisible del coronavirus SARS-CoV-2, que ha provocado un aumento repentino de las hospitalizaciones y la muerte en todo el mundo y ahora representa casi todos los casos de Covid-19 en Cuba.

Al 18 de noviembre del 2021, el 89% de la población cubana, incluidos niños de hasta 2 años, ha recibido al menos una dosis de Soberana 02 u otra vacuna cubana llamada Abdala, que se produce en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) en La Habana. El centro informó en julio que Abdala, una vacuna de tres dosis, tuvo una efectividad superior al 92% en los ensayos de fase III que incluyeron a más de 48 mil participantes, pero los resultados completos aún no se han publicado.

La agencia reguladora de Cuba autorizó las inyecciones de Abdala y Soberana 02 para su uso en adultos en julio y agosto, respectivamente, y los trabajadores de la salud comenzaron a inmunizar a los niños con ambas vacunas unos meses después.

Al desarrollar Soberana 02, el grupo de Vérez Bencomo se basó en su tecnología de vacunas ‘conjugadas’ existentes. Las vacunas conjugadas de Finlay toman una proteína o un azúcar de una bacteria o virus y lo unen químicamente a un fragmento inofensivo de una proteína neurotoxina de la bacteria del tétanos. La combinación provoca una respuesta inmune más fuerte que cualquiera de los componentes por sí solo. Las vacunas conjugadas contra la meningitis y la fiebre tifoidea se utilizan en todo el mundo y Cuba ha estado inmunizando a los niños con una vacuna de este tipo durante años.

La vacuna Abdala de CIGB también está dando grandes pasos. Los investigadores diseñaron células de levadura para producir una parte del RBD diferente de la utilizada en Soberana 02, y luego purificaron la proteína para su uso en Abdala. El investigador del CIGB, Merardo Pujol Ferrer, dice que se han administrado 24 millones de dosis a 8 millones de personas en Cuba, lo que les brinda a los investigadores un gran conjunto de datos con los que realizar un seguimiento de la seguridad y la eficacia. El equipo planea publicar sus datos a finales de este mes.

Las vacunas a base de proteínas como Soberana 02 y Abdala podrían tener algunas ventajas sobre otros tipos de vacunas, además de tener menos efectos secundarios que las vacunas de AstraZeneca y J&J, que usan un adenovirus para administrar el gen de una porción diferente del RBD a las células y se han relacionado con coágulos de sangre.

Mientras tanto, Cuba sigue adelante con su estrategia de desarrollo de la vacuna contra el covid-19. Soberana 01 de Finlay, que vincula la proteína de pico a un azúcar de una bacteria que causa la meningitis en lugar de la proteína de la toxina del tétanos, y Mambisa de CIGB, una vacuna nasal que contiene el mismo fragmento de RBD que se usa en Abdala, todavía se encuentran en ensayos clínicos.

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