El Sacerdote Fernando Martínez Suárez que fungía como Director del Instituto Cumbres en Cancún a principios de la década de los noventas, fue acusado por abuso sexual que ejerció contra niñas de entre 6 y 11 años que estudiaban en dicho colegio; esto en el año 2019 cuando una de las víctimas contó su historia a través del movimiento Me Too.

La conductora de radio Analu Salazar fue de las primeras en denunciar el abuso por parte de Martínez Suárez; a la edad de 8 años fue violentada sexualmente por él, que en ese entonces dirigía su colegio, y al compartir lo que vivió tenía el objetivo de encontrar a más víctimas del sacerdote.

Biani López Antúnez también fue parte de los abusos, en su página de Facebook publicó una carta que data del año 1993 cuando tenía entre 8 y 10 años. En ella contó cómo Fernando Martínez cargaba a las estudiantes y las besaba en la mejilla hasta que algún punto comenzó acercarse cada vez más a la boca de las menores.

“Luego nos empezó a cargar entre las piernas, pero luego cuando usted se fue el Padre nos empezó a dar besos cada vez más cerca de la boca (…) nos preocupamos en serio y no sabíamos a quién decirle” escribió Biani López en la carta donde confesó a una maestra lo que sucedía.

La víctima compartió el documento a través de unas fotografías donde explicaba que la carta había estado en posesión de los Legionarios de Cristo desde 1993; “desde entonces hasta hoy siguen protegiendo a depredadores sexuales”, expresó en la publicación.

De igual forma, María Belén Márquez también sufrió abuso sexual por parte del Legionario de Cristo; a sus más de 30 años todavía sufre las secuelas de los delitos que cometió contra ella cuando tenía 6 años.

Fernando Martínez cometió abuso en contra de por lo menos ocho niñas que en ese entonces eran estudiantes del Instituto Cumbres en Cancún, sin embargo, las denuncias de en su contra se han generado desde el año 1969.

“Es indignante, siguen siendo una estructura mafiosa que opera de la misma manera que hace 26 años”, expresó en una entrevista que dio María Belén en el 2019.

A pesar de los delitos, y de que el sacerdote aceptara su culpabilidad por actos de pederastia, continúa perteneciendo a los Legionarios de Cristo por autorización de la Santa Sede.

Hace un año la Congregación anunció que Martínez se reconoció culpable de delitos de abuso sexual contra menores de edad:

“Resultado del proceso ante la Congregación de la Doctrina de la Fe, por el bien de la Iglesia (pro bono Ecclesiae) ha perdido el estado clerical y ya no podrá ejercer el ministerio sacerdotal”

En el comunicado pidieron perdón a las víctimas y al mismo sacerdote, supuestamente por “no haberlo ayudado cuando se revelaron los abusos que había perpetrado”; a un año de notificar la situación, para las víctimas aún queda mucho por luchar.

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