DR. RUSSELL CERÓN-GRAJALES DOCTOR EN DERECHO Y PROFESOR-INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO. CANDIDATO A DOCTOR EN ECONOMÍA POR LA UNAM.

Al amparo del TLCAN de 1994, y del T-MEC que ahora le sucede, la Zona de Libre Comercio de América del Norte -la más intensa del mundo- quedó establecida sobre la base de reglas liberales para impulsar, armonizar y consolidar la integración de una economía de escala, globalmente competitiva y exitosa.

Y al unísono, las tres naciones asumieron formal compromiso con las reglas y principios de transparencia, prácticas de buen gobierno, y estado de derecho. Reglas para el florecimiento de una economía regionalmente asociada, y liberalmente integrada, dentro de un marco modélico de democracia, garante indudable de tales principios.

Para juegos y rejuegos en ligas mayores, requiérese de socios serios, estables y maduros. Socios puestos y dispuestos a conducirse con responsabilidad y visión. No de conformidad con la política absolutista de que “Aquí, sólo mis chicharrones truenan”.

Desde el Preámbulo del Tratado, y con la calidad de buenos socios -y no de competidores entre sí-, las tres Partes se obligaron, textualmente, a:

“ESTABLECER un marco legal y comercial claro, transparente y predecible, para la planificación de negocios que apoye una mayor expansión del comercio y la inversión”.

“FACILITAR el comercio de mercancías y servicios entre las Partes, mediante la prevención, identificación y eliminación de obstáculos técnicos innecesarios al comercio, el mejoramiento de la transparencia y la promoción de buenas prácticas regulatorias”.

“RECONOCER que la implementación de prácticas en todo el gobierno para promover la calidad regulatoria a través de mayor transparencia, análisis objetivo, rendición de cuentas y predictibilidad, puede facilitar el comercio internacional, la inversión y el crecimiento económico, mientras que contribuyen a la capacidad de cada Parte para alcanzar sus objetivos de política pública”.

“PROMOVER la transparencia, el buen gobierno y el estado de derecho, y eliminar el cohecho y la corrupción en el comercio y la inversión”.

Esto es, transparencia, tanto a nivel interno, como entre Partes del propio acuerdo internacional.

Por ello, a qué le tira uno de los socios del Tratado cuando predispone meter reversa en materia de transparencia institucional. O lo que es lo mismo, la deconstrucción de una arquitectura autónoma que da sentido y sustento a la participación ciudadana en democracia.

Se trataría de la abolición enmascarada del cumplimiento de las obligaciones gubernamentales de dar directo acceso ciudadano a la información pública relevante, oportuna y confiable. Factor mediante el cual los gobiernos dan cuenta de sus acciones.

Que es así como se va construyendo una democracia: con una ciudadanía que conoce, pregunta y hace escuchar su voz; pero también con gobiernos que responden y saben asumir sus responsabilidades. Sólo la democracia hace posible la apertura de espacios en favor de los ciudadanos.

Riesgos y repercusiones ante el absurdo quebrantamiento de las obligaciones internacionalmente contraídas por uno de los socios de tan vital y estratégico Tratado.

Habrá que ver, dijo el ciego.

 

Ciudad de México, 12 de enero, 2021

russellceron@hotmail.com

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