Visión Intercultural

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Francisco J. Rosado May: PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO

Por segundo año la conmemoración del día del maestro fue atípica. El 15 de mayo de 2020 no sabíamos con certeza el impacto de la pandemia en el sector educativo, hoy tenemos datos que nos permite dibujar escenarios post pandemia.

Del 23 de noviembre al 28 de diciembre, 2020, el INEGI encuestó a 11,080 personas de 3-29 años que representan a 54.3 millones de habitantes del país. Midió los ciclos escolares 2019-2020 y 2020-2021 para tener una buena idea del impacto del Covid-19 en la educación, desde preescolar hasta nivel superior.

En el ciclo 2019-2020 se inscribió el 62% de la población (33.6 millones) en edad de estar cursando algún nivel educativo, pero es diferenciado dependiendo del nivel. Mientras que en el grupo de edad de 6-12 años el 98.7% estaba inscrito, en el rango de 19-24 años solo el 38.4% lo estaba y en el rango de 25-29 el porcentaje fue del 10.4; estos valores no son muy diferentes a los que se encuentran en condiciones de no pandemia.

Con respecto a la deserción, en el ciclo 2019-2020, que representó apenas el 2.2% del total de estudiantes inscritos, el 58% de los entrevistados mencionó que se dio de baja por algún motivo relacionado con la pandemia, el 8.9% dijo que por motivos económico.

En el ciclo 2020-2021, con la misma población estudiada, el porcentaje de inscripción se redujo de 33.6 a 30.4 millones. Aunque no se tiene el dato de cuantos concluirán sus estudios, es muy posible que se reduzca con respecto a 2020.

Lo anterior podrían interpretarse como que el impacto de la pandemia en materia de educación no fue tan fuerte. Sin embargo, a nivel de territorio existe una diferente percepción, tanto en lo cuantitativo –es decir, en el número de estudiantes que realmente dejan de estudiar—, como en lo cualitativo –es decir, en la calidad de educación recibida por los estudiantes durante la pandemia.

Animal Político reportó el 24/03/2021, testimonios que hacen pensar en un efecto más severo de la pandemia que el recuento oficial. Según el Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo (2020) el 15% de jóvenes de nivel medio superior no regresarían a terminar su educación. La Jornada reportó el 20/04/2021 un estudio de la Universidad Iberoamericana en CDMX que muestra que el 25% de los estudiantes ha considerado dejar la escuela. Animal Político reportó el 11/05/2021 que tres de cada 10 estudiantes que no regresaron a las aulas fue porque no les gustaba la escuela.

En la vida real, por experiencia propia y de otros colegas profesores es posible decir que el porcentaje de deserción ha sido mayor que en años anteriores y que por las limitantes en el uso y disponibilidad de tecnología para educación a distancia, el nivel de aprovechamiento también es significativamente menor. A nivel de educación superior lo anterior representa un dilema. Sabemos que ni los estudiantes ni los profesores son responsables de la situación, pero también sabemos que no es éticamente correcto entregar una calificación que no refleja el nivel de conocimiento que debe tener el estudiante, lo cual implica una mayor probabilidad de reprobar o perder la beca y por lo tanto abandonar la escuela.

Y ni pensar en el nivel que tendrán los estudiantes de nuevo ingreso. Si es bajo, lo cual es muy probable para que “se mantengan indicadores” buenos en sus escuelas, como baja deserción, entonces tendremos una situación que ojalá estén considerando las autoridades y legisladores. Sin calidad educativa no habrá el desarrollo y crecimiento económico ansiado.

A propósito, sería bueno tener una idea, al menos aproximada, de estudiantes que sin estar ellos o su familia vacunados atiendan el llamado de regresar a clases presenciales, por nivel educativo. Decisión nada fácil, por ello el retorno a las aulas debe estar bien planificado.

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